The Rise of Skywalker: Perdonen a Rey

Apenas vi ‘Rise of Skywalker’ (realmente no soy fan de los tumultuosos estrenos) y tengo dos confesiones que hacer: la primera, es que yo mismo cree a un “Mary Sue” mucho antes de que el término fuese conocido. Se trataba, como establecen el concepto, de mi “alter ego” súper poderoso: Mamadísimo, con voz de trueno cual barítono con laringitis, mirada penetrante y espanta niños, enfundado con una capa negra que ondeaba con el viento y era ni más ni menos que el mejor espadachín de toda Europa, una leyenda en vida, un total “badass” del siglo XVII…

Así las cosas ¿tengo derecho a criticar a Rey, la más nueva y famosa Mary Sue que ha polarizado a los fans de Star Wars? Pues hay un pequeño detalle. Tan fantasioso personaje era el protagonista de una alucinante historia de traición y venganza en tiempos de la Santa Inquisición que tan solo era un divertimento cuya única finalidad era mi goce personal. Aquella incipiente relato no iría a Internet, aun en pañales entonces, y menos a una casa editorial. Solo la compartiría con mis amigos más cercanos, también retratados en ella de forma superlativa, y lo hacíamos solo para carcajearnos con lo disparatado de nuestras mutuas ocurrencias. Esa es precisamente la diferencia: no era yo el guionista o director de una película de “putrillones” de dólares que además formase parte de la que posiblemente sea la franquicia más conocida del mundo. Mi burdo relato y su muy Gary Stu protagonista no le hacían daño a nadie y menos dieron un fin poco digno a una amada saga de opera espacial…

Mi segunda confesión: “Rise Of Skywalker” no me pareció tan mala (¡Énfasis en el “Tan”, por favor!). La encontré correctamente entretenida, con giros de tuerca aceptables y por fin, con una explicación al menos decente del porqué de los ultra súper poderes de Rey. A eso sumemos la redención de otros personajes que habían sido desperdiciados y entonces… ¿Cuál es el problema? Que no por tener un motivo, deja de ser una Mary Sue y toda historia que involucra a uno o a una de esos sufre considerablemente.

Siendo honesto, la historia de Rey y la resolución del conflicto me pareció interesante y satisfactoria, pero la calidad de Rey como elegida-súper poderosa-hermosa deja un mal sabor de boca. ¿Y eso por qué? El punto más álgido de Star Wars no son La Fuerza, Los Jedi ni el diseño de las naves, sino el Camino Del Héroe: el crecimiento, las dificultades, la maduración y el final triunfo del héroe son la parte más importante de esta saga galáctica, y el ver al personaje central saltarse dichos pasos resulta chocante. Y debo aclarar que el problema con Rey no es que sea mujer ni la actuación de la linda Daisy Ridley. De haber sido varón, tendríamos al equivalente a un héroe adolescente del manga, con pelos parados, como el guapo protagonista que las traería a todas muertas, y eso resultaría igual de molesto. El problema es que el haberla creado como una Mary Sue y al mismo tiempo rodearla de hombres disminuidos que palidecen sin remedio ante ella no solo lastima al relato per se sino que hace sospechar de motivos ideológicos.

Rey no es del todo un mal personaje. Es el guion que no le permite crecer creíblemente lo que la vuelve antipática. La explicación de sus increíbles proezas llegó, digamos, muy tarde.

¿El fin de Star Wars? Difícilmente. En su momento exprese que la saga debía ya dormir el sueño de los justos pero un universo narrativo tan amplio y tan amado resistirá estas malas decisiones, pero esto nos lleva a una conclusión: Nada tienen de malo las Mary Sue y los Gary Stu…siempre y cuando se queden en las fan fiction o en la mente de sus creadores. Para sagas importantes, necesitamos más calidad argumentativa y personajes mejor estructurados.

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Acerca del autor

Dr. Dark    

Médico de profesión y cinéfilo de corazón. Amante del buen cine y destructor del que no lo es.


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