Man of Steel: Esta no es otra estúpida y burda caricatura vengadora

Es imperativo en nuestro medio el mantenerse informado sobre la opinión y análisis de demás colegas que dedican parte de su vida a la crítica y a la reseña cinematográfica, y más cuando se trata de un film esperado y responsable de levantar tan grandes expectativas. Lo sorprendente en esta particular caso es que desde sus primera valoraciones, la nueva película de Zack Snyder ya gozaba de dualidades extremas, mientras unos auguraban que esta cinta confirmaba lo épicamente esperado, otros se mostraban desencantados y decepcionados hacia lo que corroboraban como un bodrio infumable, sin embargo, lo accesible de esta corriente artística nos permite hacernos de nuestra propia opinión y valoración para así poder respetuosa y objetivamente discernir o concordar con las miles de opiniones vertidas a través de la web u otros medios.

Ahora ¿Qué es lo que piensa su servidor y cazarrecompensas favorito sobre una de las cintas más esperadas de este año? Irrespetuosa y firmemente que muchos de mis colegas deben tener demasiada mierda Disney – Marvel en la cabeza para no tener la capacidad de reconocer que estamos ante una de las mejores películas del subgénero ¡Atención Avengers Boys! Estoy de acuerdo que todas nuestras referencias u opiniones son válidas, pero todo aquel que se diga o se atreva a criticar un film de cualquier índole (de corriente independiente o comercial) debe aceptar que la misma labor se afirma como subjetiva basándonos en bases objetivas que dictan bajo estándares técnicos y artísticos lo que conlleva a la calidad

Yo les cuestiono ¿Cómo puede ser esto no épico? ¿Por qué no es otro capítulo burdo y caricaturesco de Iron Man, Thor, Spider-Man o incluso del mismo Superman en manos de Singer? ¿Por qué la decisión de plasmar una historia sobre un superhéroe es centrada ahora en su conflicto emocional y personal y no en peleas callejeras, secuencias de Disney Channel y/o clichés del género que van desde la misma fórmula en su desarrollo hasta guiños o elementos nexos? ¿Por qué nuevamente un productor, un guionista y un director tomaron riesgos para revolucionar el desarrollo narrativo de una historia dentro del rubro? ¿Qué esperaban? ¿Acaso más e iguales estupideces entretenidas como la pasada Iron Man3? Definitivamente los detractores de Snyder y los amantes de Marvel deben estar iracundos, ajenos a toda objetividad y ciegos ante lo que es una cinta arriesgada, que lleva ciertos pecados en tan notable proceso pero que al final se erige sencillamente como la formidable readaptación y evolución de un símbolo del género al cual por fin se le ha hecho justicia después de más de 30 años

 

Los hombres de acero: Nola, Goyer y Snyder

Saquemos rápidamente a Nolan de este escrito como productor , pues no hay más que aplaudirle el riesgo tomado una vez más y la confianza depositada en su guionista de cabecera y en un director de exquisita propuesta visual; esto no es suficiente para borrar el amargo recuerdo de The Dark Knight Rises, pero por algo se empieza.

Aquí los verdaderos artífices y héroes se llaman David S. Goyer y Zack Snyder, perfectos complementos que con Man of Steel brindan una película de grandes virtudes emocionales que encajan perfectamente en una aventura magistralmente dirigida. La película se construye desde la concepción, recuerdos y conflictos personales de su protagonista, un personaje tridimensional que se va desarrollando ágil pero mesuradamente para crear una empatía con el espectador ajena incluso al legendario film de Donner, donde nuestro héroe es concebido desde una forma más fantasiosa que realista (Como lo pasado con el Batman de Nolan, no sería justo comparar propuestas tan distintas y tan propias de cada época y de su generación). He aquí el principal riesgo y acierto del libreto, el cual decide a través de precisos flashbacks (Que terminan siendo quizá lo más destacable de la cinta en términos generales) estructurar a un personaje que hasta la fecha se había mantenido anárquico y hermetizado. Goyer logra así humanizar al hijo de Krytpon y congeniar dicho proceso con el motif principal del film, el cual se podría resumir en una sinopsis simple como la de un extraterrestre que deberá encontrar su lugar entre la raza humana al descubrir su verdadero origen y enfrentar a los fantasmas que esto conlleva.

La emotividad, sustancial en cada línea, diálogo y narración son las mejores armas del guion de Goyer y es ahí donde Zack Snyder entra victorioso al proyectar con su ya patentado y excelso estilo visual un relato de búsqueda y aceptación. A través de secuencias que recuerdan en muchos aspectos al cine de Terrence Malick, el director no funge solamente como un traductor o un plagiador, sino como un ente de sello autoral propio imprimiendo nuevamente un ritmo envidiable y la carga dramática necesaria para soportar la historia.

Quizá los detractores aquí puedan apreciar y defender su punto, el cual recae directamente en la veracidad y credibilidad sobre la transformación de humano a superhéroe. Es cierto que el vínculo narrativo se nota forzado en este factor, de hecho, pareciera que Goyer y Snyder solo manejan dos actos en su film, el primero, basado en la mencionada humanización del personaje cimentado en recuerdos y la búsqueda de la verdad; el segundo, aproximadamente 45 minutos de acción desenfrenada que dejan en medio una cuestionable justificación del conflicto tan fugazmente desarrollada que no se alcanza a apreciar y/o aprovechar sustancialmente

Sin embargo, dicho error argumental es compensado con la coherencia en su progresión narrativa. Snyder no quita el dedo del gatillo en transmitir esa emotividad en cada escena, logrando secuencias en verdad épicas que incluso pueden lograr que a uno que otro fan del hombre de acero derrame sutilmente una pequeña lagrima llena de sentimientos y emociones encontradas. Ejemplo de estas son las personificadas en gran parte por sus flashbacks y recuerdos de nuestro héroe, los cuales ven en estas, virtudes histriónicas sobresalientes de quien menos esperábamos, o bien, ese final encuentro entre e héroe y un villano trágico (También perfectamente tridimensional), en donde la dualidad nos hace comunicarnos de manera idónea y grata con los personajes.

Sobra decir que los efectos, grandiosos como se esperaban, funcionan como un complemento y no como protagonistas, haciendo que estos también se vuelvan elementos provocadores de nostalgia, desesperanza e incluso terror. Todo esto gracias a la supervisión de un experto Zac Snyder que de nuevo logra una estética visual memorable.

 

Y a todo esto ¿Y Superman?

Es una lástima lo de Henry Cavill, el cual desgraciadamente no puede llenar un traje tan legendario como el de Reeves. A pesar de una buena dirección actoral, Cavill carece del carisma necesario para solventar durante 140 minutos al personaje. El actor aún novato logra buenos momentos en su interpretación como el héroe, pero titubea en otros tantos como el alter ego, el cual tristemente para el film es el verdadero protagonista.

A pesar de esto, Cavill logra refugiarse en su reparto, el cual hace crecer su interpretación. Restando intrascendencias como la de Laurence Fishburne (la única), habrá que agradecerle a Amy Adams una encarnación de Lane muy alejada de la típica damisela inútil y gritona en peligro, entregando una contraparte femenina audaz y bien lograda para el tono dramático y serio del film. Por otra parte Michael Shannon (Extraordinario actor) convence como el General Zod, un villano atípico, complejo y trágico que junto con el héroe es perfectamente  estructurado por el libreto ¿La diferencia? Que Shannon si sabe actuar y no necesita ayuda para trascender dentro del contexto del film y del subgénero con un personaje, reitero, nuevo para el mismo, con un temple militarizado y ajeno a la sobreactuación, lo cual me lleva a discernir de muchas opiniones sobre este trabajo actoral ¿Qué esperaban? ¿Otro caricaturizado Terrence Stamp? ¿Un lamentable Loki?

El trabajo de la experiencia es grato. Si bien Russell Crowe solo cumple, aquí las sorpresas traen el apellido Kent; Kevin Costner y Diane Lane logran con sus personificaciones rendir honor al libreto y servir como los elementos narrativos que trabajan por y para el motif del film: forjar la personalidad del héroe. Con pequeñas y trascendentales actuaciones para el film, me atrevería a decir que estamos ante los mejores papeles de los dos actores en muchos, pero muchos años, pues como Martha y Jonathan Kent, logran cautivar y transmitir el amor, el cuidado y la enseñanza a un pequeño Clark en una serie de flashbacks que se convierten en un recurso crucial para el resultado final de la historia.

Mención aparte para el joven Clark, no Cavill, sino un joven llamado Dylan Sprayberry, del cual el mismo Cavill pudo haber aprendido algo más. Así mismo hay que reconocerle el trabajo a la contraparte villana Faora interpretada por la bella Antje Traue.

 

¿Hay que verla?

Indudablemente. Estamos ante un film del subgénero fuera del arquetipo de las caricaturas Marvel; arriesgada desde la omisión de sus créditos iniciales (Por cierto, Hans Zimmer logra hacernos olvidar por un poco más de dos horas la partitura de Williams) y su brillante introducción (El conflicto de Krypton como nunca antes visto), Snyder logra imprimir un ritmo substancial a un libreto propositivo ¿Lo mejor? Esos cimientos narrativos en sus flashbacks y la estructuración de sus personajes ¿Lo que mancha su imagen? Esa transformación y colocación dentro del conflicto junto a la mediana interpretación de Cavill.

Man of Steel se convierte así en la cinta que Superman necesitaba para limpiar su nombre, para hacernos olvidar lo que hizo Singer y lo que sigue haciendo Marvel, para hacernos recordar lo que en un principio hizo Nolan con Batman y finalmente para darnos esperanzas que no todo el panorama dentro del subgénero será mierda Disney ¡Orínense en sus pantaletas Vengadores! Pues aún con ciertas intermitencias en su guion (Que se podría justificar como permisibles para el género y tan hábil propuesta)  y una actuación que puede mejorar en la ya anunciada secuela, Superman ha vuelto para defendernos del ratón; la pregunta es ¿Quién se le unirá en esta heroica misión?

Sobre el Autor

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett

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