Entrevista Exclusiva a Leopoldo Laborde, director de Expira

En el marco del festival Macabro XVII realizado en la Ciudad de México, el director Leopoldo Laborde aceptó gustoso darnos una entrevista exclusiva. Así es queridos lectores, para aquellos que todavía se preguntaban si en este maquiavélico sitio dedicado al análisis y crítica del séptimo arte la opinión de los realizadores también cuenta, he aquí la prueba fehaciente de ello. Fieles a nuestro estilo honesto y, conscientes que ante todo debemos mantener la credibilidad que buscamos nos caracterice, publicamos de manera íntegra, sin tapujos, sin pelos en la lengua, a calzón quitado y sin censura las candentes declaraciones de un artista mexicano quien más de 30 años de carrera aún tiene mucho que decir.

Tus inicios en el séptimo arte se remontan tres décadas atrás cuando realizabas videos caseros. ¿Cuáles han sido los mayores retos a los que te has enfrentado como director autodidacta y productor independiente?

Conseguir que se filme una película siempre será una joda, pero el verdadero reto, al final, ha sido la falta de difusión. Para mí, no hay mayor día de fiesta que una ida al Cine y no hay mayor placer emocional que ver una película. Filmar es otra cosa y también es otro día de fiesta, algo que siempre se te quedará en el corazón. Pero estrenar es la meta: exhibir. Desde luego que mi sueño ha sido no sólo hacer Cine, sino que se vean mis películas. Aunque afortunadamente con la llegada del internet las ventanas de exhibición se han extendido de una manera formidable, la neta es que yo sí hago mis películas para que sean vistas en pantalla grande; así las pensé, así nacieron. Es por eso que gran parte de mi trabajo está inédito, porque no me agrada nada la idea de estrenar mi trabajo por internet. Desde luego que mi mayor felicidad será dejar mi trabajo a disposición del mundo a través del internet, es lo más emocionante que me puedo imaginar: una persona que en 100 años se le ocurra descubrir algún título mío y que lo vea, pero obvio que eso pase cuando ésa película, en su momento, se estrenó en una sala de Cine. No me late nada que no se haya dado a la mayor parte de mi obra la difusión correcta. Sólo “Utopía 7”,  “Angeluz”, “Sin Destino” y “Un Secreto de Esperanza” son las que han tenido una salida muy cercana a como se planearon y “Piel Rota” y “Memorias de lo que no fue” ni siquiera han podido ser exhibidas comercialmente en salas de arte, que fue como se planeó. Para bien o para mal, el arropo de alguna institución ya sea comercial u oficial, aseguran siempre una difusión mundial, en alusión a lo que te digo en cuanto a que el paso final de una obra será siempre internet. Me obsesiona y aterra una pregunta que siempre me formulo: ¿Cuánto Cine superochero (Super 8) de 1965 a 1990 o de décadas más atrás en 16mm u 8mm o peor aún, cine profesional en 35mm que posiblemente pudieron ser auténticas obras demoledoras, transgresoras o auténticos eslabones de la técnica o narrativa del Cine desconocemos sólo porque no las tomó una distribuidora o no las ha descubierto o producido en su momento alguna institución?

 

¿Qué representó en tu carrera haber tenido la oportunidad de dirigir a tres figuras del cine nacional de la talla de Katy Jurado (“Un secreto de Esperanza”), Roberto Cobo (“Sin destino”) y Claudio Brook (“Utopía 7”)?

Primero, fue hacer un sueño realidad. Verás: cuando vi por primera vez en la tele “Nosotros los pobres” de Don Isma, me sorprendió que mi hermana me dijo que la actriz que actuaba ahí, Katy Jurado, había triunfado en Hollywood. Después descubrí, otra vez en la tele, “Barrabás”. “¡Una súper producción de romanos, con Cristo sin rostro —de las que me gustan— y con la mexicana Katy Jurado!”, pensé. Conecto la idea: para los que crecimos en las décadas de 1970 y 1980, la tele fue nuestra ventana al “Cine clásico”. Y, un concepto: cine en blanco y negro, cine viejito. Un niño de ésa época —reto a quien quiera a que me lo niegue— pensó, como yo, que antes de 1970 el mundo era en blanco y negro; vaya, hasta las anécdotas de tus papás cuando eran niños te las imaginabas en “blanco y negro”. Y de ahí, me surgió la fantasía: “¿qué tal arrancar a una persona que vivió —filmó— en blanco y negro, la pongo aquí… en la actualidad: a color?”. En ésa línea surgió primero la idea de arrancar a El Jaibo de “Los Olvidados” y ponerlo en el año 1999, ahora como un crminal de menores.

Con Don Claudio fue algo especial, porque se trataba de un reto: no podía poner en “Utopía 7” al papá de Beto (refiriéndose al actor Roberto Trujillo) en el papel de Spactum, de hecho, el papel de Lumière y del señor que matan en la tienda, Don Ricardo Reséndez, eran amigos míos y entonces, me decidí pensar a lo grande: Claudio Brook como mi Eldon Tyrrell, ya el enorme Guillermo del Toro nos lo había demostrado en “Cronos”. Por último, mi gurú y Maestro Yoda son Luis Buñuel y Alfred Hitchcock; haber puesto a Don Claudio, Don Roberto, Doña Katy, Doña Amparito Garrido y a Don Xavier Loyá en mis películas nunca fueron un tributo a Buñuel, fueron más bien un hurto con todo mi amor a uno de mis héroes. Ya nomás para cerrar y conectando con la anterior pregunta, el hecho de tener ésas gemas buñuelianas en ésas películas han ayudado a su mejor difusión.

Tu filmografía abarca distintos géneros; sin embargo, se percibe cierta predilección por el cine de horror. ¿A qué lo atribuyes? ¿Cómo nace tu interés por lo macabro?

Es que el terror es padrísimo, súper creativo y además es el género con el que realente te entrenas como director. Desde luego, el hecho de que tuve una niñez con muchos miedos e inseguridades me hace reflejar los miedos, aunque no te creas que es cómodo revisitar esos miedos por el simple hecho de hacer una película… trato de no liberar tanto a mis demonios porque luego me espantan, jajaja. De hecho, la que considero mi mejor película a la fecha, “La Puerta”, inédita para variar, iba originalmente a ser un ejercicio de Cine abstracto a la “Un Perro Andaluz” y acabó siendo una película verdaderamente aterradora en su textura, emoción y desarrollo estético, aunque la trama originalmente era un drama.. es que, precisamente, en ésa película liberé a mis demonios y fue una experiencia de verdad aterradora emocionalmente, me causó muchos problemas a nivel personal. El terror es delicioso como juguete creativo, tienes todo el espacio para moverte como director porque, además, el terror es un género exclusivamente de director, contrario a lo que muchos piensan. Mientras el drama y la comedia son generalmente géneros de “de actor” y estrictamente de “guion”-“de escritor”- o los géneros y subgéneros de acción son ejercicios de estilo cinematográfico —incluso la fantasía y el sci-fi son géneros de “estilo” y muchas veces también de “escritor”—, el terror es específicamente un género de “director” porque, para que funcione, el director tiene que conocer todos los recursos del Cine, pero no del género, sino del “Cine” en su estado puro, como arte y expresión. El guión puede ser tuyo o no, pero el director será siempre el único responsable en éste género: si te falla el tono actoral, la foto, la puesta en escena, la música, la edición o el sonido, ahí sí el responsable directo eres tú; claro, siempre y cuando no te toquen tarugadas como me pasó a mí en “Angeluz” o incluso a Del Toro con “Mimic”, en donde el productor le metió mano todo el tiempo y salió un engendro en donde, el que acaba cagándola ante los ojos del público o los críticos, fue precisamente el director.

 

Utopía 7 recibió críticas favorables por la originalidad de su argumento, la pericia técnica y el ingenio para resolver algunas situaciones sin recurrir a vistosos efectos visuales. ¿Has considerado realizar un remake aprovechando los avances tecnológicos en la creación de efectos digitales y gráficas por computadora?

La verdad es que cuando la filmé siempre pensé en que sería una película para ser hecha después “a lo grande”, pero mi buen Beto Trujillo fue acertadísimo: “’Utopía’ vale por su estilo y estética, si la hacemos en grande ya perdería su mérito artesanal”. No estoy como muy de acuerdo con ello porque, precisamente, el guión es muy sólido y la película por eso funciona emocionalmente, porque no se trata de “unos chavitos jugando a hacer cine (Beto y yo)” sino de “unos chavitos que los persiguen navecitas de juguete y los van a matar”… ¿ves la diferencia? Cuando el público está más preocupado por lo que ocurre en a trama en vez de estarte fijando en “lo ingenioso” que fue resuelta una escena o “lo chistoso” u “original” que fue hecha tal toma, quiere decir que la obra es sólida: estás hablando de una trama (la obra total) y no de un efecto (una simple toma, una simple parte del todo) pero, al final, creo que a “Utopía 7” no hay que re-filmarla, a lo mejor algo en un cómic o algo así porque la historia es sólida. Y después de lo que me dijo Beto decidí no hacer el planeado “remake” —además, me cagan los remakes, jajaja. Ahora que, te cuento que ya está escrita no la secuela ni la precuela ni el “reboot” —también me cagan—  de “Utopía 7”. Se trata de un guión que resultó siendo prácticamente la hermana menor de “Utopía 7” porque se comparten universos y algunas situaciones e ideas —no: no es una copia ni autoplagio, por Dios Buñuel, nomás que ésa película sí la voy a filmar hasta que haya lana, jajaja.

 

En “Utopía 7” se aborda el tema de un futuro apocalíptico que nos remite a autores clásicos de la ciencia ficción como Philip K. Dick, George Orwell e Isaac Asimov ¿Qué tanto influyó la obra literaria de estos en tu conceptualización de la historia?

El que más bien me influyó fue William Golding con “El Señor de las Moscas”, vi ambas películas de chavo y me devoré el libro porque me parece fuera de serie. Lo que Golding aborda y que acabó interesándome fue su despiadado retrato de la naturaleza humana. Parte de los traumas de mi niñez vienen de niños culeros que no sólo me buleaban, sino que le tiraban piedras a los pájaros, se peleaban a la salida, robaban cosas, le bajaban el aire a las llantas… y conste que soy clasemediero, jajaja. ¿Por qué somos así los humanos? Nuestra naturaleza autodestructiva siempre me ha parecido algo fascinante pero, sobre todo, algo que es necesario plasmar y recordarnos a cada momento, sobre todo ahora que está tan de moda el hedonismo chafa que saca mamadas como que “somos seres únicos” y “espirituales con un universo que conspira para ti”, ta madre. Somos animales interesantísimos, y nuestra naturaleza violenta y depredadora es para analizarse y no dejar de ubicarla. Golding me impactó por ello: es prácticamente imposible que dominemos nuestras pasiones; de hecho, en “Utopía 7” hay muchísimas referencias a Golding porque los chavos son súper jerárquicos, incluso Su Majestad llega a ser tiránico —¡le dice a Tigre que matará a su hijo en cuanto nazca! Y lo que pasa es que los universos de Orwell y Dick son inevitables, sobre todo si la influencia cinematográfica directa de “Utopía 7” fueron “Blade Runner” y “Terminator”. Asimov por otra parte, creo que es el único poeta de la Ciencia Ficción, ya que los demás son muy apocalípticos y depresivos, vaya, Julio Verne era más chido por lo épico y aventuresco de sus utopías/distopías.

Cuéntanos acerca de tu participación en el Macabro XVII.

Estoy feliz porque vamos a anunciar la filmación de mi nuevo hijo que se llama “Expira”. Todavía estamos filmando la película y no sé cuándo estrenemos, pero te puedo decir que es un proyecto que se pensó comercialmente desde el inicio y que la producción ha sido más ruda que cualquier película de terror que haya visto, jajaja.

 

¿Qué opinas sobre el festival Macabro y cómo lo vislumbras en las próximas ediciones?

Macabro me vio nacer y yo lo vi nacer a él. Es una parte quintaesencial de mi corazón y conste que nunca me he ganado ningún premio ahí, jajaja. Es un festival que siento que ya forma parte de la memoria colectiva de la Ciudad de México, estoy seguro que en unos años será ya un evento que pasará a ser una verdadera tradición y una fiesta obligatoria para los cinéfagos.

 

¿Cuál es tu consejo para las nuevas generaciones que pretenden incursionar en el mundo del cine?

Es que no me gusta dar consejos, pero debo responder porque deseo aprovechar este espacio para compartir mis observaciones. Yo les digo a los chavos que filmen, filmen y que filmen hasta hartarse pero siempre con una meta: hagan obra, hagan carrera. Hoy, la tecnología acrecentó los extremos: hay más chance de filmar, pero menos chance de exhibir. Los chavos tienen que ser muy cautos porque podrían desilusionarse por lo que está pasando hoy: la saturación mamona de la festivalitis y la necedad de seguir vendiendo al “director cineasta superstar”, eso fue en los setentas caray y además con gente de los tamaños de Coppola, Scorsese, Spielberg, Lucas… no con pinchurrientos autoelogios dizque patrióticos de “nuestros jóvenes cineastas triunfando en los festivales del mundo”, ésa es una aberrante idea que los chavos erróneamente podrían convertirla en meta y puede ser absolutamente desilusionante, porque ésos cineastas que están triunfando no son simples mortales como nosotros, jajaja. Me regreso a lo que dije al inicio: sin el apoyo de una institución, la cosa va a serles muy difícil. Ésos “directores mexicanos superstars” que “están triunfando en el mundo” tienen conectes y acceso a la lana, el día que yo pudiera llegar a sus niveles fue porque me costaron 35 años ininterrumpidos de estarle chingando. Lo que quiero decir es que los chavos pueden irse con la finta de dos mentiras: la de “voy a ser un director famoso” y la de “hoy hay más canales y tecnología”. Y lo que están ignorando es que está sobresaturadísima la oferta. He visto decenas de películas chingonsísimas de Argentina, Chile, Europa, Asia y Estados Unidos y nunca pasó nada con ellas, salvo que pude hallarlas en internet y las descargué. Y la realidad es que el mercado lo satura Hollywood y sus pendejísimas y ya cagantes franquicias y, acaso, la salida para “el cine de arte” está dificilísima. Conecto mis ideas: los chavos creerán que por haber tecnología ya podrán hacer Cine, pero hay que entender que antes que hacerlo hay que conocerlo. Hay que estudiar al Cine (no “estudiar cine” en una escuela, aclaro) y hay que entender que hay que perfeccionarse filmando una y otra, y otra y otra vez. Y como hoy todo es tan rápido, esperarán el “reconocimiento” (¿o “fama”…?) inmediata y les aseguro que no va a ser así. Para ello necesitarías entrar a Cannes o a Berlín, a Venecia o a San Sebastián y eso está bien cabrón. Se podrían ir con la finta del “cine digital”, pero bien me lo dice Beto: “aunque hayas filmado tu película con un celular, ¿qué película filmada en el mismo formato y la misma producción preferirían estrenar los de Cannes: la de Polo Laborde, o la de David Lynch?” (quien hizo exactamente ello con “Inland Empire”, que por cierto amo). Y pues, la decepción: los chavos creen hoy exactamente lo que yo creía a mis 17 años: “con mi Ópera Prima voy a deslumbrar al mundo y seré famoso”. Obvio que pensar eso es importantísimo y muy valioso porque sólo así te avientas a hacerlo, hay que ser bien pendejo y pensar ésas pendejadas, jajaja. Pero lo que tienen que entender los chavos es que el mundo de hoy está sobresaturado en cualquier aspecto y éste mundo, si bien nunca nos ayudó a nadie, hoy no les va a ayudar a ellos en nada. Cuando empecé yo o mis Maestros Lynch, Spielberg, Lucas, Mandoki, Arau o Cuarón, eran otros tiempos: ahí sí, hacer una película estaba bien cabrón técnicamente: no cualquiera hacía una película porque no a cualquiera le producían una película, pero ahora cualquiera con un celular 4K puede hacer “cine”. Pero me regreso a lo que empecé diciéndote: a todos mis Maestros les dejaron hacer sus Óperas Primas porque durante años ellos lo persiguieron, y cuando al fin lo consiguieron fue porque estuvieron apoyados por alguna institución, ya fuera privada, una escuela de cine o el mismo gobierno… y ahí se cumple mi fatídica profecía: “no a cualquiera lo apoya una ‘institución’, pero cualquiera puede hacer una película en 4K”. Sin el “apoyo de una institución”, es muy difícil que tu trabajo trascienda: se verá, sin duda, pero no quedará ahí porque será una película oscura, underground, olvidada. Yo mismo puedo afirmarte lo que he vivido: hoy, a 35 años de trabajo y 30 películas, nadie me conoce y eso fue por haber filmado jamás con el apoyo de ninguna “institución”, todo lo he producido yo solo.

¿Entonces estás satisfecho con tu labor en el ámbito del cine?

Estoy feliz y súper satisfecho con mi trabajo, no me gusta que no se conozca, pero algo que a mí hoy no me importa (que mis películas no se exhiban) podría ser devastador para un chavo que empieza: sentirás que tu obra no será proyectada, sentirás que fue un fracaso y la desilusión te podría frenar. Lo he visto con colegas de mi generación que empezaron arropados por el Imcine y hoy, prácticamente ya desaparecieron; el golpe es durísimo: estar en la supuesta “cima” y el chingadazo de la caída los deja peor que muertos, los deja zombis, jajaja. Eso es lo que me preocupa de los chavos: hoy la tecnología te ayuda a hacer una película con un celular y en 4K, pero… ¿Quién te la va a tomar? ¿Qué festival? ¿Cuál distribuidor? Entonces, es necesario replantear bien la cosa: ¿quieres filmar o quieres ser un director superstar? ¿Quieres fama o quieres hacer Cine? A mi juicio, los chavos deben de meterse dos ideas en la cabeza: una, olvídense de la festivalitis y la pinche fama y concéntrense en hacer su película pero con un altísimo grado de disciplina, auto-exigencia y autocrítica; y dos, preocúpense por hacer obra… una carrera, pero en realidad te estoy diciendo: ten hambre de filmar. Hagan películas, muchas películas —no nomás cortos. Los casos como Welles, Kubrick o Zulawski son escasísimos, ni siquiera Buñuel o Hitchcock hicieron ello: ellos pensaban en su obra, en su  carrera. ¿Te imaginas a Buñuel hoy filmando “Un Perro Andaluz” con un celular? Lo sube al YouTube y ya… ah, pero eso sí, con mil trampas porque también ése tema de los “videos virales” del YouTube son toooodo un tema (“Utopía 7” no llega ni a los 1,000 “views”, por cierto) entonces, como ves, los “videos virales” se convierten, al final, en un tema de “apoyo”, de “institución”… vuelvo a lo que dije al principio. Si Buñuel no hubiese sido necio y sentir ésa hambre por filmar, jamás hubiéramos tenido “Los Olvidados”, “Él”, “Ensayo de un crimen”, “Nazarín”… ¡“El Ángel Exterminador”, carajo! La “fama”, el reconocimiento, la “genialidad”… los “videos virales” no tienen nada que ver con hacer Cine. Entonces, les insisto a los chavos: hagan obra, hagan carrera: tengan hambre por filmar películas. Piensen en hacer una, dos, cinco, diez, quince películas porque aquí está el secreto de hacer cine: sólo filmando día a día lo haces mejor. Sólo filmando es como realmente se hace sólido tu oficio de cineasta.

Pero entonces, si está saturada la exhibición y los festivales, ¿para qué filmar muchas películas, como tú lo dices?

Para aprender a hacer Cine, para solidificar tu oficio. En mi caso, y se los comparto, gracias a ello llegué a filmar mi primer película industrial en 35mm, “Angeluz”, cuando ya tenía atrás 5 películas de largometraje. Para cuando llegué a “Angeluz”, ya sabía perfectamente lo que estaba haciendo y cómo lo quería. Lo que les estoy diciendo es: hagan muchas películas, aprendan el lenguaje del Cine y cómo se narra una historia porque así solidificarás tu técnica y cuando ya hayas hecho una película que empiece a sonar ya sea en festivales pequeños o en internet, llegará tu oportunidad profesional (o una “institución” te apoyará) y ya estarás perfectamente entrenado. Aquí les estoy dando mi consejo de oro: así aprendí a hacer Cine. Y, acaso, recordemos que así empezaron Cuarón, Del Toro, Mandoki o Arau: asistieron a directores y filmaron mediometrajes (Cuarón y Del Toro empezaron con sus cortos pero brincaron a “La Hora Marcada”, encargos producidos por una “institución” privada: Televisa) y pues, para cuando llegaron a la Ópera Prima, ya había suficiente pietaje, minutaje atrás de ellos. No todos somos Welles: muy pocos han podido debutar con una cosa del tamaño de “Ciudadano Kane”; hasta Disney, antes de llegar a “Blanca Nieves y los 7 enanos”, tuvo que pasar por hartísimo pietaje no sólo de Mickey Mouse sino de las “Silly Simphonies” (Las “Sinfonías Tontas”). Entrenamiento y autocrítica es el secreto. Trabajo, más trabajo. Exigirse, nunca ser auto-complaciente. Y filmar, filmar, siempre filmar.

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Acerca del autor

Flaco Cachubi     blogcinefantastico.blogspot.mx/

Amante del séptimo arte desde que tiene memoria o lo que es lo mismo desde que vio Superman. Sus géneros favoritos son el horror, la fantasía y la ciencia ficción. Ferviente admirador de Hitchcock y asiduo lector de Stephen King. El cine de luchadores, su máximo placer culposo. Se describe a sí mismo como un ser viviente que cultiva su mente, para ser un cadáver muy culto.


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