Child’s Play: Chucky Robot vs. Adolescentes

En esta época de remakes que parece no va a acabar nunca, se estrena Child`s Play, que parece que no es lo mismo que la de los 80 pero si es, pero no. Si no quieren comparaciones, no hagan una película con un muñeco asesino que encima (y muy forzado) se llama Chucky.

Todo comienza con un anuncio comercial de “Kaslan”, una empresa tipo Amazon o Apple que promociona el nuevo juguete de moda, Buddi, un muñeco robot que se conecta con todos los aparatos o sistemas de esta empresa. Después en una fabrica en Taiwán vemos a un tipo que es el encargado de programar el sistema operativo de este muñeco y como es maltratado por su supervisor. El tipo se enoja y en venganza hace una serie de cambios en la programación de uno de los muñecos y por alguna extraña razón que ni explican, se lanza del segundo piso de la fábrica y muere. En Estados Unidos, Karen (Aubrey Plaza) una madre soltera de un preadolescente recibe uno de estos muñecos en devoluciones, así que decide llevárselo a regalar a su hijo Andy (Gabriel Bateman) y ahí empiezan los problemas.

¿Por qué falla esta nueva versión y no se convierte en una película de culto como la original? Desde el tráiler vemos que el muñeco, aunque usa ropa muy parecida, tiene una cara muy extraña, parece un niño viejito. Tratan de hacerlo realista, pero cae en algo muy raro y si algo tenía la versión de los 80 era que el muñeco, aparentemente, era dulce e inofensivo. Además, este se ve muy del estilo del niño de Inteligencia artificial, es un robot, pero mal planteado. No es que sea malo, es que “entiende” las cosas de otra manera, sin embargo, expresa culpa y hasta amor hacia Andy. Entonces llega un momento que no sabes si es terror o es ciencia ficción o que es.

Pero eso termina cuando empieza la matadera del muñeco, no es que se anote muchos muertos, pero las escenas están aderezadas con litros y litros de sangre, así que se convierte en gore. En esta nueva historia no es un solo niño, si no un grupo de adolescentes los que se enfrentan al muñeco, cosa que no resulta muy creíble porque ya se ven muy grandecitos para andar jugando con muñecos.

Se quisieron poner modernos eliminando la posesión demoniaca del muñeco en la historia original sustituyéndola por un mal funcionamiento de un sistema operativo inteligente, algo que ya habíamos visto pero con menos sangre. En cuestión de Mark Hamill, su participación a estas alturas resulta tan irrelevante debido a las fallas de la película que se nota imposible conectar al afamado actor con las nuevas generaciones.

No falta la escena de la chica súper poderosa y aunque las actuaciones son aceptables, caen más en la comedia que en el terror. Tiene infinidad de referencias al cine de los 80 y tal vez, esto es lo que resulta al final mas divertido, porque hay que decirlo, la película es entretenida y hasta divertida, pero no logra su cometido, que es asustar, y mucho menos logra ese gran villano que marcó una época  y su nombre ha sido referente de niños malos, gente enojada o, como en mi caso, la burla de mi papá:  “¡ Hija, ahí llegó tu novio el cara de Chucky!”

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Acerca del autor

Vilma Aida    


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