El Hilo Random – El increíble futuro de Doctor Who

Los eventos de ‘Doctor Who’ suelen ser una verdadera locura. Por sorpresa me tomó esto al llegar a la función en el cine del especial ‘The Day of the Doctor’ (allá por el 2013), que conmemoraba el 50 aniversario de esta longeva serie británica. No sólo era que hubiera fans disfrazados, sino que estaban verdaderamente en el papel de su versión favorita personaje. Si eran el 4to Doctor, traían su bolsa de jelly babies como snacks y le compartían a sus compañeros. Si eran el 11o (en turno en ese entonces) gesticulaban y caminaban con los exagerados ademanes que Matt Smith imprimió al Time Lord. La locura sólo se hizo más grande cuando las luces se apagaron y comenzó la proyección. Los clásicos créditos iniciales provocaron intensos gritos de emoción y la sala se convirtió en un estadio de futbol de ahí en adelante. Pasara lo que pasara en escena, iba acompañado de tremendos vitoreos y de gente tomando al mismo tiempo sus destornilladores sónicos para apuntarlos hacia la pantalla. El sentimiento es contagioso y a los 15 minutos yo era también parte de la porra. Nunca hubo un segundo de silencio en la hora y cacho del especial, teniendo su clímax en la escena en que todos las versiones del Doctor aparecen en sus respectivas Tardis para unirse y salvar el día. Sólo de recordarlo se me eriza la piel.

Algo similar sucedió en el 2014, cuando apañé lugar en segunda fila para el ‘Doctor Who: The World Tour’, en el que Peter Capaldi, Jenna Coleman y el odiado Steven Moffat vinieron a presentar el primer episodio en el que debutó Capaldi como la 12a encarnación del Doctor. El centro histórico se llenó de Cybermen y demás seres alienígenas, así como de una horda enorme de fans de otra galaxia. Esto no fue un estadio como en el 2013, el Teatro Metropolitan se convirtió en una arena de lucha libre en la que la afición se levanta de sus asientos y grita a más no poder, apoyando a su gladiador favorito hasta quedarse sin aire.

Habiendo aprendido la valiosa lección que ‘Doctor Who= locura’, ya estaba preparado para tales arranques de fervor cuando compré mis boletos para la proyección del primer capítulo de la Temporada 11, el pasado Domingo 7 de Octubre. Esta premier fue histórica porque por primera vez en medio siglo, el Doctor sería interpretado por una actriz. ¡Una actriz! ¡Esa sala de cine iba a ser un acabose digno del Coliseo Romano! Después de advertir a mi Chaparrita al respecto (y de empacar el imprescindible destornillador sónico) cruzamos la ciudad hasta el recóndito y fresísima Perisur para toparnos con una inesperada sorpresa en el cine: ¡la fanaticada extremista estaba ausente! No daba crédito a mis ojos. La sala estaba llena, pero por ningún lado divisaba disfraces ni destornilladores. De repente algún fez se alcanzó a ver por ahí (aludiendo a Matt Smith) pero, fuera de eso, todo era bastante normal. Hasta parecía que habíamos entrado a la película de Lady Gaga. Después de unos “detrás de cámaras”, por fin dio inició el increíble capítulo titulado “The Woman Who Fell to Earth” y durante los primeros minutos tuve una pequeña epifanía. Esta nueva etapa del programa se siente completamente diferente a todas las temporadas previas (al menos del moderno Doctor). No necesita ser extravagante ni ir a toda velocidad para ser genial. Es como si los asistentes hubieran sabido de antemano esto y por ello hubieran decidido dejar el disfraz en casa. No había necesidad de gritar en cada escena y todos se dedicaron a simplemente disfrutar el show en un nivel más interno porque la actuación de Jodie Whittaker, el guión de Chris Chibnall y la dirección de Jamie Childs así lo ameritaban. Y ya sé que seguro están pensando “¡ya dame la maldita crítica!”, así que ahí les va:

El final del especial de Navidad acabó en un cliffhanger. La recién regenerada 13a Doctor fue despedida de la Tardis en pleno vuelo, después de que esta sufrió múltiples fallas y se desmaterializó, dejando a la Time Lord cayendo en picada. Mientras tanto, en la ciudad de Sheffield, conoceremos a Ryan Sinclair (Tosin Cole), un chico que sufre de dispraxia y que vive con su abuela Grace y con su nuevo (y muy precavido) esposo Graham (Bradley Walsh). Estando en el bosque, unas líneas doradas aparecen en el aire frente a Ryan y cuando las toca, emerge una cápsula morada, fría al tacto. Tras llamar a la policía, llega con él la joven y enérgica oficial Yasmin Khan (Mandip Gill). Mientras revisan el artefacto, Ryan recibe una llamada de sus abuelos que habían quedado atrapados en un tren a causa de una extraña criatura. Yasmin y Ryan corren a ellos y al llegar, son sorprendidos por el peligroso ser. Pero entonces, la Doctor cae a través del techo salvándolos…temporalmente. Esa noche, el pueblo de Sheffield recibirá la visita de un guerrero alienígena con muy malas intenciones y la Doctor junto con sus nuevos compañeros habrán de pelear contra él, si quieren seguir viviendo.

Estoy consciente de que esto puede sonar a cualquier reseña de cualquier episodio de cualquier temporada de ‘Doctor Who’, pero la novedad está en la excelente ejecución del capítulo y en los notables cambios que Chris Chibnall, el nuevo showrunner de la serie, está poniendo. Chibnall no era del todo ajeno al universo del Time Lord, ya que por varios años estuvo a cargo del famoso spin-off de la serie, llamado ‘Torchwood’ y también hizo el guión de varios episodios del Doctor. Pero quizá es más conocido por el drama policiaco ‘Broadchurch’, que casualmente cuenta con las actuaciones de David Tennant y Jodie Whittaker. El cambio de guionista fue drástico pero efectivo. Ya todos estaban hartos de la manera en que Steven Moffat estaba llevando la serie: plotholes en todos lados, arcos narrativos que jamás se concluyeron, personajes desperdiciados, etc. Pero el peor de sus errores: hacer del Doctor el centro absoluto del cosmos. Todo giraba a su alrededor y del impacto que él, y sólo él, tenía en el universo. No había villanos importantes cuya motivación no fuera solamente una obsesión hacia la figura del Doctor. Ok, él es el héroe del show y todo Batman necesita a su Joker, pero en este caso Batman tenía cientos de Jokers. Moffat abusó brutalmente de este recurso y acabó convirtiendo al humilde héroe en una especie de megalomaniaco que se ponía a apagar los incendios que él mismo había provocado y, de paso, acababa llevándose entre las patas el destino de sus compañeros que siempre estaban dispuestos a arruinar su existencia por salvar al Time Lord. El Doctor era quien dejaba una gran huella en el universo, pero eran contadas las ocasiones en que pasaba al revés. Y eso era la belleza de antes, el Doctor y sus compañeros aprendían y crecían juntos. Las aventuras eran compartidas y se llevaban algo valioso de cada una. Juntos o nada. Y entonces, del cielo cayó Jodie Whittaker.

Con tan sólo un episodio, a leguas se puede ver que esta nueva encarnación será diferente y tendrá un ego mucho menor que sus antecesores. Los nuevos companions siguieron conservando su individualidad, no se fundieron en la de ella y así salvaron el día juntos. No con una jalada de último momento que la Doctor se haya sacado de la manga (algo que Moffat hace también en Sherlock para disque hacerlo ver más inteligente) sino a través de un esfuerzo que ahora si se siente en conjunto. Tampoco fue egoísta a la hora de invitarlos a ir con ella, pasó por accidente. Opuesto a los anteriores que prácticamente engatusaban a las morras y ya sabías que les iría bien mal al final, hasta en eso era predecible Moffat. Y hablando de los compañeros, también el cambio es notable. Ya no son chicas guapetonas de adorno. Un señor de la tercera edad, una joven hindú y un chavo con discapacidad son los nuevos tripulantes de la Tardis. Ni vayan a salir con teorías conspiratorias de que esto fue influenciado por la inclusión y lo políticamente correcto. Era necesario ya romper con los estereotipos de décadas, para que el show se sintiera fresco, honesto y más relacionable (yo tampoco se andar en bici como Ryan, ¿y qué?).

A muchos se les rompió su ya frágil masculinidad cuando se anunció a una actriz en el rol del Doctor. Y a pesar de las quejas de miles al respecto, Chibnall quiso venir a darles más en la madre a esos misóginos e hizo a los personajes masculinos los más “débiles” del show. Graham es un señor miedoso y su esposa Grace es quien se le pone al tú por tú a los aliens. Ryan está luchando con una discapacidad motriz y hasta subir una escalera le cuesta trabajo, pero su fortaleza espiritual es la verdaderamente importante. Yasmin es una policía aguerrida que ansía acción. ¡Tomen eso inseguros! Además, la Doctor no dependió de que la Tardis escupiera su nuevo destornillador. Ella misma lo creó desde cero con lo que halló a la mano. Eso es estar bien al tiro y sólo una mujer podía hacerlo.

¡Cómo mejoró la cinematografía en el programa! Jamie Childs no cayó en los vicios del pasado. Nada de veinte cambios de cámara en una sola escena para hacerla dinámica a huevo. Aquí se tomaron el tiempo de poner la cámara en un lugar que valiese la pena y nos regalaron tomas más profesionales, contundentes y bellas. Los efectos especiales brillaron por su sutileza y por lo cuidados que estaban, haciéndolos los más reales e integrados que he visto en toda la serie. El casi desconocido compositor Segun Akinola se rifó un gran score, cuyo sonido entre ambient y alienígena crea la atmósfera perfecta para irse de viaje al cosmos. Ansío ver qué tiene preparado para los otros 9 episodios y de qué manera reinventó el famoso tema principal.

Su respectivo crédito merecen Russell T. Davies y Moffat por lo que hicieron con la serie. El primero por traerla de vuelta a la audiencia moderna y al segundo por consolidarlo nuevamente en el corazón de la cultura pop. Pero con todo y lo fan que soy, la verdad es que me tardé en ver la última temporada porque ya era pan con lo mismo. Tenía sus momentos emocionantes pero al final terminaba sintiéndose igual a todo lo anterior. Una Tardis comandada por Jodie Whittaker (esa musa que hasta a Peter O’Toole inspiró en ‘Venus’) y su diverso equipo tiene un gran potencial y ya estoy emocionado por el episodio del domingo, y el del otro domingo y el del otro. Si nunca has visto la serie, hay dos cosas que quiero decirte. Primero, ¿por qué rayos leíste todo este chorote que me eché? Y segundo, este es un buen momento para comenzar a viajar por el tiempo y el espacio en una caseta telefónica. El futuro del universo ya está en excelentes manos.

 

Etiquetas:  

Acerca del autor

El Markovich   @ChocolateBono  

Observador de la escena humana dentro y fuera de la pantalla. El cine y el chisme son de mis cosas favoritas, así que heme aquí. Yo sólo doy mi opinión, al final tú decides.


1 comentario

  • Un desastre esta temporada de doctor who, empezo mas o menos el segundo tambien, pero este tercero un desastre , solo fue un capitulo de racismo nada mas. un verdadero desastre , espero que el 4to sea mejor.. , pero como ya dijieron los rating del primero al segundo se perdio 1.2 millones de personas que no lo vieron.. no quiero imagina del 2do al tercero

    Responder

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

*

*