El Yerno: Quiero ser Luis Estrada, pero no puedo.
¿Qué podría pasar si pones a Lució Galván de La Oficina, Moisés de Club de Cuervos, Germán de Vecinos y Bruno de Control Z en una misma película? Según Netflix: una mirada aguda, oscura y dolorosamente divertida del “gran sueño mexicano”. Pero en realidad es más lo que usted pensó: una verdadera bazofia de proporciones épicas. Eso es El Yerno

“El Yerno” es una historia sobre ambición, traición, política y algo muy mexicano: tener un complejo de inferioridad y querer pertenecer a eso a lo que nos cuesta tanto acceder. De la mano (negra) de Netflix, Gerardo Naranjo (Miss Bala, Drama/Mex) nos cuenta la historia de un chico mexicano viviendo en Estados Unidos que, por malas decisiones adolescentes, es enviado de regreso a Mx para ‘forjarse’ como hombre. En su travesía se ve inmerso en la corrupta política de un pueblo del interior de México, donde florecerán sus ambiciones de poder, aderezadas de muchas peripecias que, supuestamente, deberían ser graciosas… o eso entendemos que quiso ser.
‘El Yerno” está inspirada en los sucesos de la vida real de la política mexicana (se le relaciona con el caso del ex fiscal de Nayarit, Edgar Veytia), plagada de suripantas venidas a más que sólo buscan el beneficio propio. Y el guion de James Schamus guionista y productor de ‘The wedding banquet’ y productor de piezas tan grandes como ‘Brokeback mountain’ o ‘The assistant’ intenta reflejar todo eso. La colaboración en la escritura de Gabriel Nuncio (‘El comediante’) y Alexandro Aldrete (Technoboys) logró meter la historia en un tono de farsa absurda y comedia negra; pero entonces, si la escritura no está TAN mal, ¿qué falla?

Número 1. El presupuesto de Netflix. Al más puro estilo de Televisa / Videocine de los 90s y 00s, el gigante del streaming impuso apartados técnicos que poco o nada entienden la estética de este género mexicano. Un botón: el maquillaje y peinado, desde el minuto uno del metraje es horrendo; en busca de llevarlo a ese ‘absurdo’ (asumimos) queda más como un trabajo 100% televisivo.
Otro botón: la cinematografía. Como Netflix quiere que se vea que ‘hay presupuesto’ le pidió al buenazo de Diego Tenorio (‘Tótem’, ‘La virgen de la tosquera’) que El Yerno se viera ‘impactante’, entonces Tenorio va y te pone planos y movimientos de cámara apantallapendejos que no suman a la narrativa ni al tono de la película.
¿Otro más? Porque lo hay. El diseño de producción y arte también se van hacia lo televisivo, con decorados que se antojan más a ‘La hora pico’ (con el respeto que nos merece esa joya de la cultura pop mexicana) que a una producción internacional de Netflix.

Número 2. El propio guion en su afán de ser correcto nos quiere explicar TODO de TODOS los personajes, entonces llega un momento en El Yerno que tropieza con sus propios hilos, haciendo que la película se haga cada vez más pesada y menos divertida. Y es que si uno analiza las escenas iniciales de la película donde nos cuenta los días adolescentes de nuestro protagonista y las contrasta contra lo que tenemos en las 2a y 3a partes, parece más una película completamente distinta que flashbacks de una misma.
Por intentar decir algo positivo de ‘El Yerno’, las actuaciones son de lo poco rescatable. Cada actor está comprometido y hace lo que puede con lo que tiene. Resaltan Adrián Vázquez (‘Ruid’, ‘El último vagón’) y Jero Medina (‘Tierra de nadie’, ‘Soy tu fan’), quienes logran una química divertida que a momentos tiene chispazos graciosos, luchando contra lo poco creíble de los diálogos y lo ‘pastelazo’ de su naturaleza.

Gerardo Naranjo había venido construyendo un estilo direccional más de protesta social, con unos toques de realismo mexicano en cintas medianas como ‘Drama/Mex’ y ‘Miss Bala’, participó también en la serie ‘Narcos’ y ‘El caso Cassez-Vallarta: Una novela criminal’. En esta aventura estamos seguros que toda la filmografía de Luis Estrada, en especial ‘El infierno’ y ‘La dictadura perfecta’ estuvieron en su mente 24/7 como el objetivo a alcanzar.
Tristemente, pues no le alcanzó. Ya lo hemos visto con otros directores que apenas comienzan a consolidar una voz propia y terminan absorbidos por las transnacionales y sus presupuestos millonarios, perdiéndose entre el brillo del algoritmo y la falsa sensación de “producción internacional”. Sí, te estamos viendo a ti, Ernesto Contreras, que no te hemos perdonado la porquería de ‘Mamá o Papá para Amazon Prime.

Hay que tener la sangre muy ligera para pasar de hacer denuncia social a través del arte a reírte de eso mismo sin que le des mil vueltas intentando explicar por qué te ríes de eso. Si vas a burlarte de la tragedia nacional, hazlo con huevos, sin explicaciones innecesarias y sin pedir permiso, y no seas como El Yerno