Wonderstruck. El Museo de las maravillas: Un antídoto contra el insomnio

Fui en blanco a ver esta película, pero cuando vi el poster dije “¡Oh Dios mío! Dos niños, uno en blanco y negro y otro a color, esto me suena cursi” Pero como este año de propósito decidí aceptar lo cursi, creo que Dios me puso la primera prueba… y la reprobé.

En 1977 , un niño llamado Ben (Oakes Fegley) le reclama entre la penumbra a su madre (con esfuerzo alcancé a distinguir a Michelle Williams) cuál es el nombre de su padre y por qué no sabe nada de él. Ella no le contesta y sigue escribiendo. Después vemos un recorte de periódico donde hay una nota que dice “Muere bibliotecaria en accidente automovilístico”. Corte. En 1927, en un lago vemos a una niña que escribe HELP en un papel, lo dobla como un barquito y lo lanza a navegar. Esta niña va al cine y ve una película muda, donde trabaja una actriz (Julianne Moore) que al parecer ella admira mucho. Al salir ve con tristeza que van a remodelar el cine ya que se proyectarán películas sonoras. Llega a su casa y su padre la regaña y ahí nos damos cuenta que es sorda y muda. Corte. Volvemos al color y con Ben que sufre un extraño accidente y queda sordo… hmm! Color: 1977, Blanco y Negro: 1927.

Conforme avanza la trama nos damos cuenta que ambos niños están conectados por algo en el tiempo. Sin embargo, es demasiado lento el planteamiento, muy oscuras las escenas y los diálogos tan sin sentido que a los 20 minutos, si es que no te has dormido, no te importa cuál sea la dichosa conexión. La historia de la niña la presenta como película muda pero muy mal hecha y aburrida. Escenas sin sentido que no nos dicen mucho, las cuales se van intercalando con el niño de los años 70.  

A pesar de que las actuaciones de los niños son simpáticas, no alcanzan para conectar con el público. La ambientación de los 70 parece que la hicieron con el filtro 1977 de Instagram y las de 1927 solo cambiaron al filtro B/N. Se ve que al director Todd Haynes se le “hizo bolas el engrudo” con lo que parecía un buen guion.

Julianne Moore esta muy plana, sin gracia, no le crees en ningún momento y eso que hace dos papeles. Tal vez lo rescatable es la ambientación y la manera en que se cuenta, al final, la historia de los niños. Es muy bonita la técnica que usaron sobre una maqueta gigante, lastima que el tiempo que esta iluminada es tan corto.

No hay mucho que decir de esta película, es oscura, lenta, larga y lo peor, no entretiene. Saliendo de la sala dice un compañero de butaca ¿cómo venderemos esta película?- le contesto – pues como un antídoto contra el insomnio, ¿cómo mas?

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Acerca del autor

Vilma Aida    


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