The Kid Who Would Be King: El Rey Arturo revive en una divertida aventura infantil

Definitivamente hay de adaptaciones a adaptaciones, y esta nueva sobre la leyenda del Rey Arturo y sus caballeros de la mesa redonda es muy simpática.

Situada en esta época de redes sociales, google, Smart phones y demás monerías, el bullying en las escuelas sigue siendo algo de todos los días y Alex y su amigo Bedders de 12 años, tienen que enfrentarse a los maltratos de Lance y Kaye de 15. Aunque Alex es valiente y siempre trata de defender a Bedders, tiene que ingeniárselas para evitar que los sigan molestando. En una de esas persecuciones, Alex llega a una construcción abandonada y de repente encuentra una espada clavada en lo que parece ser un pilar de piedra de una construcción. Saca la espada con gran facilidad y en el inframundo la malvada hechicera Morgana se da cuenta que hay un nuevo Rey en la tierra y debe de destruirlo.

Esta por supuesto resulta ser Excalibur, la legendaria espada del Rey Arturo y empiezan a suceder muchas cosas extrañas alrededor de Alex y su amigo Bedders, pero la más rara es que de la nada aparece un chico que dice ser el mago Merlín y que viene ayudarlos, porqué hay que defender Inglaterra de la próxima destrucción por parte de Morgana. Por las noches los atacan seres del inframundo y los niños tienen que aprender a  defenderse con sus propios recursos y descubrir quienes son en realidad.

Es una película muy simpática e incluyente (niño rubio, niño blanco, niño indio, niña afroamericana) con escenas de acción muy divertidas y que recorren lugares emblemáticos de Inglaterra. Los actores adultos dan buen soporte a la historia, por ejemplo tenemos a tenemos Rebecca Ferguson como Morgana, Patrick Stewart como el Viejo Merlín y un muy simpático Angus Imrie como el joven mago; por su parte los niños son adorables, Alex es interpretado por Louis Ashbourne Serkis, (hijo de Andy Serkis) y lo hace muy bien. Bedders es Dean Chaumoo, Lance es Tom Taylor y Kaye es Rhianna Dorris.

Hay un detalle que quisiera mencionar, y es que aunque la película parece dirigida a adolescentes, en su estilo y tono narrativo hay muchos momentos es que se siente para más pequeños (de 8 a 13 años), sin embargo y aunque la pueden disfrutar los niños, hay algunas criaturas y dragones un poco terroríficos que igual pueden asustarlos. Fuera de eso es una película divertida, con muy buenos momentos, un muy bonito mensaje y no se siente nada ñoña. Es una buena manera de acercarse a las leyendas inglesas y fomentar su lectura.

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Vilma Aida    


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