Ciclo Ghibli: La Princesa Mononoke, la gran épica ecológica del estudio.

La semana pasada escribía sobre cómo el hombre había acabado con la naturaleza y esta tomaba venganza creando un bosque que liberaba esporas tóxicas, esto en “Nausicaä Del Valle del Viento”. Esta semana “La Princesa Mononoke” funcionaría como una especie de precuela perfecta para ese tema en específico (aunque es muy claro que no es un precuela), la eterna pelea entre la naturaleza y el ser humano; en diferentes producciones Miyazaki ha desarrollado el tema, pero con Mononoke esa lucha nos la presenta de forma cruel, despiadada, toda una épica donde la naturaleza entra en el juego del hombre y defiende con uñas y garras lo que es suyo, y a modo de comandantes en jefe tiene el apoyo de dioses ancestrales qué la cuidan y protegen.

A partir de esta película Miyazaki se embarcaría en la realización de tres producciones que lo catapultarían a él como director y al estudio al más alto peldaño de éxito y reconocimiento mundial. Tres películas clave y fundamentales para entender el cine de Ghibli en general, empezando con Mononoke, con el cual ganó el máximo reconocimiento de la academia Cinematográfica de Japón, y que en 1997 fue considerada como la película de anime más cara y la que más ha recaudado dinero. Después llegaría en el 2001 “El Viaje de Chihiro” y la época de oro terminaría hasta el 2004 cuando estrenó “El increíble Castillo Vagabundo”, para después cambiar la tónica de su cine y volver con una historia más infantil en 2008 con “Ponyo”.

Mononoke se sitúa en un Japón feudal del 1500 aproximadamente, uno donde en las guerras y luchas entre ciudades apenas se empezaba a usar la pólvora como arma, donde la industria metalúrgica estaba en desarrollo y necesitaba de grandes terrenos y madera para subsistir, un Japón donde había dioses caminando entre nosotros y tenían como propósito el cuidado del bosque y de los que vivían en él. En ese contexto, la película nos presenta a Ashikata, un joven guerrero que al querer proteger a su pueblo de la ira de un dios con forma de jabalí queda marcado por una maldición en su brazo, y que se irá extendiendo hasta acabar con el. Así emprende un largo viaje al extraño bosque del este para encontrar la cura; pero en este viaje se verá en medio de una cruenta guerra entre la ciudad de hierro contra la naturaleza misma, dioses del bosque que pelean por lo que es suyo; ahí conocerá a lady Eboshi, la gobernante de la ciudad y desde un punto de vista la gran villana de la historia, aún así Miyazaki hace lo que mejor sabe hacer, presentarnos a un personaje complejo lleno de cualidades pero que va en contra de los ideales de los protagonistas. Después de una batalla, Ashikata conoce a San (La princesa Mononoke), una chica que fue criada por lobos y que está en contra de todo lo hecho por los humanos, así sin querer Ashikata se ve obligado a estar presente durante este conflicto mientras la maldición de su brazo crece cada vez más.

La importancia de esta película para el cine animado mundial por una parte se le debe al aparato técnico, siendo la primera producción en incluir efectos hechos por computadora, además superando en nivel de dibujo a las películas antecesoras del estudio, sobre todo en las escenas de acción donde sobre sale el uso del CGI que al mezclarlo con eso fondos y paisajes hechos a mano son donde resalta la gran calidad del metraje, esto aunado a la música de Joe Hisaishi, que hace que te transportes al mundo de la película. Por otro lado, el peso de la figura femenina dentro de la película es algo que se debe de resaltar, por un lado tenemos a esta joven guerrera criada por lobos, siendo de todas las protagonistas de Miyazaki una de las más maduras, con una fuerte presencia. El desarrollo de su arco es muy importante para el relato, ya que al inicio se nos muestra cómo toda una guerrera despiadada y es con el segundo encuentro con Ahsitaka que su relación empieza el cambio dentro de ella, y que por un lado siente un gran afecto por Ashikata pero también tiene el deber de cuidar de su manada y estar al servicio de los dioses del bosque, aún así logra tener sus ideales claros y no dejarse caer en los brazos de cualquier príncipe azul.

Dentro de la filmografía de Miyazaki, San tiene la mejor presentación de personaje en la escena donde después de una feroz batalla contra la gente de la ciudad del hierro, San y los lobos bajan al río a curar a uno de los lobos que fue mal herido, mientras Ashitaka los observa desde el otro lado, San que estaba chupando el cuello lleno de sangre del lobo nota su presencia, la cámara hace un close up a su rostro lleno de sangre y con su mirada rompe la cuarta pared mientras escupe sangre y se limpia con el antebrazo su cara. Una secuencia de presentación de personaje demasiado potente.

Después tenemos al personaje de lady Eboshi, que como mencioné antes es uno de esos personajes muy comunes (por así decirlo) dentro de la filmografía de Miyazaki, uno que va en contra de los ideales de los protagonistas pero con el peso suficiente como para cargar una parte de la película sobre sus hombros. El trabajo que hace lady Eboshi es digno de ser admirado sobre todo en la época actual, ya que se dedica a apoyar a mujeres que fueron esclavas sacándolas de burdeles para ponerlas a trabajar y a hacerse cargo de la ciudad de hierro, además del cuidado que tiene con la gente enferma de lepra que los trata como lo que son, seres humanos con una enfermedad mortal y que da trabajo y cobijo. Lady Eboshi es uno de los personajes más contradictorios del cine de Miyazaki, que actúa sin pensar muchas veces en las consecuencias de sus actos, como lo es el de matar a un dios para quedarse con su bosque.

Mientras en 1997 Disney estrenaba “Hércules”, y se ceñían a la vieja y ya conocida fórmula Disney para crear éxitos al por mayor y donde las películas no pasaban de los 90 minutos, Miyazaki estrenaba “La Princesa Mononoke” con una duración de casi más de dos horas en las cuales él se dio cuenta de que su película no era muy apropiada para el publico infantil, aún así tomó todos los riesgos y la presentó al mundo. Sea o no tu preferida de Ghibli, “La Princesa Mononoke” pasará a la historia del cine como una de las películas más importantes en la carrera de Miyazaki, del propio estudio y de la animación no solo por la perfección de su técnica sino como la épica ecológica del estudio japonés.

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Acerca del autor

Ivan0     boxd.it/qEKB.

Cinefilo y seriefilo (si es que esa palabra existe) de corazón, realizador frustrado pero la opinión escrita es lo que se me da mejor. Amante de los musicales por muy malos que estos sean cof cof “Cats”, Soy millennial y no tengo problema alguno con eso; y llorar en el cine es la mejor terapia que uno pueda pagar.


1 comentario

  • Creo que de esta cinta fue de donde saque el termino del “villano Ghibli”, que es el villano que tiene bases de fondo para operar como es, pero sin ser realmente alguien 100% malvado, solo un antagonista que con sus actos pone en peligro a los demas, algo que despues veriamos con las antagonistas que salieron en El Castillo Vagabundo o Chihiro (y hasta en Nausicaa) y que hacen notar que los personajes de Miyazaki no estan a dos tonos, sino que hay muchas escalas de gris de donde explorar. Algo que solamente he visto que Pixar ha sabido hacer en algunas cintas, por ejemplo Intensa-mente donde el giro es que precisamente el sentimiento mejor intencionado es el verdadero villano de la trama, pero aun asi tiene mucho que perdonarsele en el proceso.

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