Stop! That! Train!: Shantay, you stay! .

Olvidemos por un instante que nos gusta hacerle al ‘cinéfilo mamador’ y que nos obsesionan las películas experimentales de Europa del este. Pensemos ahora en aquellas películas que a veces tanto criticamos bajo el eterno debate ¿Es cine o es entretenimiento?’ y hablemos de Stop! That! Train! (sí, con signos de exclamación), la nueva locura de la productora World of Wonder, propiedad de la reina de las Drag Queens, RuPaul.

Stop! That! Train! es todo lo mamarracha que se puede esperar de una película producida por el torbellino queer que es RuPaul. La trama sigue a Tess y DeeDee, dos azafatas del lujoso tren de alta velocidad Glamazonian Express, quienes deben unir fuerzas con el resto de la tripulación y con la presidenta de los Estados Unidos, Judy Gagwell (RuPaul), para salvar el día cuando una catastrófica tormenta amenaza con descarrilar el tren antes de llegar a su destino.

¿Ven? Una mamarrachada. PERO, una altamente entretenida. Y en gran parte se logra por varios aspectos que a continuación detallamos.

Principalmente, y sin duda lo que más se agradece es que la película no pretende ser otra cosa. La película mama directamente de las parodias de desastres de los 80’s como Airplane! y The naked gun, por lo que no intenta descubrir ningún hilo negro y en cambio lleva el subgénero al desparpajo y la ligereza del mundo drag. Especialmente se siente mucho el aire de los sketches de RuPaul’s Drag Race.

Lo siguiente: el tono de lo absurdo. Sin duda es el terreno en el que Stop! That! Train! triunfa. A diferencia de otras comedias que plantean una premisa ridícula, pero a la mitad se asustan o quieren ponerse serias o melodramáticas, esta película tiene la valentía de pisar el acelerador de la exageración y no soltarlo nunca. Mantiene su tono ridículo, teatral y exagerado durante todo su metraje, demostrando que RuPaul y compañía saben perfectamente lo que están haciendo. No buscan un Óscar, buscan que te rías, y eso sin dudas, se logra.

Y como en toda comedia gamberra, lo que la puede elevar o hundir es su parte histriónica. Y aquí es donde más se nota la experiencia hollywoodense del director Adam Shankman (Hairspray, A walk to remember, The wedding planner, Modern Family), pues no sólo se necesita tener drag queens efectivas, hay que saber cómo dirigirlas para que no se pisen unas a otras, para que cada una brille de la forma que debe hacerlo y para que el exceso de una no termine opacando al resto. Loable también resulta ver cómo una veterana del entretenimiento y el showbiz como RuPaul cede el protagonismo de la historia sin pasar desapercibida. Por decir algo en contra de este apartado, tal vez no eran necesarios los tantos cameos que hay (Lisa Rina, Sarah Michelle Gellar, Jesse Tyler Ferguson, Nicole Richie, etc), pues pudieron ser totalmente prescindibles.

Como producto de entretenimiento no podemos medir sus valores técnicos bajo la lupa del cine clásico. Y es que su manufactura es más bien de televisión. Con todo y eso, logra estar safe tanto en sus aspectos visuales como de sonido. Incluso logrando que toda la parte de CGI (que es mucha) no sea tan chocante ni fastidiosa.

Si acaso podríamos ahondar en su escritura, donde dentro de todo el caos que está sucediendo hay cierto orden y coherencia. Aun cuando hay algunos diálogos que no caen como debieran y un par de chistes tan literales que sobran, la película fluye muy bien y parece tener la estructura correcta para no hacerse pesada y lograr su cometido de hacer pasar un buen momento.

Películas de comedia que no saben qué quieren ser, hay muchísimas. Películas que se creen otra cosa diferente a lo que son, hay más. Pero películas que saben lo que quieren y cómo hacerlo, no tantas. Stop! That! Train! puede tener problemas de escritura, chistes que no funcionan y una producción que no pretende competir con nada, pero nunca traiciona su propio tono. Y eso se agradece.

Stop! That! Train! es una excelente opción para desconectar el cerebro, para ir a atascarse de snacks al cine (o en su sala) y pasar una hora y media de risas absurdas y muy diversas (en su sentido más anti heteropatriarcal).

Si pagas un boleto para ver una película protagonizada por RuPaul y un séquito de drag queens, sabes exactamente a lo que vas. Vas por el exceso, por el camp, por el brillo y, sobre todo, por el absurdo. Y Stop! That! Train! completamente vale cada centavo de esa entrada. Shantay, you stay!

Ah. Si usted es un señor rancio, ultraderechista y retrógrado no sólo no le va a entender a la mitad de los chistes y referencias, sino que los va a odiar. xD.

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Acerca del autor

Leo Idair    

MOCATRIZ (Modelo, Cantante y Actriz) en Instagram pero humanista en la vida real. Creo en las utopías pero sin dejar la realidad fuera. Dame una buena telenovela y estoy a bordo. Mi mamá me hizo cinéfago desde chiquito.


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