Santa Claus: Una joya navideña y mexicana digna de redescubrirse

Saludos a todos, muy conocedores amantes del séptimo arte. Me permito hacer segunda a nuestro querido e impacable cazarrecompensas en la desconstrucción del cliché navideño.  Ya se ha encargado el buen Fett de recomendarnos una excelente serie de películas con las cuales alejarnos un momento de los repetitivos aspectos de estas épocas. Yo me permitiré, por otra parte, invitarlos a alejarse de otro cliché cinematográfico y en este caso es el omnipresente y “todo poderoso” cine estadounidense, para descubrir ( o bien redescubrir) una joyita del cine nacional protagonizada por el mítico personaje que hace las delicias infantiles en estas fechas: Santa Claus.

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Santa Claus (1959), dirigida por el legendario René Cardona y protagonizada por el fantástico José Elías Moreno (padre), nos narra las aventuras de Santa Claus en su esfuerzo por obsequiar regalos a los niños bien portados y su lucha en contra del mismísimo Chamuco, quien ha enviado a uno de sus generales a impedir la celebración de la Nochebuena.  Con un guión ágil y estructurado, la película es una comovedora narración sobre la Navidad y lo que representa, con divertidas actuaciones y un humor infantil pero no por eso privado de inteligencia (ya saben, aun hay quienes piensan, y no son pocos, que los niños son cortos de inteligencia por definición…).  Una fantástica joyita que se encuentra ausente, claro, de todos los conteos de películas navideñas destacadas y para mi sorpresa, cierta publicación especializada la incluyó en su lista “anti navideña”.  Como fan de esta película, que ha logrado conmoverme casi hasta las lágrimas (Vive Dios que pocas lo han logrado), aun y cuando tuve ocasión de verla por primera vez siendo ya un adolescente, siento necesario contribuir a rescatarla del olvido y sobre todo invitarles a conocerla, si aun no lo han hecho.  Aseguro a sus mercedes que de malinchista nada tengo y tampoco de patriotero (por que bien sé que el cine nacional está lleno de basura…) pero me confieso amante de esta fantástica película a la que creo muy superior que a la mayoría de patrañas navideñas que nos recetan nuestros vecinos del norte año con año.

El filme destaca no solamente por su trama conmovedora y súmamente divertida, si no por presentar algunos aspectos socioculturales interesantes.  Y es que Santa Claus es la figura central de una tradición primordialmente anglosajona.  En el centro y sur de nuestro país se acostumbra dar mayor prioridad a los Reyes Magos, de tal suerte que la noche del 24 de diciembre los pequeños reciben regalos menores (habitualmente ropa o calzado) por parte de Santa Claus, mientras que la noche del 5 de enero llegan los presentes anhelados (juguetes, desde luego) por parte de Melchor, Gaspar y Baltazar.  En los estados norteños, con mayor influencia por parte de los Estados Unidos, la misión “juguetera” está invertida, al grado que Los Santos Reyes quedan relegados a la gustada rosca y el chocolaque correspondiente.     Santa Claus fue filmada en una época mucho más religiosa y conservadora que la actual, por lo que es destacable que se hubiese elegido este personaje como protagonista aun por encima de los entonces mucho más queridos Reyes Magos.

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Es interesante el sincretismo cultural que nos ofrece Santa Claus, quien muestra la imagen esterotipada de la tradición anglosajona (caucásico, barbado, obeso y  con el conocidísimo traje rojo con matices blancos).  El filme inicia con la muy osada aclaración, sin embargo, de que nuestro querido gordito risueño no es otro que San Nicolás de Bari, obispo en tiempos pre medievales en Mira, donde hoy es Turquía, y quien dio origen al mito tras habérsele mezclado con diversas tradiciones paganas.  Osado, por supuesto, por el riesgo que suponía revelar su “su verdadera identidad” ante los pequeños…  Vive no el el polo norte, si no en un palacio cerca del Cielo y es apoyado no por un séquito de elfos/duendes si no por niños de diversas nacionalidades. Pese a su origen cristiano, a Santa Claus rara vez se le vincula con la festividad en sí del nacimiento de Jesús y las tradiciones correspondientes, pero aquí le vemos arreglando gustoso un mexicanísimo nacimiento.   Sus principales aliados son, interesantemente, el muy británico mago Merlín y el herrero Llavón, cuya imagen remite inmediatamente al dios forjador Efesto/Vulcano de la mitología grecorromana, dos personajes en origen totalmente ajenos al cristianismo.  Son estos personajes quienes brindan a nuestro héroe  los polvos mágicos somníferos, la rosa de la invisibilidad y una llave maestra para ingresar libremente a todas las casas (por que, oigan ¿alguien ha visto una casa con chimenea en México?).   Esta mezcla de paganismo, tradiciones anglosajonas, católicas y mexicanas, lejos de resultar extrema y confusa, se deja ver bien y para nada  se siente forzada, como pudiese pensarse.

Así, y bien enterado de los actos y pensamientos de los niños del mundo, Santa Claus inicia su misión como generoso repartidor de presentes para los niños buenos, eso sí, sin dejar de castigar sin crueldad a quienes han sido malvados.  Asistido con los poderes sobrenaturales que le brindan sus alidados, lucha en contra del Diablo pícaro y travieso quien induce a los niños al mal y utiliza sus malas artes para exponer a Santa Claus ante los ojos del mundo (¿Alguien había olvidado aquello que si Santa o los Reyes son vistos se transformarían ipso facto en polvo para desaparecer por siempre de la existencia? ¡Horror!).  Entre travesuras y lecciones éticas para los infantes, nos divertimos mucho disfruntando de un relato ameno y lleno de humor blanco, haciéndonos olvidar la saturación de dicterios y vituperios que sufrimos en el cine nacional actual.  Se enfatiza, en cierta escena, la presencia de Jesús en la tradición navideña para recordarnos que Él es el verdadero protagonista de estas fiestas pero sin caer en el discurso patriótico o religioso, por lo que el tono ameno del relato no sufre.   Y es que, sin caer en los temidos spoilers, les contaré que eventualmente nos muestran la verdadera misión de Santa Claus y de la Navidad que le acompaña: El amor y la unión familiar.

Santa Claus es un conmovedor relato sin resultar cursi ni “empalagoso”, divertido sin ser soso, aleccionador sin ser aburrido y mucho menos nos endilga fanatismo religioso.  Increíble pero merecidamente, sus retransmisiones han sido exitosas inclusive en los Estados Unidos, donde  existe en DVD.

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Les invito nuevamente, mis queridos compañeros cinéfilos, a redescubrir este hermoso relato en medio de tanta miel insustancial o sórdidos relatos anti-navideños, y recordemos que el cine nacional ya nos había brindado obras dignas mucho antes de Del Toro, Cuarón, González Iñárritu… y que no siempre nos hace sufrir con Derbez y Arriaga….

 

 

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Acerca del autor

Dr. Dark    

Médico de profesión y cinéfilo de corazón. Amante del buen cine y destructor del que no lo es.


8 comentarios

  • Esta era un ritual el 24 o 25, ya que en esos dos días la acostumbraban a programar, infaltable en mi infancia y todavia hace unos años la volví a ver 🙂 (la programaron un domingo antes del 25). Nunca me canso de ver esta película, ya que siempre la programan como matineé, con un buen almuerzo me la echo sin problemas jajaja

    Saludos Doc!!!

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  • de niño esta pelicula me encantaba y todavía xD

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  • Definitivamente me complace mucho saber que esta linda joya navideña aun forma parte del gusto cinéfilo. Claro, no me sorprende que la disfruten pues los lectores de este gustado blog son verdaderos conocedores del buen cine! Saludos a todos

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  • No den recomendaciones que luego por eso andan haciendo remake’s de peliculas exitosas.

    Ya me los imagino realizando un super remake con la etiqueta de “produccion original y garantia Cinepolis”.

    La trama de este Super Remake Crossover empieza con Franki Rivers (Vecinos) contándole a su hijo Benito el guión de una película que trata sobre un bonito cuento de Navidad en donde su patrón (Eugenio Derbez) vive en una de las hermosas casas de la colonia Roma, (esta si cuenta con chimenea) donde todo mundo vive feliz y todos se conocen, están a la espera de Santa Claus y sus hijos, (interpretados por sus propios hijos) haciéndose pasar por niños (estilo Chavo del 8) escriben sus cartitas para Santa, por azares del destino Derbez termina ocupando el traje de Santa Claus y deberá continuar con la mision de entregar los regalos en plena vispera navideña (me suena a Santa Clausula),

    Como en la versión original sus aliados son Merlín (cameo postumo de Stan Lee) y como Llavón ni mas ni menos que el Chapo Guzmán, ya ven que el abre cualquier cerradura.

    El villano de este crossover es el malvado diablo interpretado por el agente judicial Jesús Juárez (Joaquín Cosío de la película “Pastorela”) el cual le pondrá miles de trampas a Santa para que este no cumpla con la entrega de juguetes.

    La situación empeora cuando Santa siguiendo “La delgada Linea Amarilla” termina en Cd. Juarez y tendrá que enfrentarse al Sr. Avila (Tony Dalton) y al Capo Miguel Ángel Félix Gallardo (Diego Luna) este ultimo tiene muchas cuentas que ajustar con el gordito, ya que de niño nunca le trajo un juego de química “Mi Alegria” y de ahí termino en lo que es ahora.

    El Vitor y Albertano consiguen trabajo temporal en la fabrica de juguetes de Santa y ya sabrán que desastre terminaran haciendo y para terminar algunos niños que aparecen en la película (interpretados por adultos) son: Martha “chichis” Higareda, Ana Claudia Talancon (diciendo groserias desde niña), Karla Souza, El Chaparro y Javi Noble entre otros mas.

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