Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile: La metamorfosis de Efron en Ted Bundy

A principios de año Netflix nos sorprendió con otra de esas mini series criminalísticas que tan bien ensayadas tiene para captar la atención de la audiencia de manera inmediata (no cabe duda que algo que hizo bien Netflix fue revolucionar la narrativa cansina de canales como Discovery ID sobre esta temática). Con una increíble investigación y testimonios detrás de un maravilloso y perturbador montaje que lograba intimar con aquel sanguinario personaje, Conversations with a Killer: The Ted Bundy Tapes fue un tremendo manjar psicológico difícil de olvidar, desnudando al notorio asesino de una manera inusual y hasta morbosa, pero siempre bajo una perspectiva sustancial de los hechos.

Pues bien, el director de aquella excelente mini serie de 4 capítulos y experto en documentales, Joe Berlinger, optó al mismo tiempo por extender su investigación con una perspectiva fílmica dentro de la ficción, creando así una especie de combo narrativo al que presentó en el Festival de Sundance con el extravagante y curioso título de Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile (ya veremos el porqué), adjetivos que de manera perfecta se adhieren a la personalidad de aquel monstruo llamado Ted Bundy.

Tal y como su misteriosa y diabólica personalidad, el primer caso a resaltar de esta ágil biopic es que su protagónico no cuenta con un trasfondo que justifique sus actos; en la mayoría de los casos diríamos que dicha falta de estructura aniquilaría el relato tratándose de un personaje tan psicológicamente abundante como Bundy, sin embargo la real maldad de dicho personaje exactamente radicaba en ese aspecto que volvió incluso locos a muchos de sus investigadores, captores y allegados: su nula explicación, falta de arrepentimiento, causas y orígenes, unidos a un grado inexplicable de negación y por supuesto un carisma y chispa tan desbordante que de manera caótica crearon en su momento hasta un segmento “fanático” femenino que lo creía inocente por su galantería e intelecto. En definitiva, un personaje que trascendió toda la razón o trasfondo para convertirse en el concepto puro de la maldad.

Berlinger logra con un ágil y trepidante montaje acercarse a esa hipótesis a través de un juego cronológico que al igual que su serie documental, va del presente al pasado en la vida criminal de Bundy, recreando con detalle la última etapa de su vida sin necesidad de confrontar al espectador con el asesino, sino con el ente “amoroso”, “comprensivo” y en negación constante a los ojos de su pareja en aquel tiempo, sin llegar a querer o tan siquiera pretender humanizar algo que ni siquiera era humano. Por lo tanto, el director respetando dicha naturaleza sale avante en esa falta de trasfondo “humano”.

A pesar de dicha optimización estructural, como en toda biopic debe de haber una fragilidad narrativa que irónicamente se acentúa más en este caso, y es que al anular el pasado del protagonista en una película propia y enteramente sobre él, su entorno y demás personajes van y vienen logrando ciertos momentos de química rescatable pero sin ninguna importancia o injerencia real, convirtiendo así al relato en ciertos momentos en un esquema de materia superficial alrededor de su historia criminal y que incluso de manera truqueada se complementa, “psicológicamente” hablando, con la serie documental que persigue y narra los mismos hechos (pero ahondando más en la psique del personaje, aunque tampoco dando muchas respuestas sobre qué lo llevó específicamente a matar a una treintena de mujeres).

Ahora bien, el otro eslabón en esta rara y loable biopic es por sorprendente que parezca Zac Efron, el cual regala una absorbente interpretación como Bundy adhiriéndose metódicamente a los archivos públicos del asesino siendo capaz de “copiarlo” (que son varios, empezando por ser el primer juicio televisado en la historia), pero al ir más allá, Efron no solo es capaz de igualar ese vacío cruento a través del desempeño físico, sino que dentro de la ficción también se muestra solvente al imprimir su sello personal y chispa que forman una extensión de la sobrada y excéntrica personalidad de Bundy. Quizá suene raro viniendo de su servidor o meramente analizando sobre quién estamos hablando, pero la realidad es que el salido de High School Musical ha encontrado la actuación de su vida, otorgando un personificación verdaderamente vacía y perturbadora, con el toque de demoniaca coquetería y carisma dignas del verdadero asesino.

Por otro lado el eje narrativo surge de parte del personaje de Lily Collins, la cual poco a poco demuestra su talento creando aquí una química con Efron palpable, pero también un par de intensos momentos emocionales  que inyectan el drama necesario al trepidante y entretenido armado de este thriller. Actúan también un irreconocible Haley Joel Osment, Jim Parsons (al que nunca le creeré otro personaje más que el de su inflada serie cómica) y John Malkovich, el cual da vida al juez en el caso de Bundy de manera excepcional, recreando con perfección e intensidad las líneas reales que conforman el título de este film, mismas que proveen un clímax sutil y funcional.

Para ver, analizar y sorprenderse con este tipo de Efron, Extremely Wicked, Shockingly Evil and Vile es extremadamente entretenida, impactantemente interesante y vilmente truqueada, pues su buena propuesta fílmica del 2019 (de lo mejorcito hasta el momento) debe de venir imperativamente acompañada del también documental, para así lograr el combo de experiencia completa dentro de la psique de aquel notorio monstruo.

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El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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