The King: Basura real

No sé qué es más penoso: si el hecho de que esta generación conozca el relato de Henry V de William Shakespeare de la mano de una las súper producciones más basuras de Netflix; o pensar que alguien pueda llegar a afirmar que Timothee Chalamet se pueda comparar histriónicamente con Laurence Olivier, Kenneth Brannagh y hasta con Tom Hiddleston, tomando en cuenta obviamente el desconocimiento sobre las versiones de 1944, 1989 y la de la televisión del 2012.

Basada en la vida del monarca Henry V a partir del texto teatral de Shakesperare, comencemos por decir que la dirección de David Michod es sencillamente soporífera en lo que es una peculiaridad narrativa que al menos parece tan extraña como disfuncional, y es que el cineasta australiano parece anclar a todos sus personajes durante todos sus escenarios y/o secuencias; no importando si son recreaciones “espectaculares” dentro de los castillos o medianamente bien representadas en el campo de batalla, la película carece de movimiento y por tanto de cualquier esbozo de ritmo. Es raro, pero Michod decidió hacer una película más limitada en espacio y movimiento que cualquier obra de teatro ¿Qué no se supone que eso sería un objetivo primordial de la adaptación fílmica sobre las grandilocuentes y magníficas obras de Shakespeare?

Por partida y culpa doble, Michod colabora en el guion con el también actor Joel Edgerton, a los cuáles les hubiera venido bien ofrecer al menos un poquito de mayor estructura a todos los personajes ¡Incluyendo al Rey! El cual cambia de motivación y personalidad de un segundo a otro, restando credibilidad no solo a su evolución emocional (incluso nunca definiendo de manera coherente cual fuera su primera postura, la de príncipe berrinchudo en contra de llevar la corona), sino a las supuestas acciones que suponen dicha “triple transformación”. No solo el planteamiento del protagonista es superficial, sino que Edgerton – Michod tampoco prestan atención a sus demás elementos,  petrificando la química entre ellos y a la audiencia sin ningún rastro de empatía o interés por los vaivenes o desventuras del Rey y sus allegados.

Volviendo  a la dirección, quizá lo más decepcionante y el último clavo al ataúd de esta somnolienta exposición histórica sea la “gran batalla”, sin duda uno de los peores clímax fílmicos del año suscrito a la misma falta de movimiento. Y es que Michod literalmente estanca su batalla en 2 metros cuadrados y un par de planos secuencias, haciendo evidente su inutilidad por querer explayar la supuesta tensión en su “pelea de lodo” y a ras de suelo. Una verdadera calamidad directiva y visual que quedará enmarcada como una de las peores secuencias en su tipo en la historia del cine.

Por otro parte Chalamet no es malo, pero si un inflado y sobrevalorado por un séquito de fanáticos que no sabe separar los tipos de papeles que ha interpretado de su muy mediano talento. El aún joven actor para bien y mal denota por momentos sus mejores armas e intenciones sin que tampoco estas sean clave para mejorar el desarrollo del film, destacando en especial hacía el último lapso cuando por fin se decida a cambiar la misma jeta y registro (que no solo dura dos horas de aquí, sino también todo el tiempo en Call me by your Name, Beautiful Boy, Lady Bird y toda su previa filmografía), demostrando el carácter que caracteriza a su personaje ¿Qué le hace falta a alguien como Chalamet para salir de ese encasillamiento? Lo que tiene su compañero de reparto Robert Pattinson, una versatilidad aún sorprendente que le permite en esta ocasión no solo ser lo más destacable  con menos de 10 minutos de aparición, sino también sumar a su filmografía un antagónico carismático que parece entender la broma que resulta esta adaptación.

En conclusión, Netflix mete la pata nuevamente desperdiciando una de sus “súper producciones” de manera vergonzosa. Una ofensa para los diálogos y escenas concebidas por Shakespeare, el pequeñísimo escenario de Michod es inversamente proporcional a los alcances de la historia de Henry V, denotando nuevamente que su carrera directiva va en progresiva picada.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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