“Thelma” o la liberación sobrenatural de la represión religiosa

Había ido al cine algo engañado. Todos los tráilers y teasers que vi, me habían vendido “La Maldición de Thelma” (‘Thelma’) como otro relato genérico de horror. No podría haber dimensionado entonces la profundidad de la historia que habría de proyectarse en aquella casi vacía sala un martes por la mañana. Me encanta ese elemento de la sorpresa que te da más de lo que imaginabas, cuando esperabas un bodrio pero terminas viendo un film que se queda en tu cabeza por días. Creo que no se le puede poner una sola etiqueta a “Thelma”, al final podría clasificarla como un thriller psicológico, coming of age, dramático, erótico y sobrenatural. En verdad tiene todo esto gracias al balanceado libreto y a la excelente dirección del noruego Joachim Trier, lo cual le valió ganar mejor guión y el premio del jurado en el último Festival de Sitges en España.

Con una escena inicial que me dejó helado y cuyo eco se siente a lo largo de la película, conoceremos a Thelma (Eili Harboe), una tímida chica que acaba de dejar la casa de sus padres para comenzar la universidad en Oslo. A pesar de la distancia, el control que sus padres tienen sobre ella no cesa. Constantemente la agobian con llamadas telefónicas, checan si ya comió, tienen memorizado su horario escolar, revisan su actividad en facebook y obvio le dicen que no se salga sin suéter. La “independencia” que ahora tiene Thelma la angustia. Carga con grandes sentimientos de culpa por hacer cualquier cosa, como tomarse una maldita cerveza. Sus padres le han dado a entender que no quieren que su nueva libertad la corrompa. Un día en la biblioteca, sufre repentinamente de lo que parece ser un ataque epiléptico, al mismo tiempo que decenas de aves se estrellan contra los grandes ventanales del edificio. Estas convulsiones son algo nuevo y sin sentido para ella, pero trajeron a su vida a Anja (Kaya Wilkins), una chica que presenció todo y se acercó a Thelma preocupada por su salud. Poco a poco, comienzan a desarrollar una amistad y la culpa religiosa que sus padres le han inculcado se hace más grande después de que se da cuenta que está enamorándose profundamente de su amiga. Los ataques traen consigo muestras de que Thelma posee algo más, habilidades sobrenaturales que la hacen sorprendentemente poderosa y que se presentan cada vez que se siente dividida entre la persona que es y la que sus padres quieren que sea. Pero debe ser cuidadosa, su estado emocional puede alterar la misma realidad.

Probablemente estén pensando “Es lo mismo que Carrie”, y tienen algo de razón. Esta película le debe mucho a “Carrie” y a Brian De Palma (así como a Alfred Hitchcock). Pero, con todo el respeto que me merece Stephen King, me pareció mucho mejor que su historia. “Thelma” lleva la problemática emocional de su heroína a niveles más profundos y relacionables que lo hace “Carrie”. Thelma no busca sólo ser aceptada por sus semejantes, sino también aceptarse a si misma por lo que es sin prejuicios ni temor a ser rechazada. Abrazar ese natural despertar sexual sin que sea estigmatizado y poder vivirlo plenamente. También su poder tiene más complejidad, no sólo es un ataque de ira telequinética malacopa dirigida a quien se le atraviese, sino que parte de sus más íntimos e inconscientes deseos así como de lo que ella cree necesitar. Es un sistema de defensa que no sabe controlar aún.

La represión extrema en la que vive la podemos ver reflejada en todos lados. Sólo usa el celular para hablar con sus padres, su departamento se hace el más frío al estar desprovisto de algún tipo de decoración (¿que acaso es pecado pegar un poster?). La monotonía de su vida comienza a cambiar al conocer a Anja e incluirla en su vida. Por más mal que sienta estar haciendo, no puede evitar enamorarse de ella y ese amor amplia su horizonte. Comienza a salir más, se atreve a divertirse y a beber una chela sin tanta culpa. No es sino hasta que la idealización de un futuro con Anja se hace real y tangible, que la programación reprimida de Thelma comienza a chocar con su nueva faceta y a hacerse más latente. Tratará de ir en contra de sus impulsos, reprimirá sus deseos con el fin de no condenarse ante sus padres y ante Dios a ese abrasador infierno del cual le advirtieron desde niña. Pero mente y cuerpo son dos cosas separadas y su psique le dará a probar aquello que su cuerpo trata de frenar. En la escena más erótica y provocadora de la película, Thelma invitará a la viva manifestación del pecado a poseerla y el éxtasis que vivirá, será el detonante de lo que descubrirá después de si misma y de sus habilidades.

La historia de Thelma es un relato más común de lo que imaginamos. ¿Cuántas personas no hay que tienen que reprimir su verdadero yo por temor a ser juzgados? La intolerancia de iglesia, la sociedad y hasta de la misma familia hacia algo tan personal (y que honestamente les viene valiendo madre) como lo es la preferencia sexual, termina provocando aislamiento, frustración y el nulo desarrollo de una vida plena. Lo peor es que vivir en el seno de una familia en extremo ferviente no sólo reprime la sexualidad sino varios otros aspectos de la vida porque son considerados pecaminosos. Todas las emociones deben de dejarse fluir libremente sin ocultarlas, si no salen entonces, ¿qué pasa con ellas? Se van juntando hasta que estallan de maneras poco sanas. Tal vez no tengamos poderes como Thelma (aunque estaría chingón), pero aún así podemos causar daño si dejamos que el mar de sentimientos que nos agobian, salga en forma de un gran tsunami de angustia mental.

Visualmente, “Thelma” también es muy rica. Las secuencias principales son adornadas con una hermosa fotografía exterior, teniendo su máximo esplendor en los cuadros de naturaleza y acuáticos. La cinematografía de Jakob Ihre, también se maneja de manera hábil, dándonos momentos de horror y de erotismo de un segundo a otro. Con secuencias trepidantes bajo el agua, capaces de provocar claustrofobia y sensación de asfixia, así como sensuales momentos de pasión que bien podrían incomodar a uno que otro mocho. Hay una escena en particular que le valió al filme poner una advertencia previa, debido a que puede provocar convulsiones en personas epilépticas o sensibles a luces de estrobo. Es de admirarse ver que tomaron ese riesgo con tal de contar la historia como debe ser.

No esperes una vacía película de horror, “Thelma” cuenta una historia que invita a una reflexión interna de aceptación hacia ti mismo y hacia los demás. Es una bien lograda amalgama de géneros que se ve sostenida por buenas actuaciones, cinematografía y música. Probablemente te toque, como a mi me sucedió, que algún prejuicioso saque el celular por incomodidad en las escenas cachondas. La película puede ser transgresora para algunos, y por ello mismo es un respiro a las fórmulas seguras de otras películas en cartelera. Vale la pena verla a partir de este jueves 29 de marzo (sólo abstente de ver el tráiler, quema las mejores escenas) y si eres sensible a las luces de estrobo, sabrás cuando cerrar los ojos. No vaya a ser que desencadenes algo sobrenatural en pleno cine.

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Acerca del autor

El Markovich   @ChocolateBono  

Observador de la escena humana dentro y fuera de la pantalla. El cine y el chisme son de mis cosas favoritas, así que heme aquí. Yo sólo doy mi opinión, al final tú decides.


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