War for the Planet of the Apes: El drama del Planeta de los Simios

El truco está en el título, y es que este no es un conflicto bélico, sino emocional, intimista, social, un encontronazo de sentimientos y personalidades complejas que cierra y dignifica a una de las mejores trilogías de la ciencia ficción y aventuras; esa es la guerra por el planeta de los simios.

Es increíble ver el dominio y la compenetración lograda por Matt Reeves a lo largo de dos últimos films. El director y guionista logra potencializar la figura de César y con él, el mito de los simios gracias a la perfecta estructura de sus allegados y parte antagónica; ratificando la presencia protagonista del líder simio, vehículo narrativo y emocional, Reeves encuentra en un metraje de más de dos horas la agilidad necesaria para nunca estancar su desarrollo y crear un conflicto que embona de manera lógica no solo en toda la línea argumental de esta trilogía, sino también de las siguientes historias cronológicas comenzadas hace casi 5 décadas.

El intimo ritmo, repleto de simbolismos, elementos nostálgicos adeptos a la original de 1968, contemplación visual y una narrativa con tintes poéticos en esta analogía social sobre la historia y crueldad humana, hacen posible que Reeves mantenga una tensión dramática formidable de principio a fin, con varios picos de alta dosis emotiva complementada por un lenguaje visual que prescinde casi del diálogo y que es desarrollada en base a primeros planos, resaltando no solo las gesticulaciones y miradas, sino los sentimientos y pensares de sus inmiscuidos.

Aunque en su generalidad la trama y el destino de muchos de sus personajes resultan previsibles (En mucha parte gracias a que estamos ante una precuela de la que se conoce su destino), el logro en este intenso drama es el de agregar elementos y sorpresas que en sus debidos instantes no solo transforman el rumbo del relato, sino que también proveen de manera idónea las explicaciones y justificaciones narrativas para los mismos cambios y quizá lo más importante, sobre el misterioso “origen” de aquel planeta de simios y la consecuencia final hacia la raza humana. La simpleza de su argumento (un ida y vuelta) también permite desarrollar ciertas cuestiones filosóficas sobre el amanecer primitivo de una raza superior, y por ende la cercanía humana hacia su natural y cruel bestialidad, esta última proyectada superficialmente como un ejército deshumanizado; en una inteligente metáfora hacia la segunda guerra y el holocausto, se da la exterminación de una raza ahora mundial dominadora de su entorno natural y social ¿Les suena conocido?

Un factor que resulta particularmente relevante dentro de esta metáfora social, es la inclusión del villano redondo, brutal, estructurado, no necesariamente protagonista (le bastan 3 escenas a Reeves para dotarlo de un trasfondo épico), lógico desde cierta perspectiva y de métodos tan cuestionables como empáticos. En este proceso evolutivo y guerra psicológica, es a través de pocos y concisos diálogos y conversaciones entre los dos frentes, donde Reeves, el coronel de Woody Harrelson y el Caesar de Andy Serkis, encuentran un pináculo emocional ideal dentro de un film repleto de los mismos, coronados por un clímax apenas de tintes bélicos para intensificar los niveles de tensión y suspenso.

Entre toda esta “changada”, alguien debería considerar darle un premio relevante (Oscar, Globo, Palma, lo que sea) a Serkis, histrión que quizá en su estado original resulte siempre sobrado y acartonado, pero que definitivamente para la técnica capture motion ya es un histórico y revolucionario. Los niveles de registro en Caesar son impresionantes, forjando así a uno de los personajes más interesantes dentro del género y en un futuro quizá una figura de la cultura pop.

Se unen al cuadro actoral Steve Zahn y Amiah Miller, dos personajes entrañables que proveen dos ingredientes: el primero el ligero y astuto comedy relief, la segunda el aspecto simbólico en la humanización de esta nueva raza. En el lado antagónico la villanía se hace notar no solo de la parte histriónica, sino también de la narrativa, pata de donde cojea este guion que fuera del genial Coronel, se ha olvidado o en algún caso, no le ha importado, dotar de trasfondo a la mermada raza humana; propositivo o no, dicho aspecto se siente débil en la historia. Repiten en sus papeles Karin Konoval, Terry Notary, Toby Kebell y Judy Greer, plantilla constante del capture motion,

Para complementar este cuadro honorífico, tanto la fotografía de Michael Seresin y la banda sonora de Michael Giacchino, como la espléndida labor de efectos especiales, completan una aventura dramática de proporciones épicas.

En conclusión, War for the Planet of the Apes no es  solo el cierre perfecto de esta trilogía, sino el eslabón perdido de toda una saga; un ejercicio dramático penetrante y nostálgico, potentemente humano en su entorno simio, cruelmente bestial en su estado humano; no se sorprenda si de un momento a otro suelta usted una o varias lágrimas, pues el relato así lo merece y su pecho quizá no pueda contener la impresión por este nuevo Planeta de los Simios.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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