El Bosque Maldito: Maldita decepción

Madre e hijo pequeño, tras la separación del respectivo padre del chaval, se van a vivir al bosque; porque al parecer los guionistas del género de horror, han llegado al acuerdo de que en esos parajes siniestros y solitarios, por extraño que se escuche,  el vínculo familiar ha de restablecerse y/o reforzarse después de un rompimiento o trauma. Vaya usted a saber el origen de esa convención. La desaparición y posterior reaparición del niño a quien la madre sospecha se lo cambiaron por otro menos berrinchudo pero entomófago, deriva en una serie de episodios resueltos de forma poco menos que convincente.

Si hay alguien en Cinescopia que cada mes espera con ansias el estreno de las películas de horror, ese es su servidor. Y juro que suplico a los dioses del celuloide me brinden la fortuna de ver una obra de la cual pueda hablar maravillas o ya de menos, comentar más aspectos positivos que negativos, lamentablemente son contadas las veces que esto sucede. Tal fue el caso hace un par de meses cuando publiqué la crítica de Hereditary, cinta producida por A24 Films, mismos responsables del título que hoy nos atañe, el cual por desgracia no amerita ni la mitad de los elogios otorgados al filme de Ari Aster.

Gracias al cielo en Cinescopia no obedecemos a las distribuidoras ni a un jefe que nos exija hacerle la barba a nadie, porque de ser así, no sabría de dónde sacar argumentos para asegurarles que estamos frente a una magnífica historia. Créame querido lector, sentiría que lo estoy engañando si le dijera que El bosque maldito lo mantendrá al filo de la butaca, con el alma en un hilo y los nervios a flor de piel, porque dudo que sea así, pues lo predecible de su trama y el ritmo semi lento que le imprime el director Lee Cronin generan un tedio interminable y unas ganas de que suceda algo que rompa con el aburrimiento, no obstante como dicen, una golondrina no hace verano ni un par de momentos “medio” inquietantes son suficientes para considerarla terrorífica o algo por el estilo.

Insisto, soy incapaz de dorarles la píldora y decirles que la película profundiza sobre la relación madre e hijo, plantea la destrucción del núcleo familiar primero por un factor interno y después un externo o aborda las teorías psicoanalíticas lacanianas (así se las gastan algunos críticos intelectualoides), porque no es así, en realidad lo que se cuenta es mínimo con el agravante de que en la estructura narrativa el nudo pasa a convertirse en una sucesión de enfrentamientos alternados entre la madre y el hijo del tipo “ahora yo te atrapo, ahora tú me atrapas y veamos de qué cuero salen más correas”, para llegar a un desenlace que después de hora y media de aburrimiento ya a nadie le interesa.

Seána Kerslake cumple a secas en la medida que el perfil poco desarrollado de su personaje se lo permite. Por su parte, el niño James Quinn Markey no pasará a engrosar la larga fila de chamacos endemoniados célebres, quedándose muy corto al lado de Macauley Culkin en El ángel malvado, Harvey Stephens en La profecía o el extraordinario histrión en pañales Miko Hughes, el inolvidable Gage Creed de Cementerio de animales.

La mejor recomendación que su servidor puede darles mientras A24 Films sale de éste hoyo, es ver dos títulos clásicos mucho más entretenidos: Village of the damned (1960) sobre niños maléficos e Invasion of the Body Snatchers (1956) acerca de la usurpación de identidad.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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