Forgotten Island: Don’t You (Forget About Me)
Creo que es justo decir que Joel Crawford se ha consolidado como uno de los directores más importantes de Dreamworks. Desde que iniciara como artista de storyboards en “Bee Movie”, ha ido escalando hasta tener la oportunidad de encargarse de un proyecto de peso. Su debut como director sería con “The Croods: A New Age”, superior a la primera parte, pero el reconocimiento le llegaría con “Puss in Boots: The Last Wish”, ganando incluso una nominación al Oscar. Pero hasta el momento sólo había dirigido secuelas de pasados éxitos, de modo que era turno de pasar a una obra original para probar su talento, y junto a Januel Mercado, presentan “Forgotten Island”.

Basada en experiencias personales que toman como base la amistad que ambos llevan desde la infancia, “Forgotten Island” nos cuenta la historia de Jo y Raissa, 2 chicas que han estado juntas desde la primaria. A medida que crecen, su amistad se va fortaleciendo con el tiempo y la afición por contar historias relacionadas a la isla ficticia Nakali. Sin embargo, cuando Raissa informa que se mudará a California para ir a la universidad, Jo hará de todo por tener una última aventura con ella, llevándolas a descubrir por accidente la isla.
Ignorando el hecho de que estamos ante otro caso de falsa publicidad por un tráiler engañoso, la mayor virtud que tiene es el enfoque hacia su mensaje sobre la amistad, usando el folclor filipino como base para resaltar la formación e importancia de los recuerdos a partir del valor que le damos a las cosas y las relaciones que formamos con el tiempo. A esto se agrega la rica y brillante paleta de colores que resaltan los detalles de la isla y explora varias locaciones que retratan la mitología del mundo de fantasía, lo que aprovecha la comedia hiperactiva y los chistes visuales. La música también funge un papel importante, con varias canciones de los 80 y 90 para conseguir la ambientación y fomentar más los estímulos de la animación.

A juzgar por cómo va progresando la historia, el desarrollo parece una mezcla entre “The Hangover” y “Eternal Sunshine of the Spotless Mind”, y aunque se notan las inspiraciones, es más exagerada en el humor y más mesurada con el drama. Razón por la que, una vez que empieza a exponer más la vulnerabilidad de los personajes, hay varios atisbos relacionados a la soledad, la inseguridad, el abandono y necesidad de encajar. Pero, así como el ritmo va estimulando la comedia, también juega en contra porque, hasta antes de llegar al último acto, la constante aceleración a la que se somete no consigue tomarse sus momentos de descanso para asimilar la situación o el estado emocional de los personajes, dejando circunstancias. Aun así, el clímax es muy emotivo una vez que se indaga en el significado que tienen Jo y Raissa y por qué se necesitan.
Ambas amigas representan polos opuestos del miedo al cambio: Jo es curiosa y aventurera, pero teme ser olvidada cuando todo ocurra porque no tiene a nadie más y su devenir es incierto. En cambio, Raissa es más calculadora y necesita tener todo bajo control para anticipar lo que vendrá, tiene claro sobre lo que quiere hacer, pero está tan concentrada en el futuro que comienza a dar por sentado que su amistad de años seguirá ahí cuando regrese. Juntas son un dúo carismático que ve su lazo de amistad puesto a prueba con cada parada y potencial recuerdo. Si bien el variopinto reparto de personajes secundarios está algo desaprovechado (sólo resaltando el hombre perro Raww, que sirve de guía a ambas amigas, y la tribu de tiernos guerreros hongo), todos tienen sus momentos de risa a la vez que representan varios tipos de traumas que quizás podrían haberse explorado más, por un detalle que es necesario aclarar.

Ya es momento de hablar de algo importante. Desde hace varios años, Dreamworks se ha estado confiando con muchos de sus avances, y ya sea colocando escenas que no llegan al producto final o diciendo detalles que no quedan, empezamos a ver un ejemplo de publicidad engañosa. Ahora, ¿qué tiene que ver esto con Forgotten Island? Pues el tráiler directamente decía que Jo y Raissa no podían quedarse en la isla porque mientras más tiempo estén, más probable era que perdieran sus recuerdos. Con esta idea en mente todo indicaba que estaríamos ante una antítesis del género isekai, teniendo una excusa más que válida para huir del mundo de fantasía que las atrajo. Pero nada de esto sucede y acaba siguiendo los mismos pasos, lo cuál es una lástima porque de haber conservado la premisa original, habría explicado y parchado muchos detalles que quedaron inconclusos y le habría añadido un sentido de urgencia y peligro que carece la trama en el resultado final.
Pese a los inconvenientes tan evidentes que tiene, esta divertida aventura impresiona por la sinceridad de su propuesta sobre el tema de la amistad y la necesidad de preservarla, puesto que el paso del tiempo, las experiencias vividas y las circunstancias son más aplastantes que la fuerza de voluntad. Y si bien los niños pueden valorar las risas y el mensaje de fraternidad, los adultos podrán llorar su justificada lágrima por el anhelo de nostalgia y el recuerdo de esos amigos de la infancia y adolescencia que olvidaron y ni saben si están vivos.

Forgotten Island es una película que enseña que, en lugar de lamentarse por haber perdido a los amigos, es mejor alegrarse y agradecer por haber coincidido con ellos, porque su impacto nos acompañará eternamente.