Titane: Una experiencia fílmica extraña y desagradable

En este sagrado blog y recinto de opinión de grandes películas ya se había publicado un post donde se nos advertía de lo que trataba esta cinta y yo, que no soy muy fan del “Body Horror” y el gore, ya había decidido no verla. Sin embargo, mi naturaleza morbosa se alborotó al enterarme que había sexo con autos. Si, “SEXO CON AUTOS” ¿cuántas veces hemos visto eso? Hay una película llamada The Counselor donde el personaje de Cameron Díaz se masturba sobre un carro mientras la observa otro personaje, pero no es precisamente con el carro, entonces, tenía que ir a ver eso y pues de paso, ver porqué una película de este género había ganado la Palma de Oro en el último festival de Cannes.

Voy a tratar de explicar de qué va la trama. Todo empieza en un carro  por la carretera donde van una niña de unos diez años en el asiento trasero y su padre manejando. La niña  va molestando por molestar. Está aburrida. De repente se quita el cinturón de seguridad, el padre la regaña y esto provoca que choquen con una barrera de contención de la carretera. La única que sale herida es la niña y a raíz de esto le tienen que poner una placa de titanio en un lado de la cabeza, dejándole una extraña cicatriz, y así de la nada, tiene un enamoramiento con el primer carro que ve saliendo del hospital. Es una escena extraña, pero solo es el principio de una serie de escenas que solo buscan hacernos levantar las cejas, o como en mi caso, taparnos los ojos.

Esta niña, llamada Alexia (Agathe Rousselle) crece y es bailarina. La vemos trabajar en una exposición de carros donde baila encima de ellos, cualquiera diría que esta seduciendo a los espectadores, pero no, es a los carros. Después de otras dos escenas sin sentido,  vemos como mata a un tipo de una manera muy extraña, un carro “la llama” y tiene sexo con el ¡decepción a mi morbo! No sé si vi la versión censurada o realmente así es la película, pero no vi nada que no había visto en la anterior película mencionada. Una mujer masturbándose en un carro.

Después de esto nos damos cuenta de que Alexia vive con sus padres y empieza a tener extraños síntomas que anuncian un embarazo. Sin algún motivo, Alexia comienza una serie de asesinatos, uno mas fuerte que el otro. Mata por matar. Se embarca en una sangrienta y violenta carnicería sin sentido. En este punto yo ya estaba por salirme de la sala de cine, no había ninguna justificación a tanta masacre y me estaba sintiendo muy incómoda, pero empecé a notar que había gente que se reía, gente que como yo, se tapaba la cara, otros solo expresaban su sorpresa ante cada asesinato y ahora mi atención se fue al publico que estábamos ahí. Caí en cuenta que no es una película que te deja indiferente y provoca algo. Decidí seguir viéndola y creo que en ese momento me perdí de algo, porque la película cambia completamente de tono, pues ahora se convierte es un drama.

Alexia para escapar de la justicia después de los asesinatos cometidos, decide tomar la identidad de un joven desaparecido hace 10 años y se transforma en hombre. Llega a una estación de policía, dice que es Adrien, el joven perdido, llaman al padre de este, Vincent (Vincent Lindon), un jefe de bomberos solitario y adicto a las drogas. Vincent lo/la ve y confirma que es su hijo perdido y se lo lleva a casa. A partir de esto es otra película, ahora vemos a dos personas queriendo rehacer su vida, pero luchando contra sus demonios y su pasado.

Tal vez este segundo acto tiene un poco de mas sentido, pero aun así es difícil de entender. Se mezcla un surrealismo extraño con una realidad incoherente. El público ya está atrapado, no sé si por morbo, por la sorpresa o por querer saber en que va a terminar esa trama que corre vertiginosamente hacia ningún lado. Es como si fueran dos películas en una, pero ninguna de las dos tiene forma. Mucha violencia, muchas escenas sensacionalistas que no aportan nada a una trama que no termina de definirse.

Es como cuando vas a un museo de arte contemporáneo, ves muchas cosas, pero al mismo tiempo no ves nada, y como el arte contemporáneo, hay quienes dicen que es una obra de arte cuando están viendo un bote de basura mal ubicado, como lo que pasó en Cannes, premiaron una película así quien sabe porque razones.

¿Tiene algo bueno? Si, las actuaciones son muy buenas, la debutante Agathe Rousselle lo hace muy bien y Vincent Lindon logra algo con lo poco que le dieron. La música es buena.

¿la recomiendo? Pues, advertidos están. Es difícil de ver, difícil de entender, pero si quieren entrar en la discusión, pues hay que verla, si no, la pueden dejar pasar y ahorrarse tener esas imágenes en su cabeza.

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Vilma Aida    


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