El Horroroso Cine de Horror de Pedro Galindo III

Qué hermoso es recordar en el mes patrio a los directores que han dejado huella en el cine nacional. Sin embargo, a veces también es necesario mencionar a aquellos realizadores que, cámara en mano se aventuraron a filmar una cantidad incontable de películas vomitivas, de nula calidad, verdaderos esperpentos que no merecen ser llamados cine. Aplicando la conocida frase “Quien olvida su historia está condenado a repetirla” roguemos a los dioses del celuloide que nadie más siga sus pasos.

Pedro Galindo III apareció en la escena fílmica a principios de los años 80, dirigiendo una decena de películas de acción entre las que destacan, por taquilleras más no por buenas, Siete en la mira y su respectiva secuela Siete en la mira 2: La furia de la venganza. Ambas, no eran otra cosa que un fusil de Mad Max protagonizado por los hermanos Almada, quienes a diferencia del vigoroso Mel Gibson, ya estaban a un paso de ingresar al geriátrico, situación que tampoco les hacía mucho ruido a los fanáticos que abarrotaban los cines para ver esas aventuras tercermundistas.

Pero esas producciones fueron un 1% del total de las cintas de acción que se filmaron en México en aquella época, por lo que ante la fuerte competencia, Pedro Galindo III optó por abandonar las historias policiacas y probó suerte en el género de horror. A partir de ese momento ¡Qué Dios se apiade de nosotros!

Como productor y bajo el sello de la también intragable Televicine, le debemos esa infamia llamada Vacaciones de terror, dirigida por otro de los nombres más reconocidos en la industria del churro, René Cardona III. La “película” protagonizada por Julio Alemán, Pedro Fernández, Nuria Bages y Gaby Hassel, solo tiene una cosa de miedo: su pobreza narrativa y visual. El despropósito aborda los eventos terroríficos que enfrentan los miembros de una familia, al aceptar sin chistar la estúpida idea del patriarca, aferrado a vivir en una casa en ruinas que, aunque no se menciona en la cinta, seguramente sacó con un crédito del INFONAVIT. La camioneta se mueve sola y trata de atropellar a Pedrito sin conseguirlo, para mala suerte del espectador que espera en vano ya suceda algo. Una muñeca se mueve sola ¡Wow! ¡Qué original! Las paredes sangran, pero no como en El resplandor, aquí parece que se le inundó el departamento al vecino de arriba. Escenografía chafa, pésima iluminación que no permite distinguir nada de noche, actuaciones de pena ajena, sobre todo las de los niños que son odiosos. Lo rescatable es que no canta Pedrito Fernández ¡Menos mal!

En Pánico en la Montaña , Pedro Galindo III tomó asiento en la silla de director recurriendo nuevamente a sus actores fetiche, Pedro Fernández, Adalberto Martínez Resortes y María Rebeca (la ex niña de la mochila azul, la de ojitos dormilones), reparto al que se suma el villano Jorge Reinoso (deshonra de su padre el actor David Reynoso), en el papel del fantasma de un minero pésimamente caracterizado. Con la participación del cómico Resortes Resortín de la Resortera (para servir a Dios y a usted, para lo que quiera pero no por donde quiera), la película se supone era una comedia con tintes de horror, la cual no asusta y apenas provoca risa por escasos momentos de humor involuntario como en la escena en la que Pedro casi es aplastado por una piedrita que cae rodando de un cerro. Imagine querido lector, la gravedad del asunto que, lo mejorcito sucede cuando Resortes se sube a un vagón minero y va gritando su clásica frase ¡Ay mamacheta!

En 1990, se estrenó Trampa infernal, fallido slasher en donde el presunto asesino es una combinación de Jason Voorhees con Rambo ¡Sí! ¡Un veterano de Vietnam en tierras mexicanas! Si eso no fuera ya bastante descabellado, el sujeto trae un guante de navajas ¿En dónde he visto algo así? La fotografía digna de una grabación hecha por un niño con celular (y me refiero a un niño muy pequeño), junto al maquillaje cortesía de Catsup La Costeña y, otra vez la pésima actuación de Pedro Fernández que, a esas alturas ya era para Pedro Galindo III tan imprescindible como Johnny Depp lo es para Tim Burton, junto a una insoportable Edith González y un desnutrido elenco salido del CEA de Televisa, solo sirvió para confirmar que el director no daría una, ni grabando videos caseros.

El teatro del horror es el plagio- !Otro más¡- de la tercera historia que conforma el episodio piloto de la serie Amazing Stories o Cuentos Asombrosos de Steven Spielberg. La anécdota de un profesor decapitado que por un hechizo anda por la vida llevando bajo el brazo su cabeza, es reinterpretado por María Rebeca y Rafael Sánchez Navarro, pero ni la primera es Mary Stuart Masterson, ni el actor mexicano está al nivel de Christopher Lloyd. Salvo mínimas variantes la premisa es la misma y el realizador todavía se atrevió a decir que era un guion original.

El creador de las horrorosas películas de horror llegaría al punto más mediocre de su carrera con lo que se puede considerar una obra maestra de la torpeza fílmica: Vacaciones de terror 2: Cumpleaños Diabólico. Repite para no variar Pedro Fernández, no obstante, Julio Alemán, su chuchuluco y compañía ya no son requeridos; seguro después de la experiencia todos terminaron en el psicólogo. Ahora la familia está integrada por Joaquín Cordero, que para el caso es lo mismo que Alemán pero más viejo y amarguetas, teniendo como hija a la guapetona cantante Tatiana. Resulta que en el dichoso festejo del título se presentan hechos sobrenaturales por culpa de la muñeca satánica de la primera parte quien ya volvió a las andadas. Aparte de contar con unos efectos especiales que no solo no horrorizan sino que, además provocan asco, da la impresión de que el director dijo ¡Hey! ¡Hagamos una fiesta y aprovechamos para rodar la película! Un tipo aparece asesinado y los extras en vez de asustarse salen corriendo muertos de la risa y aventando los platos ¿Sería una reacción nerviosa? En otro momento chusco/asqueroso un teléfono poseído lanza un escupitajo a Joaquín Cordero. Pero la escena que más me llegó, fue cuando al final, el monstruo vuela las aguas de piña y de Jamaica ¡Eso no es de Dios! Y hacer éste tipo de bodrios tampoco.

Recomendables solo para reírse o despedazarlas. Con suerte se entretienen más que con las bazofias actuales de Videocine. Allá ustedes.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


5 comentarios

  • Ese Pedrito Fernandez hizo muchas hazañas:

    1) Destrozar canciones de ABBA
    2) Destrozar el cine de terror mexicano
    3) Destrozar la musica tradicional mexicana
    4) Destrozar la cancion Yo no Fui de Pedro Infante…

    Todo un ganador!

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  • TRAVSAM como siempre tiene usted toda la razón, solo agregaría que también destrozó con pavoroso cover, la rola Careless Whisper de Wham.

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  • Todo es cosa de perspectiva, la primera vacaciones de terror yo la vi en el cine, en eso años impacto y obviamente despues de venir de “coqueta”, “fiebre de amor” “verano peligroso”, las de la bolita de garbialdi, las de Antonio Aguilar con el chelelo, pues una propuesta de terror de ese tipo daba un poco de respiro en la cartelera. Peo si estoy de acuedo que esos Cardona III y Galindo III destrozaban el arte del cine.

    Lo peor de esto es que actualmente se siguen produciendo la misma basura y eso que ya no estna los Galindo o Cardona.

    Saludotes

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  • Yo seguiría el consejo de Flaco Cachubi, verla para destrozarlas y reirse un poco de la torpeza con la que se atrevian a realizar esos bodrios y esxplicarles a estidiantes de cine lo que nunca deben hacer. Una época en el cine mexicano para el olvido, creo que las sexicomedias estaban menos mediocres que estas de terror. Muy buen articulo

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  • Ahorita todos criticando esas películas, pero en su momento causaron terror y asustaban a la gente de la época, sobre todo cuando eramos niños. Películas que de tan malas, terminan siendo buenas y quedando en la historia como parte de la cultura de un país que lo consumía. Triste es ver cómo hoy en día la gente se traga porquería y media del cine gringo y no dicen nada, sabiendo que todo es mentira y aun así se lo tragan, y más esperando que contengan escenas para progress irreproducibles. Para mí eso eso da más miedo que ver vacaciones de terror II.

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