The Avengers: La esencia del entretenimiento

No hay nada tan enriquecedor en términos comerciales para cualquier persona que obtener por un intercambio monetario algo más que un producto y/o servicio, sino toda una experiencia, un valor imprescindible de disfrute y goce en la adquisición de dicho bien.

Muchos pensábamos que su campaña dejaba que desear, si bien Iron Man 2, Thor, Hulk y Captain América resultaron ser productos mediocres de opinión dividida, desde el anterior fin de semana se ha revelado su verdadera identidad, su giro de tuerca, su último fin, el cual fue servir solo como piezas sueltas para formar la máxima experiencia de entretenimiento dentro del género. The Avengers no cuenta con un contexto dramático ¡No lo necesita! Tampoco requiere de un génesis ni de justificar su mitología, no necesita ser impredecible ni esconder su único objetivo, el cual se resume en no alcanzar a ser la mejor película dentro del rubro, sino sencillamente la más entretenida.

Los Vengadores cumple con aquel famoso dicho “El arte no está peleado con el entretenimiento”, pero en su caso particular, me atrevo a decir que el entretenimiento le ha peleado el arte.

 

La buena mano de Joss Whedon

Es sabido que a diferencia de su competencia (DC), Marvel en sus adaptaciones al celuloide ha optado por un enfoque más visual y de entretenimiento, respetando el humor y la naturaleza de los personajes de Stan Lee, pero también gracias a la presunción de muchos de sus inmiscuidos, descuidando por ende la calidad en su argumento (con algunas contadas excepciones), sin embargo, uno de los aciertos de la productora es brindar esperanzas a la audiencia con la contratación de realizadores declarados “fanáticos” del concepto.

Si bien está es la primer producción oficial de la mancuerna Disney –Marvel, la casa productora del ratón ya había metido sus orejas en todas las piezas de este divertido rompecabezas, inmiscuyéndose no solo en el último tratamiento del guion para la ya conocida campaña (rematada con fragmentos incluidos tras el término del film), sino también en las decisiones más importantes en cuanto al cast y crew, imponiendo algunos de sus predilectos realizadores (Joe Johnston), opacando a otros (Kenneth Branagh) y poniendo especial hincapié en este, su proyecto final; pese a su hasta ahora mediocre dictadura, no cabe duda que su mejor decisión fue contratar a Joss Whedon, un joven director que simplemente sabía qué hacer con esas piezas, conocía de pies a cabeza su planteamiento y que finalmente, respetó su naturaleza.

El también guionista (otro acierto más) supo donde colocarlas, en 140 minutos de metraje las inclusiones de todos sus personajes son exactas para desatar la acción, la aventura, pero lo más importante, nuevos conflictos que se van agregando para alcanzar el clímax. Whedon no repara en que su narración es totalmente predecible ¡Eso es su más grande valor! El realizador no intenta burlarse de su audiencia, no pretende filmar una historia compleja con giros de tuerca que pudieran haberlo comprometido en su justificación argumental, decidiendo centrar su libreto en dos aspectos principales, el primero, la relación y lucha de las personalidades de sus protagonistas, donde alcanza una libertad de expresión máxima conociendo perfectamente a la naturaleza de todos sus inmiscuidos (fanático por excelencia) y coronándola con diálogos inteligentes y divertidos; la segunda refiere a sus impresionantes secuencias de acción, donde el realizador aprovecha todos sus recursos de producción para mostrar un brutal impacto visual para hipnotizar a chicos y grandes (aún cuando el 3D en esta ocasión se convierte en un recurso desaprovechado).

Lo rumoreado era cierto, la formación de esta compleja familia le debe su credibilidad al planteamiento de su libreto ¿Cómo enfrentar la personalidad ideológica y heroica del Capitán América contra el egocentrismo de Iron Man? ¿Cómo justificar la inclusión de Hawkeye y Black Widow entre integrantes súper poderosos? ¿Cómo solventar la presencia de dioses nórdicos entre todo este meollo? Whedon no necesitó deducirlo, pues como seguidor sentimental, ya lo sabía.

Otro acierto apunta al comedy relief de la cinta, el cual es constante, más no cansado e incluido cuando se debe. Si bien la acción prolifera más del 50% de la cinta, este literal relajamiento sirve como complemento y no se siente en ningún momento ajeno, inclusive otorgándole sus mejores momentos al film no solo en la “parte cómica” sino también para diluir esos momentos que Whedon no requiere mostrar como dramáticos, sino solamente conflictivos entre sus protagonistas, restándole el riesgo de la redundancia en este ámbito a su bien cuidado guión.

 

Hulk sobre todas las cosas.

Antes de ponernos a hablar sobre el reparto, hay que rendir honor a quien lo merece, y es que esto es sorpresivamente definitivo. Dos cineastas ya habían fallado en el planteamiento del complejo personaje, uno atreviéndose mas allá de los dictámenes de todo estándar en el rubro, logrando un personaje tridimensional  pero fallando en la elección de su protagónico ¿El otro? haciendo lo contrario, contando con un actor más que capaz protagonizando un penoso y pobremente dirigido relato. Por más increíble que parezca, el Hulk de Whedon es fundamental gracias a su exacto planteamiento, si, pero sobre todo gracias a la interpretación de Bruce Banner por parte de Mark Ruffalo, un actor que termina robándose la parte histriónica de la película gracias a su dominio del personaje y presencia actoral (que ha sido desperdiciada en la industria). Complementa la excelente participación del hombre verde el Hulk digitalmente más agradable hasta ahora visto, que termina por robar cámara en toda escena de acción, comedia e inclusive el poco indicio dramático y de suspenso, tal como lo dicta la esencia de su personaje ¡Increíble Hulk!

Por otra parte hay que aplaudir también a un constante Robert Downey Jr que nació para interpretar a Stark, a un sorpresivo Chris Evans que se ha apropiado respetuosamente de la identidad y estilo del Capitán América y de un Chris Hemsworth que poco a poco logra dominar el temperamento y la personalidad de Thor. La médula heroica también justifica la poca pero exacta brillantez de Johansson y Jeremy Renner, actores de corte más artístico e independiente ¡Y qué decir de Samuel L. Jackson! Nada se le puede cuestionar a este actor que sabe apropiarse con maestría de cada uno de sus personajes en cualquier universo y/o relato.

En la parte antagónica Tom Hiddleston sigue cumpliendo como Loki, el cual ya había demostrado en la incipiente Thor su calidad histriónica y que aquí redondea su interpretación gracias a que Whedon dotó a su personaje de una importancia mucho más relevante.

 

¿Hay que verla?

No hay excusa para no hacerlo. Cualquier cinéfilo por mas “artístico” que sea, no puede dejar pasar la oportunidad de transportarse al mundo de Whedon y de The Avengers, donde el heroísmo y la aventura vuelven a la pantalla, donde el entretenimiento cobra vida. No se necesita ser un fanático o seguidor del cómic (su servidor nunca ha leído uno sobre esta historia), pero no cabe duda que los elementos de su mitología serán un plus para dichos entes, los cuales los sabrán apreciar, identificar y agradecer más.

Uno no puede quejarse de algunos huecos argumentales (el origen de la amenaza, la infinita reproducción de flechas, la solución mágica a la posesión de Loki, etc.), tampoco de un final irrelevante y sentimental que se siente excluido y ajeno a toda la dosis de acción, uno solo tiene que dejarse llevar y disfrutar de una experiencia visual y divertida sin igual que de seguro se repetirá (secuelas de su mismo potencial son bienvenidas).

The Avengers es una película fuera de toda pretensión, la cual no intenta ser la mejor película de superhéroes (de hecho dista de serlo), pero si la más divertida y entretenida ¡Enhorabuena!

Sobre el Autor

Ente veraz y directo creado por un individuo Licenciado en Mercadotecnia y Relaciones Comerciales que siempre anda preocupado por el apoyo y fomento del arte y la cultura de Jalisco. Productor, director y guionista en varios proyectos. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Sigueme en twitter @El_Fett

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