Winter Sleep: Explorando las ventajas y desventajas de que no pase nada

Dentro de las decisiones que caracterizan a los círculos representativos del cine autoral se ha insinuado últimamente el cómo estos han bajado muchísimo su nivel de contemplación gracias a lo que aparenta ser una muy profundamente arraigada maniobra para cambiar la imagen pública sobre los criterios que rigen la calidad dentro de sus festivales más importantes. Esto es muy fácil de notar cuando las obras con propuestas más accesibles tanto en ideas como en estímulos narrativos son mejor recibidas que aquellas que “desde el vamos” se nota que irán a la posteridad cinematográfica.

Si bien su servidor no considera que esto último sea del todo cierto (les recuerdo que hace no más de tres años se estaba recibiendo muy justamente Amour de Michael Haneke), si despierta la duda sobre que tan bien hace su papel Winter Sleep para compensar su estatus representando al séptimo arte según estos organismos…

Kis-Uykusu-6El argumento sigue a Aydin, un actor retirado que ahora se encarga de escribir ambiguamente para una editorial pequeña y dirigir un hotel y diversas propiedades en la peninsula de Anatolia, esto acompañado de su hermana Necla y su joven esposa Nihal.

Lo primero que nos responde su autor Nuri Bilge Ceylan en cuanto a ese cuestionamiento sobre la calidad de su obra es que son pocos los directores que pueden llevar una secuencia de planos satisfactoria que dependa principalmente de travelings y paneos con la cámara sin que esta acabe perjudicando estrepitosamente la consistencia de los espacios, pretensión que desconozco de donde venga, pero que desemboca en una dirección que si bien no se olvida de apropiarse de la hostil energía cuya latente presencia nunca deja de estar bienvenida en ese pueblo tan étnicamente homogéneo de Turquía, si desaprovecha mucho su rol visual, en especial cuando este está acompañado de una musicalización obtusa y con intenciones fallidamente elegantes. Pero lo que sus escenarios pierden en consistencia lo ganan en su manejo, tanto en los contrastes estéticos de interiores/exteriores y el cómo se resaltan los mismos (el juego de cámaras hacen muchísimo énfasis de tomar perspectiva a través de ventanas y puertas, manejado en dosis y momentos adecuados) cómo en las atmósferas y la inmersión que logra la película, las cuales no dejan de ser excepcionales.

Pero centrándonos en aspectos más irregulares de la obra del turco, el contenido más presente está allí tanto en un planteamiento, un desarrollo y una conclusión que no tienen razón de ser a menos que no se reflexione sobre lo que el valor de su estructura vista en conjunto, el reflejo de la vida de Aydin en el momento que este se vuelve la víctima de sus propias inquietudes. La odisea principal de su protagonista simboliza la más abrumadora cuestión que se pueda hacer sobre la integridad del ser humano situada en tiempos modernos, desgraciadamente Ceylan no opta por presentar la grandilocuencia de sus ambiciones con propiedades que esclarezcan su importancia, y prefiere depender más de explotar las propiedades teatrales dentro del cine haciendo que el espectador ponga mucho de su parte si este quiere interesarse desde los primeros minutos.

winter-sleep-cannes-2014-3Lo más aproximado a un desarrollo son las constantes oportunidades de reinterpretar la importancia que se le da a ciertos sucesos y observaciones dentro de esas memorables conversaciones abrumadoramente sinceras que indagan en temas como la maldad, la devaluación moral o la conciencia, sin embargo su contenido pocas veces rompe con lo monótono (lo cual en una película de poco más de tres horas es una decisión estrepitosa), incitando muy despectivamente a confrontar las insignificantes razones existenciales de todos los personajes inmiscuidos en la película; Aquellos que no se ven cómo figuras representativas de los vacíos e incluso penosos hábitos presentes hasta en el escalón más bajo de la sociedad, funcionan cómo figuras para un minucioso estudio de la disonancia en lugares que nunca dejan de ser acogedores. Esa persistente y notable arrogancia en el comportamiento de cada uno de los personajes de la película nunca acaban situando al espectador en ningún sitio y este acorralador recurso parece ser el único que sirve a reforzar la idea misma de libertad que toma el rol principal dentro de los temas que aborda la película, pero más que hacerlo de manera caprichosa, la obra es autoconsciente de como sus ambiciones se han tratado ya innumerables veces y no vale la pena el esfuerzo inútil de explorar territorios ya descubiertos (esto incluso se trata directamente en sus diálogos).

He visto a muchas personas considerar un fallo el que una película no tenga estabilidad en su contenido, pero en trabajos cinematográficos cómo Winter Sleep, esa sucesión de eventos tan estéril acaba siendo tanto su mayor fallo como su más notable mérito. Quien sabe, quizás si esa pretensión teatral fuera adoptada completamente su formato permitiría por naturaleza un mensaje mucho más centrado.

winter-sleep-03-promo

Etiquetas:  

Acerca del autor

Ed Sunderland   @SkedxIsAwful   ahivienelanoche.blogspot.mx/

Cinéfilo desde que tengo una mente funcional, archienemigo de esa odiosa línea que divide a la objetividad de la subjetividad y apasionado fan de la música y los vídeojuegos desde que conozco sobre su existencia. Me gustaría decir que escribo más de lo que leo...


7 comentarios

  • Estimado Ed. Es la primera vez, creo, que te leo y no ha pasado inadvertido para mí el hecho de que tu denso análisis sobre la última ganadora de la Palma de Oro de Cannes, no ha suscitado (hasta esta, mi intervención) respuesta, comentario u opinión. ¿Simple infortunio o es que has cumplido a cabalidad con ese nivel de contemplación requerido propio del cine autoral y que acotas ahora dicen se echa en falta? ¿Será acaso una especie de negación a la accesibilidad en ideas y estímulos narrativos que según tú sobran ahora en el cine y se llevan las palmas?
    Ojo al estilo que escogí para ti a la hora de hablar sobre tu escrito, ya que quizá sea la tesitura que más se amolde a tu desentrañamiento de la miríada temporal que la dádiva fílmica de Bilge Ceylan ha presentado. Consignabas el Haneke de Amour como paradigma perínclito de cómo se subvirtió el canon. Yo te recuerdo que esa apreciada cinta ,que por algo se llevó una estauilla bañada en oro para Austria, era lo más accesible y menos bizarro que el germano -austríaco arrojaba a las fauces festivaleras. A las pruebas me remito y consultar su filmografía puedes.
    Te embarcas cual fuego fatuo a discutirle al realizador la importancia de la maestría en el uso de la cámara, de sus imponentes encuadres, del casi serpenteo y ubicuidad a la que asistimos cuando nos hacemos parte introspectiva de todo, sin menoscabo de eso que tu llamas “espacios”. Hete aquí todo un estímulo visual, que no flaquea, que revitaliza el universo de una población que puede ser cualquier villorrio del mundo en el que están presentes las complejas relaciones interhumanas que obedecen a rígidos patrones estratificadores. ¿Dónde estriba aquí esa homogeneidad étnica cuando asistimos a un eco de alcance universal que invisibiliza códigos lingüísticos diferentes? Valdría la pena más apertura cultural para atender y entender nichos ajenos y recapturar la dimensión abarcadora de un mensaje.
    No concuerdo con tu personalísima opinión de que la teatralidad del film sea un menoscabo, si te integras desde un primer momento, si te insertas en el proscenio, aquello que dicen tarda en llegar, el culmen de todo, simplemente aparece y lo aceptas. Las pugnas y ese envoltorio poderoso, esa verborragia que no repugna , son los dilemas que toda la vida se han puesto sobre la picota, ¿Cómo es que obedecen a la insubstancialidad y borden la condición de inanidad exixtencial, de casi basura? (como de manera “sofisticada” la rebautizó un colega tuyo)

    “Quien sabe, quizás si esa pretensión teatral fuera adoptada completamente su formato permitiría por naturaleza un mensaje mucho más centrado”. Más centrado o más digerible o más visible. Vaya.

    Responder
    • Muchas gracias por su comentario estimado Quibián, ciertamente resulta lamentable que sea el único hasta el momento, aunque provechosamente presente una postura tan integra con la cual formalmente no estoy de acuerdo en varias concepciones sobre lo que constituye un lenguaje cinematográfico plenamente correcto.
      Yo tampoco recuerdo haberme tomado la molestía de leer antes algún comentario suyo en algún otro post dentro del blog, sin embargo, tras presentarme su punto de vista de manera que pocas veces he visto en la sección de comentarios, no hizo más que despertar mi curiosidad sobre si ya antes había hecho escritos similares en la plataforma, pero al ver que al menos en sus últimas intervenciones ese no era el caso, no puedo dejar de plantearme la duda sobre si su “tesitura que más se amolde a mi desentrañamiento de la miríada temporal que la dádiva fílmica de Bilge Ceylan ha presentado” sea realmente la forma más adecuada de responderme con su opinión o si simplemente es una maniobra por demás condescendiente hacia su servidor (todo apunta a que se trate del primer caso)…
      Ahora viendo en orden varios de los puntos que usted expone, es cierto que Amour se trata de uno de los trabajos más digeribles de Haneke (director del cual admiro mucho la mayoría de lo que he visto, incluso si por momentos los excesos de su lenguaje hagan que este se torne caprichosamente utilitario para incomodar al espectador), tambien no podría estar en desacuerdo conmigo que se trata probablemente de la “opus magnum” de su autor, si bien me hace falta revisitar esta obra en particular (la cual no he visto desde su estreno aquí en México, hace ya casi dos años), el impacto que tuvo esa visión del austriaco solo fue superada ese mismo 2012 por otra obra maestra quizás incluso más trascendental (que fue The Master, de Paul Thomas Anderson). A lo que voy con esto es que dejando a un lado el hecho de que esa sea una película accesible (ya que incluso ganó un Óscar), tambien es un ejemplo objetivo de un manejo cinematográfico soberbio (que no fue superado en el festival de ese año por ninguna propuesta menos accesible, a como yo lo veo), por eso lo usé como ejemplo.
      Me gustó su por demás sensible descripción del manejo de la cámara, sin embargo me parece que la revitalización de una población cuyos conflictos ciertamente son universales difícilmente necesita de travelings y paneos cuando estos no son utilizados mientras ese común denominador de su argumento toma presencia.
      No estoy en contra de que una película maneje un lenguaje teatral (si ese fuera el caso no disfrutaría las cintas que se remonan a los origenes del cine, que tenían mucha de esa influencia), si no de como en esa pretensión la importancia de lo que Ceylan tenga que decir nunca se aclare, se “acepte” como usted bien dice, sin embargo esa es una idea que no me convence, en especial cuando este presenta esa “condición de inanidad exixtencial” que difícilmente podría considerarla como basura (así como señala usted sobre el otro notable post de Winter Sleep). Los elementos teatrales los acepto cuando sirven como manejo, y no como un recurso, ya que me parece un tedio poco interesante a nivel de trasmisión autoral, al menos a través de una pantalla.
      Saludos.

      Responder
  • Saludos, estimado Ed Sunderland.

    También le agradezco su réplica y deploro que no haya concitado más participaciones hasta el momento. Aunque no coincida con su apreciación de la cinta en cuestión, reconozco que su valía como crítico de cine es notoria y necesaria su labor para el sano intercambio de ideas, empero también acarree las consabidas disensiones.

    Acoté en mi intervención pasada que no recordaba haberlo leído antes y es verdad, sin ánimo alguno de incordiar; espero no sea esta la última vez que departamos sobre películas. Se tomó la molestia de averiguar sobre mis anteriores opiniones en este espacio y me halaga su deferencia. Pudo constatar que el estilo empleado quizá varió un poco, pero tenga en cuenta de que se debió por encima de todo al hecho de acomodarlo más al tenor en el que venía envuelta su crítica. No hubo intención de condescendencia en un mal sentido ni de ironía.

    Huelga decir que el ejemplo Haneke que utiliza para describir las sensaciones de un tipo de cine u otro me parece pertinente. La evocación de la cinta de Anderson para este fin lo comprendo y hasta coincido con su parecer, ya que esa película bien pudo haber recibido más reconocimiento del debido y hasta el culmen al que se aspira en EEUU en materia de cine: ¡Ni hablar de a quién prefirieron dárselo!

    Volviendo al caso de “Sueño de invierno”, si a usted no le convencieron el traveling y los paneos debo entenderlo como un caso de gustos particulares. No obstante, si bien no toma demasiado vuelo la historia hasta entonces, no veo que eso vaya en detrimento de la estilística personal del film. A ejemplos varios me remito, y no advierto que debamos colegir que sea baladí o entorpecedor para el visionado cuando se han admirado esas técnicas de cámara en Tarkovsky, Kalatazov o Kiarostami.

    Sale de toda discusión el tópico del “lenguaje teatral”, tan caro en figuras como Bergman, y tiene toda la razón al recordarnos la génesis misma de lo que fue el cine, al menos de ficción: “teatro filmado”. Dice que no lo acepta en el caso de Ceylan porque no pasa de ser pretensión cuando la trascendencia de la verborragia no se dilucida ( intuyo en su escrito que tampoco se merece el calificativo de “basura existencial” como un admirado colega suyo usó). Yo en cambio considero que el intimismo de la cinta turca es un finísimo análisis sobre las relaciones de poder en la pareja y más ,que parte de una subtrama de diferencias de clases para tocar varios puntos. Más que un simple recurso, de lo que se trata aquí es de un director que con su eximia fotografía demuestra cómo el cine pude visibilizar la acción de la conciencia sin remitir a la palabra.

    Reitero el saludo y a disposición para el sano debate.

    Responder
    • A cómo yo lo veo esta sección de comentarios no pasará por el momento de su fructífero punto de vista mi estimado, resulta innecesario recordar que toda diferencia perspectiva en una película se limite a una apreciación personal, sin embargo no comprendo de donde venga la comparación de Ceylan con los directores que Ud. menciona, ya que si bien me hace falta revisar las filmografías de Kalatazov y Kiarostami, el estilo fílmico de Tarkosvky solo resulta poco evocador al nivel de esta obra en la que quizás sea su película más conocida y menos lograda (Solaris), de la cual por cierto su servidor ya había hecho un análisis que puede leer en este mismo espacio, por si gusta…
      No había tomado las implicaciones en la relación de Aydin y su esposa como matiz principal durante los visionados a Winter Sleep, y aunque la exposición de este aspecto la consideré excelsa, como punto de partida su presencia la consideré poco notoria hasta el último tercio del metraje, por eso los aspectos de reflexión que derivan de las subtramas de su argumento (los cuales reitero, me parecieron interesantes) los decidí enfocar orbitando hacia la figura de su protagonista.
      Un placer de nuevo contar con su comentario Quibián, saludos.

      Responder
  • Saludos otra vez. No entendí “esta sección de comentarios no pasará por el momento de su fructífero punto de vista mi estimado”. Sírvase aclarármelo, por favor. Aun abstruso el siguiente párrafo, deduzco que considera casi un pleonasmo de mi parte decir que el gusto personal moldea nuestras apreciaciones. Más allá de esa “tautología”, si emparento a un cineasta pretérito con uno actual es porque rasgos e improntas visuales hablan por sí solas y no obedecen a mi personalísimo punto de vista si ya muchos antes que yo lo han señalado. Tampoco pretendo que esto sea un gesto unívoco y cada quien ,según su bagaje, sabrá ver o no las conexiones entre Ceylan y los valiosos cineastas que nombré.
    Aprecio comparta conmigo las elucubraciones nuevas derivadas de otras consideraciones e implicaciones para con la cinta. Y para mí también es un placer responda a mis comentarios, Sr. Ed.
    Saludos

    Responder
    • Lo fructífero de su punto de vista viene de descubrirme la obra de Mijaíl Kalatózov y Abbas Kiarostami con su comentario, tendré que revisar su filmografía en el transcurso del año. Si tiene recomendaciones específicas de estos dos autores, se lo agradecería considerablemente.
      Saludos Mr. Quibián.

      Responder
  • Saludos, Sr, Ed. Gracias por aclararme sus palabras y honor que me hace, con toda modestia. Por falta de tiempo, solo puedo mencionar por ahora títulos como Cuando pasan las cigüeñas o ¿Dónde está la casa de mi amigo?. Aunque creo que hay más cintas de estos cineastas que redondean el parentesco que quise establecer. Con mucho gusto le agregaré otras películas en el futuro. De nuevo, gracias por tomarse el tiempo en leerme y responderme. Agradezco haberlo descubierto en esta sección de cine y apreciar sus profundas e interesantes críticas.

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*