Barbie: ¿Nunca han pensado en morirse?

Greta Gerwig se ha convertido en una directora clave desde hace unos años, una perspectiva femenina cautivante que, dentro del tono tragicómico que la caracteriza, siempre ha encontrado la forma de encontrar algo nuevo que decir, ya sea con la entretenida “Lady Bird” o la mejor versión de “Little Women” jamás filmada (por no mencionar su faceta como actriz). Bajo estos estándares, era más que esperado su regreso con esta nueva versión de “Barbie” y las expectativas eran altas, más aún por todos los memes creados por la simple coincidencia de que saldría al mismo tiempo que Oppenheimer. Es por lo que, pese a todas las ilusiones, resulta triste que el resultado final quede a deber, pese a ser una propuesta divertida e irreverente.

Inspirada por “Stranger than Fiction”, “The Truman Show”, “Enchanted” y hasta “The Lego Movie”, la directora se vale de un excelente diseño de producción que recrea la fantasía de muchas niñas, desde el vestuario hasta el peinado, incluye algunos chistes visuales que aprovechan los escenarios para que los actores interactúen. La empalagosa saturación del rosa en el mundo imaginario se contrapone con la rigidez de la realidad, que podrá lucir apagada (pese a ser diametralmente opuestos, las oficinas de Mattel son tan vivaces como las casas de Barbie Land), pero que mantiene esa sensación de asombro, como la de un niño que sonríe con cada nuevo descubrimiento, lo cual nos lleva al siguiente punto.

Si bien funciona como una sátira a la sociedad actual, sobre el eterno debate de “matriarcado contra patriarcado” y hay una buena cantidad de bromas sobre el rol que ha cumplido Barbie a lo largo del tiempo (como producto, inspiración y crítica), la cinta también puede interpretarse como el viaje de una niña que debe dejar atrás su mundo de fantasía para enfrentarse al real, sin la ayuda de sus padres, sin dinero, sin experiencia laboral y experimentando las crisis psicológicas y mentales que llegan con la adultez. Este juego de metaficción nutre más a la narrativa, ya que la inminente confrontación con la madurez le da más variedad al inminente cuestionamiento del rol de la mujer en la vida, ya sea en la dinámica madre-hija que tiene como trama secundaria, o el breve reencuentro entre creación y creador cerca del final.

Hay que añadir que Margot Robbie se apropia de Barbie y le da una gran variedad de matices, se deja llevar por la eterna felicidad de inicio para lentamente después ser víctima de sus propias inseguridades. Pero es Ryan Gosling quien se roba cada escena como Ken, tiene las mejores bromas, es muy expresivo, ha mejorado sus pasos de baile desde que fue Sebastian en “La La Land” y hace que también comprendamos el hecho de que quiera ser su propia identidad, no quiere depender de Barbie, pero tampoco puede estar sin ella. Mención honorífica para Rhea Perlman, cuya breve presencia es vital para la dinámica final, así como Will Ferrell que, aunque repite su papel de Presidente Negocios, se apega a la comedia propuesta.

Sin embargo, la cinta es otro de esos casos que han ido afectando a varias películas desde hace varios años: si viste el tráiler, viste la película (muchas de las mejores bromas ya fueron reveladas en los mismos). Pero incluso si se ignora este detalle, la historia pierde ritmo y se vuelve redundante, confusa y predecible después de un rato. Además, cuando la película quiere ponerse seria e intenta volverse un drama de roles, la transición a un tono más melodramático no encaja por completo. No tiene nada de malo que una comedia quiera tomarse más en serio, pero salvo el mencionado reencuentro, no hay nada en la trama principal que justifique un cambio tan brusco. Y esto viene de la mano de que, a pesar del debate en el sistema de dominio, se inclina a un bando porque incluye los típicos y ya cansados chistes del tipo “puto patriarcado” que llevamos viendo desde hace un tiempo (menos mal no hay bofeteada a Indiana Jones esta vez).

Por otro lado, sorprende que esto sea un musical en parte, porque la mayoría de las canciones originales no son muy memorables. Las canciones prestadas hacen un mejor trabajo (en especial “Dance the Night” de Dua Lipa), pero lo que sí es imperdonable es que la famosa “Barbie Girl” de Aqua sólo sale en los créditos. La banda sonora original es más destacable, ayudando en la ambientación.

En conclusión, es una cinta muy divertida, simple y sumamente efectiva que irónicamente, por quererse adecuar a los estándares modernos, limita su propio potencial y no sabe que quiere ser, porque pasa de ser una sátira a una tragicomedia sin que haya algo que respalde ese cambio. Se esperaba mucho más de Greta Gerwig, pero que este pequeño tropezón no sea motivo para desanimarse, porque es un proyecto que tiene sus virtudes y puede ayudarla a mejorar a futuro.

Si tuviera una moneda por cada vez que 2 productos audiovisuales totalmente opuestos son mezclados por los fans sólo por tener la misma fecha de estreno, tendría 2. Lo que no es mucho, pero es curioso que haya pasado 2 veces, ¿no?

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Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


3 Comments

  • Me encantó el título de “Barbie no sabe lo que quiere ser” jaja pienso que resume realmente mi sentir al ver la película. Hubo cosas que sentí que no encajaban o que no terminaban de hacer bien el chiste, y que dentro de su crítica o lo que pretende criticar la película, terminaban por contradecirse.

    Pienso que hubo dos o tres chistes o momentos buenos, pero desde que Barbie entra al mundo real sentí que todo se vino en picada. Al final de la película, esos dos o tres momentos buenos, no terminan por salvarla. La experiencia al ver esta película fue un sabor agridulce y al final amargo.

    ¡Sigue así!

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  • la vi hace poco por no quedarme con la curiosidad , y la verdad me pareció una película que de tanto discurso sobre feminismo y patriarcado se vuelve un pasticho que no sabe a nada, Ryan Gosling , estupendo en su papel de Ken, Margot aunque bien, la lloradera no me parecio (hablo a titulo personal, y no soy nada machista) la verdad es una obra de arte de marketing porque llama a verla pero la decepción de haberlo hecho es difícil de olvidar

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