The Gentlemen: El Caballero Ritchie lo hace de nuevo

El director británico nos entrega su más nuevo proyecto titulado The Gentlemen. Ya sabe usted más o menos de qué va. Algún grupito de gánsteres queriendo sacar provecho de algún despistado. Si, esa es la fórmula que le sale requete bien a este guapo hombre. Podría decirse que es la misma fórmula que ya le conocemos con Snatch y que solo la repite. Y si… PERO NO. La parte padre de esta cinta es la manera en que nos cuentan la historia, y es que en esta película tenemos a un NARRADOR.

Haga de cuenta que llega a su casa un día y se encuentra a un tipo sentado en la oscuridad de su sala y le tiene una PROPUESTA, pero primero lo tratará de convencer de que acepte, basado en la historia que está a punto de contarle.

Y así empieza este cuento de gánsteres: Mickey Pearson (Matthew McConaughey) es un norteamericano en Londres que se hizo millonario con un muy lucrativo negocio de mariguana. Quiere retirarse tranquilamente así que le ofrece su negocio a cierto billonario que busca sacar provecho, pero ya sabes, nunca confíes en un gánster.

Sin embargo el señor Pearson como todo hombre importante, también tiene una larga lista de enemigos, uno de ellos es el dueño de un periódico, Big Dave. que ofendido porque Mickey lo dejó con la mano tendida en una fiesta contrata a un investigador privado, nuestro narrador, Fletcher (Hugh Grant) para que le encuentre sus trapitos sucios. Y así es que Fletcher llega a casa de Raymond (Charlie Hunnan) ofreciéndole la historia de su investigación (en formato de libreto de película) por la módica cantidad de 20 millones.

Ahora bien, el negocio del señor Pearson es tan lucrativo que una serie de compradores se lo disputan ya. Y es aquí donde aparece un desfile de personajes de entre los que destaca sin duda alguna un tipo conocido únicamente como Couch (Colin Farrel),  quien es el dueño de un pequeño gimnasio de boxeo y tiene a su cargo a un grupo de jóvenes amateurs peleadores de MMA que cometen el error de entrar a robar el laboratorio de Pearson. Y de aquí es que se desprenden varias líneas que van desde lo cómicas hasta lo brutales.

Es sin duda una delicia el desempeño tanto de Farrell como de Grant. Esos dos se llevan las palmas. Ahora bien, el casi monosilábico Raymond es un personaje que le queda como anillo al dedo a Hunnam y espere ver sus interacciones con Grant. Divertidísimas.

McConaughey está tan correcto en su papel de Lord Mariguana que hasta pareciera que ni se despeinaba y Michelle Dockery (Rosalind Pearson empoderando a la mujer ya sabe, no se puede hacer cine en estos tiempos sin tener mujeres empoderadas) como la flamante, dura e independiente esposa del señor Pearson mostrando que las mujeres también pueden llevar un negocio de hombres.

Una cosa que me causó muchísima gracia es la escena del insulto racial y la explicación del Couch. Es como un refresco ante tanta corrección política, pero eso en Estados Unidos, donde yo la vi, no causó tanta gracia. Creo que solo yo y otro tipo nos atacamos de risa, pues a los morenos de la sala no les agradó mucho que digamos.

¡Ahh y la escena final! me parece recordar que está a mitad de los créditos finales… no se la pierda que hasta las oficinas de la productora Miramax salen por ahí en un intercambio súper divertido. Prepárese para disfrutar de buena música, con locaciones en West London e insultos para todos.

Nada mejor en este 14 de febrero que disfrutar de una divertida película de gánsteres. Créame que le va a gustar y se va a enamorar más de Hugh Grant.

Cuéntenos qué le parece a usted.

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