Under The Silver Lake: David Lynch para Millennials

Sam está desempleado y si no paga su renta en 5 días será desalojado. Mientras tanto conoce a su nueva vecina, una chica única, hermosa y cautivadora (que junto con su perro llamado Coca-Cola) llaman su atención al instante.

Sam (Andrew Garfield) y Sarah (Riley Keough) disfrutan de una linda velada casual donde conectan de forma natural. Al día siguiente Sam se da cuenta de que su vecina ha desaparecido sin dejar rastro. Mientras tanto en Los Ángeles hay un asesino de perros suelto y el asesinato de un multimillonario, Sam cree que todos estos sucesos podrían estar relacionados.

Sin duda una premisa bastante prometedora ejecutada con el estilo único que caracteriza a su director y guionista David Robert Mitchell, mismo que cautivo a la audiencia en el festival de Cannes en 2014 con el thriller It Follows, misma cinta que lo posicionó como uno de los mejores directores del cine independiente contemporáneo.

Under the Silver Lake es una película con un guion refrescante e innovador, mientras que nos adentra en misterio e incertidumbre de las teorías conspiratorias contemporáneas relacionadas con la publicidad: mensajes, contratos, alianzas dirigidos solo a unas cuantas personas de forma mediática vinculándose directamente con la hipersexualización del cuerpo femenino utilizado de forma infalible como herramienta corporativa para mover las masas.

El director hace un excelente trabajo con la fotografía, cada plano cuenta con los colores y el balance perfecto de elementos que son parte de las locaciones donde se desarrolla la cinta cada toma, cada momento representa de manera sólida la verdadera esencia de Hollywood. La película te abraza de tal forma que te vuelves detective, logra que con ahínco te involucres en la búsqueda de Sam, que es interpretado espléndidamente por Andrew Garfield, Sam logra ser un personaje bastante interesante, complejo y muy humano, se cuestiona así mismo y se deja afectar por todo lo que está sucediendo a su alrededor y nos muestra los vínculos que creamos mediante nuestras mascotas, y cómo su muerte puede ser incluso tan dolorosa como la de un ser humano.

Lamentablemente el segundo acto se aletarga y se pierde el dinamismo que nos había atrapado en la primera mitad de la película, sucesos más sucesos menos eventualmente se vuelven un poco más pesados de ver y el desbalance en la edición hace que el final pierda el impacto que pudo haber tenido en el espectador.

Aun con sus pequeños tropiezos e inconvenientes, es una cinta fresca con propuesta, toda una oda a la cultura popular y sus misterios. Podríamos decir que Under the Silver Lake es un homenaje al cine de David Lynch. Extraña, exótica e innegablemente una de las películas más reveladoras del 2018.

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Sandra Botello    


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