Dolemite Is My Name: La Resurrección del Blaxploitation

Hoy en día el cine que no recurre a correcciones políticas resulta un oasis en un desierto de estupideces e incoherencias narrativas sujetos a mantener las tendencias en lugar de la calidad fílmica. Era lógico pues que el regreso de un personaje tan polémico como Dolemite supusiera un relato suscrito a una fresca paleta de incorrecciones con el fin de narrar su pintoresca historia, pero lo que sorprende aquí es tanto el origen como su representante, siendo esta biopic no solo una de las grandes sorpresas de Netflix (y del cine en general) en 2019, sino también el regreso triunfal de un Eddie Murphy en plena forma cómica y dramática.

Un poco de bagaje artístico y cultural. Dolemite Is My Name relata la historia de Rudy Ray Moore y su alter ego artístico Dolemite, actor, escritor, productor, músico, comediante y figura de los 70 considerado “El Padrino del Rap”, uno de los precursores del “stand up” actual y el padre del “Blaxploitation”, formato del serie b que como su nombre lo indica, explotaba a manera de sátira todos los excesos del cine serie b pero enfocado en una audiencia afroamericana, exponiendo así historias policiacas y/o criminales cargadas de sexo, vulgaridades, acción, explosiones, artes marciales y más sexo que eran el deleite de las pantallas dentro de esta comunidad. Dolemite se convirtió así en una estrella de dos frentes, musical y fílmica, llegando rápidamente a ser un icono de la cultura pop que ha perdurado en la industria hasta nuestros días. Pues bien, desde sus orígenes hasta su clímax en la fama, el director Craig Brewer (especialista en barrios afroamericanos), con singular alegría y destreza desarrolla una de las mejores biopics y comedias del año.

Como si estuviéramos en un doble túnel de tiempo, guionista, director y cast llevan a cabo una empresa fílmica que nos transporta al estilo narrativo ligero de los 80, pero con un diseño de producción sobresaliente sobre una década anterior. Tratandose sobre un “negro que actúa como proxeneta para llegar a la fama”, Brewer tiene rienda suelta para olvidar toda tendencia y centrarse únicamente en el camino de su personaje, desarrollando así un ágil y enternecedor relato que inhibe toda polémica en torno a la explotación sexual, morbo o dialecto, gracias a la excelente estructura de su protagonista y sus elementos secundarios; la cliché y convencional moraleja sobre la superación personal se encuentra expuesta en todo momento, pero en este caso  funciona gracias a su peculiar y extrovertido personaje, el cual se equilibra más al tono humano, inocente y tierno de Moore que a su alter ego, un Dolemite que carga con la parte cómica, incómoda y refrescante del metraje.

Si bien es cierto que Dolemite cae en todas las fragilidades que una biopic contiene por default, como la falta de trasfondo para la mayoría de sus secundarios y la convencionalidad de su fórmula y desarrollo en cuanto al origen, crecimiento, caída y renacimiento, hay algo dentro de este experimento visual, entre lo negro y su variopinta paleta de colores, que mantiene el relato de Brewer siempre en constante ritmo e interés… su cast.

Eddie Murphy regresa triunfal con un doble personaje. Él es la fórmula de éxito trayendo de vuelta con su mera presencia  a las dos décadas y mostrando un talento cómico – dramático que si bien ya había medio demostrado en un par de rarezas, aquí explota a la par de su “explotador” convirtiéndose literalmente en Moore – Dolemite con una chispa y naturalidad que no había demostrado desde principios de los 90. Por otra parte resalta Da’Vine Joy Randolph, que provee al apartado femenino de su empoderamiento sin forzar el relato y aportando tanto un equilibrio sustancial tanto en el drama como en la comedia.

Sin embargo quien se roba el film es el ex preso Wesley Snipes, el cual interpreta al director y actor D’Urville Martin en un rol soberbio y alejado de su zona de confort que le permite explotar una vena cómica sin precedente. Completan reparto Snoop Dogg, Kodi Smit-McPhee y Craig Robinson.

En conclusión, en un año atestado de buena comedia americana, Dolemite Is My Name resalta por su equilibrio dramático para ser una de las mejores películas de Netflix en este año. Un regreso triunfal de Murphy que redescubre una figura de cierta manera limitada por las audiencias y la cultura afroamericana, no se pierdan las hilarantes escenas de créditos

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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