The Drama: Escuchamos, pero no juzgamos
A Borgli le han bastado apenas 3 películas para definir su estilo: sátiras con una crítica hacia la postmodernidad, con un personaje principal en camino a la autodestrucción. Pero su salto a las grandes ligas de Hollywood con The Drama viene con un cambio hacia dónde apuntar los ya clásicos gritos de: “El emperador está desnudo”, con dosis de humor negro y tocando un tema aún más desafiante e incómodo que el de sus anteriores cintas: la doble moral

The Drama es una sátira hacia la ética y los juicios de valor que fusiona dos temas: los famosos rom-com weddings y el thriller psicológico alrededor de una pareja. La historia se enfoca en Charlie y Emma, quienes se encuentran a punto de casarse y cuya alegría se ve perjudicada por un simple juego en una noche de copas donde junto a sus amigos se ven obligados a confesar lo peor que han hecho; Emma confiesa que planeó un tiroteo escolar en su adolescencia, el cual ya no ejecutó por diferentes circunstancias. Tras esa declaración, Charlie comienza a sentir dudas sobre su compromiso, en un estado de confusión entre el síndrome prematrimonial y el temor de que la persona con la que se va a casar podría ser una psicópata.
Si bien hay un ligero comentario social sobre la cultura armamentista y cómo ha influido en la sociedad americana, ese no es el tema central, sino la percepción de la moral. Para nadie es un secreto que hoy, más que nunca, esto se ha convertido en el aliciente más importante para individuos y grupos (no por nada hoy existe el concepto corporativo de riesgo reputacional). Para esto, el director pone énfasis en las confesiones de cada uno de los amigos, que van desde un caso de bullying hasta el de la dama de honor, quien confiesa haber encerrado a un niño con capacidades diferentes en un armario. Todo esto termina por empujar a que el círculo íntimo sentencie a la novia por lo que intentó hacer en su pasado. Borgli aquí lanza el primer dardo, planteando una primera pregunta: ¿Qué es peor? ¿un acto perjudicial que se consumó y que no dejó consecuencias tan graves, o un acto que casi se comete y que hubiera sido fatal?

En The Drama no se ofrece una respuesta correcta, pues el objetivo no es demostrar quién está bien o mal, sino cómo, en la búsqueda de demostrar superioridad moral, se hacen juicios rápidos y lapidarios. A través de la dama de honor, Rachel, Borgli exhibe que muchas veces el escrutinio público depende de quién controle la narrativa. Este personaje señala rápido a Emma con tal de demostrar que posee una calidad moral superior y hacer valer que lo peor que hizo no puede compararse con lo de su “amiga”, señalando la doble ética de la dama de honor. Así mismo, la confesión de la novia comienza a plasmar un aire de incomodidad que nos adentra en los pensamientos de la pareja: desde las suposiciones que se realizan en su cabeza hasta la percepción de los hechos.
El segundo acto de The Drama es una exploración a detalle de ese evento oscuro en la vida de Emma y la reacción de su prometido ante el conocimiento a fondo de esta parte de su vida. Una vez más, Borgli lanza preguntas: ¿hasta dónde llegaría su amor cuando se han traspasado las propias fronteras morales o cuando la imagen idílica de la pareja se ha roto? ¿Un error puede definir por completo a una persona? De cierta manera, todos los personajes se les da el beneficio de la duda en sus capas de humanidad, esto lo hace de manera inteligente porque de tomar una postura absoluta se estaría contradiciendo en su premisa principal de las dobles oportunidades.

En su tercer acto, The Drama termina por plasmar su mensaje final, no adquiriendo una postura, sino más como una especie de observador, enfocándose en Charlie, quien, con su neurosis y constante nerviosismo, lo llevarán a un camino de autodestrucción o sabotaje. En este acto resalta una escena que termina por cerrar la postura del director: una con un hábil montaje donde Emma despide a la DJ de su boda por consumo de heroína, mientras que Charlie, abrumado por una tontería que cometió derivada de su neurosis, comienza a mostrar un grado de empatía desde la propia culpa; es hasta que se equivoca cuando la conciencia le carcome, estableciendo una clara contraposición con el juicio que había hecho sobre Emma y demostrando cómo el juzgar a una persona por sus actos puede resultar contraproducente internamente.
Filmada con un estilo tipo Dogma 95, el final, ad hoc a este estilo, es un cúmulo de emociones y tensiones que acaban por estallar y que terminan por complicar aun más una situación que a simple vista parecía resulta. Para los que conocen la filmografía de Borgli, quizás les parezca demasiado laxa en comparación con Sick of Me o Dream Scenario, y esto se debe a que es un acercamiento más comercial y quizás uno de los defectos de The Drama, pues a pesar de tocar un tema polémico, el mismo trato light evita que se vaya más allá en las situaciones planteadas.

Las actuaciones destacan en cuatro papeles: Zendaya, quien da la mejor actuación de su carrera al tener un papel lleno de matices emocionales, Robert Pattinson quien forma un excelente binomio y que, aunque por momento se siente un dejavu con otros papeles, interpreta bien las neurosis de Charlie. Alana Haim como la dama de honor y Jordyn Curet, quien complementa el perfil de Emma en su versión más joven.
- Guion: 2.8
- Dirección: 3.2
- Actuaciones: 1.8
- Extras: 0.5
Calificación: 8.3

The Drama lanza un dardo incómodo sobre la doble moral, sobre cómo los juicios de valor son determinados por quien tiene el control de la narrativa, lo rápido que podemos ceder a juzgar a una persona ante la presión social con tal de no vernos mal, y cómo la manera en que percibimos lo que está bien o mal puede definir nuestros vínculos socioafectivos “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo? Borgli se está convirtiendo en estos directores de autor interesantes, con una voz propia para poner sobre los vicios de la postmodernidad, un cineasta necesario que grita que el emperador este desnudo para sacarnos tantito de esa realidad tirada que se ríe a carcajadas. Vean The Drama, y apliquen el famoso “Escuchamos ,pero no juzgamos”