Editorial Cinescopia: El Pachuco visto a través del Cine

La cultura chicana durante los años treinta y cuarenta tomó mayor fuerza en los Estados Unidos, fundamentalmente en Los Ángeles y en ciertas zonas fronterizas como Ciudad Juárez . Gran cantidad de mexicanos emigraron al país vecino con el fin de ofrecer su mano de obra, impulsados por la crisis ocasionada por la Segunda Guerra Mundial. El término chicano es utilizado para denominar a los mexicanos que residen en los Estados Unidos y a sus descendientes aun cuando estos nazcan en territorio del país que gusta de vanagloriarse por sus “valores democráticos”.

En este contexto surge el movimiento de los zoot-suiters o pachucos, jóvenes que crean su propio modus vivendi ante la falta de reconocimiento y discriminación con la que son tratados. Los pachucos adoptan una forma excéntrica y barroca para vestir que consiste en pantalones anchísimos con valencianas muy altas apretadas por los tobillos. Saco amplio con enormes hombreras y grandes solapas, una larga cadena de reloj y sombrero de ala ancha adornado con pluma de pavo real. La indumentaria destaca por sus colores chillantes al más puro estilo “Friégame la pupila”, que reclaman la atención de quien los ve.

Menciono a continuación tres formas distintas de representar la figura del pachuco en su paso por la gran pantalla:

 

El pachuco de oro y la comedia

El movimiento pachuco encontró en Germán Valdez Tin Tan a su mejor promotor en México. El actor cómico introdujo el spanglish (mezcla de español e inglés) en la escena nacional. Una verdadera curiosidad resultaba escuchar frases como “El vals lo inventó un carnalito que estaba un poco goofy” o términos pochos como “wachear”.

Las películas de Tin Tan son comedias ligeras que si bien -en su mayoría- son geniales y desbordan simpatía, no se preocupan por plantear la problemática real del movimiento chicano, de hecho el director Gilberto Martínez Solares llegó a afirmar que en cintas como El rey de barrio, permitió que Tin Tan vistiera su atuendo de pachuco consciente de lo mucho que le gustaba al actor, convenciéndolo poco a poco para que lo dejara y el personaje se convirtiera en producciones posteriores en un muchacho del arrabal enfrentado a los problemas de la Ciudad de México.

El pachuco interpretado por Tin Tan goza por igual el swing, el boogie boogie, el soul y el jazz así como los ritmos afro antillanos como la conga y el mambo.

Los pachucos aunque llamativos no eran del agrado de todo el mundo. Octavio Paz, premio Nobel de literatura, calificó el extravagante atuendo como bárbaro, caprichoso y grotesco. Además parte del público (la mayoría no estaba familiarizado con la cultura del pachuco) consideraba que la conducta de Tin Tan era vulgar debido a los piropos atrevidos que lanzaba a las féminas y a la actitud desinhibida con la que se conducía ante las mismas, como cuando aprovechaba la oportunidad para plantarles un beso con o sin su consentimiento ¡Condenado pachuco trompa de hule!

 

El pachuco y el melodrama nacional

En 1949, Fernando Méndez dirigió El suavecito. Curiosamente, el personaje que da nombre a la película, ya había aparecido en Ángeles del arrabal, sin embargo fue tal el interés que suscitó el pachuco interpretado por Víctor Parra que, el director decidió filmar una especie de spin off teniéndolo como protagonista.

Mientras que Tin Tan en El rey del barrio es un pachuco que a pesar de múltiples y fallidos intentos por delinquir, en el fondo tiene un buen corazón, el suavecito por el contrario, es un tipo que regresa de los Estados Unidos para hacer sufrir a quienes lo rodean causando todo tipo de problemas, entre los que destaca enviar a la cárcel a un hombre inocente.

El sujeto en cuestión, es un vivales mantenido por mujeres que se dedican al oficio más antiguo del mundo; no, no me refiero a hacer ollas de barro, usted ya sabe a cuál querido lector. Al igual que el pachuco de oro se expresa en spanglish, en un tono más cantado diciendo en repetidas ocasiones palabras como “wereme”.  El suavecito no acude a salones de baile sino a casas de juego clandestinas. Esconde su inseguridad tras una imagen de gigoló mexicano traicionero. A medida que transcurre los minutos lo que, inicia como un drama empieza a tener tintes  policiacos. El arrepentimiento llega tarde y un final fatal e inevitable se cierne sobre el protagonista ¡Ándele por gacho!

 

El pachuco y el cine chicano

En 1978 Luis Valdez escribió la obra de teatro Zoot Suit, misma que adaptó en 1981 al cine contando con Edward James Olmos como El pachuco. El otrora director de La bamba (exitosa biografía del cantante Ritchie Valens sin pachucos de por medio), se inspiró en dos hechos ocurridos en Los Ángeles durante la década de los 40: el asesinato en Sleepy Lagoon del cual se culpó a doce jóvenes chicanos señalando sus peinados y forma de vestir durante el juicio como pruebas suficientes para ser considerados delincuentes, y la riña entre unos marinos que aseguraron ser asaltados por una banda de pachucos.

Zoot Suit retrata el clima político y la discriminación a la que se vieron enfrentados los mexicanos que adoptaron la subcultura del pachuquismo en los Estados Unidos, siendo la primera producción hollywoodense que abordó el tema desde la perspectiva de un cineasta chicano. El pachuco casi fantasmagórico de Edward James Olmos representa a éste grupo al tiempo que, ocupa el papel de narrador de la historia, voz de la conciencia del protagonista y maestro de ceremonias de los bailongos a ritmo de pachuco-boogie.

La figura del pachuco cuyo origen se remonta más de ocho décadas atrás, persiste en la memoria colectiva gracias sobre todo a las películas de Tin Tan; nostálgicos de todas las edades han adoptado el pachuquismo como un estilo de vida y, como fenómeno sigue siendo motivo de incontables estudios sociológicos. Sin embargo -salvo escasas referencias como La máscara- para la industria cinematográfica el surgimiento de otras tribus urbanas significó su desaparición en el panorama fílmico.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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