Directores LGBT: Eytan Fox

En esta ocasión hablaré del director israelí con más proyección en la industria cinematográfica de su país: Eytan Fox. Nacido en 1968 en Nueva York, se mudó con su familia a Israel cuando tenía dos años de edad. Su padre era un rabino y profesor de educación judía en la Universidad Hebrea de Jerusalén, y su madre ayudó en la planeación urbana de Jerusalén. Fox estudió en la escuela de Cine y Televisión de la Universidad de Tel Aviv.

Su trabajo fílmico refleja gran parte de su vida personal, al manifestar en él las consecuencias del conflicto Israelí-Palestino, así como el tema de la homosexualidad en estas culturas del medio oriente. Su pareja sentimental, el periodista Gal Uchovsky, quien ha estado a su lado por más de 18 años, colabora con él escribiendo gran parte del guion de sus películas y series televisivas.

Su debut en 1990 fue “Time off”, un drama de duración media donde trata el tema de la identidad sexual en el Ejército Israelí. En la cinta, un oficial de la armada es atraído por uno de los reclutas de su comando. Después de varios eventos inesperados ocurridos durante un día de simulacros en la ciudad de Jerusalén, el recluta cae en el juego del oficial.

 

Este mediometraje ganó el premio a “Película del año” por el Instituto de Cine Israelí, así como muchos otros premios en festivales internacionales, tales como el Festival Internacional de Cine Estudiantil de Munich.

En los años posteriores trabajó en las series televisivas “Siren’s Song” y “Florentin”, para volver a la pantalla grande en el año 2002 con la célebre “Yossi & Jagger”.

Posiblemente inspirada en la cinta anterior, nos muestra la historia de amor a escondidas que viven dos jóvenes soldados judíos durante su servicio militar. Uno de ellos sueña con vivir al lado de su amado y dejar el servicio militar, mientras el otro teme enfrentarse a la realidad. Sin embargo, un accidente en combate lo hará despertar sus sentimientos más profundos.

Además de mostrar el tema aún tabú de la homosexualidad, Yossi & Jagger aborda el tema de la obligación que tienes los jóvenes israelíes de hacer el servicio militar, 3 años para los hombres y 21 meses para las mujeres. La cinta desaprueba por completo la guerra, señalando sobre todo la obligación de entregar la vida por una causa ajena a la voluntad propia.

Las críticas hacia la cinta fueron positivas, recalcando la interpretación de los personajes principales, haciendo ver completamente creíble y natural una relación artificial. Además cabe mencionar que fue una cinta de bajo presupuesto, y que ganó numerosos premios en festivales internacionales de cine LGBT, como el de Turín 2003, GLAAD 2004, y los Premios Glitter 2004, entre otros.

Contando con mayor presupuesto y distribución, en 2004 se estrenó la cinta Caminar sobre las aguas (Walk on water”) en el Festival Internacional de Cine de Berlín.

En Caminar sobre las aguas, Eyal (Lior Ashkenazi) es un asesino encubierto del Mossad, un grupo extremista israelí. Después del doloroso suicidio de su esposa, Eyal es asignado a la misión de hacerse pasar por guía de turistas para Axel (Knut Berger), un alemán que viene a Israel  a visitar a su hermana. Ambos son nietos de un anciano ex-oficial nazi, a quien Mossad quiere matar para cobrar venganza por el Holocausto judío.

Eyal comienza a conocer al enemigo como nunca antes, al grado de cuestionar su papel en medio de tanto odio y resentimiento. Axel (Knut Berger) representa para Eyal todo un ejercicio de tolerancia: no solo es alemán, nieto de un nazi, y de pensamiento liberal: también es homosexual. Eyal termina por entender que una amistad sincera puede llegar a ser un lazo enormemente poderoso y desinteresado, como nunca antes había tenido oportunidad de comprobarlo.

Esta película recibió numerosas nominaciones y premios en la Academia Cinematográfica de Israel, ganando en las categorías de Mejor Música (Ivri Lider), Mejor canción original, y mejor Sonido (Gil Toren). Además fue nominada a mejor película extranjera en los Premios César de Francia 2006.

Con un enfoque sencillo y muy natural, se muestran bellos escenarios de las ciudades de Estambul, Jerusalén y Berlín, donde al igual que en el resto de nuestro globalizado mundo se viven día a día situaciones de discriminación por múltiples motivos, una dura realidad a la que todos nos enfrentamos. Aunque es cierto que todos los humanos somos diferentes y tenemos visiones distintas sobre la familia, la religión, la cultura, la política y ciertos aspectos psicológicos como la culpabilidad y la responsabilidad, cosas que se muestran de manera clara en esta obra, la vida sería más placentera si aprendiéramos a respetar precisamente esas diferencias que nos hacen únicos.

En resumen, una película muy recomendable, aunque dura para quienes no tienen una mente tan abierta.


En el año 2006, Fox nos vuelve a sorprender nuevamente con la película La Burbuja (Ha-Buah en hebreo), un drama que, al igual que su antecesora, maneja los temas de la homosexualidad y la guerra palestino-israelí, pero esta vez visto desde la relación afectiva entre dos hombres pertenecientes cada uno a partes opuestas del conflicto. La historia se desarrolla en Tel Aviv, la ciudad más cosmopolita de Israel, conocida por su riqueza cultural y gran cantidad de atractivos turísticos (entre ellos que comprende la más grande concentración de arquitectura Bauhaus en el mundo), además de una activa comunidad gay.

En la película, Noam (Ohad Knoller) conoce a Ashraf (Yousef ‘Joe’ Sweid) mientras hace su servicio militar en un punto de control en la frontera con Palestina. Cuando Noam termina su servicio, vuelve a Tel Aviv, a donde llega después Ashraf huyendo de su reprimida vida en Palestina. Ambos jóvenes desarrollan una relación apasionada, llegando al grado de poner en riesgo sus vidas el uno por el otro.

En mi punto de vista, lo que más destaca de la película es la represión que sufren las personas por parte de su misma cultura, viéndose obligados a vivir una vida que no desean o bien, a huir de ello y por tanto sufrir el rechazo de su misma gente.

Nuevamente participa el cantante Ivri Lider, famoso en Israel, pero esta vez hace una pequeña aparición dentro de la cinta.

Este largometraje ganó premios en diversas categorías en los festivales de cine LGBT de Toronto, Turín y Durban, además del premio a Mejor director en el Festival de Cine de Berlín.

Eytan Fox es un director orgulloso de su cultura: nos muestra a los espectadores las cosas buenas y malas de ella. Personalmente, es uno de mis directores favoritos, así que espero que nos siga deleitando con sus obras, enseñándonos que el camino a la paz es el respeto.

 

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