I Am What I Am: Entre el deber y el querer

Tras la pandemia el cine de animación se encuentra en una etapa dorada, donde las técnicas y las narrativas han mejorado significativamente superando en calidad a las películas de acción real. Y esto no es una excepción alrededor del mundo. Directamente importada de China, nos llega una delicia igual de exquisita que el “Kung Pao”, un espectáculo visual que combina elementos tradicionales de esta cultura oriental con la más alta tecnología.

El tropo del underdog

La trama se asemeja a una película del subgénero deportivo, contando la historia de tres jóvenes en un humilde pueblo cantonés que buscan competir en el campeonato de danza del león de Guangzhou, una tradición en la cultura china. La película va desarrollándose gradualmente presentando a sus personajes bajo los típicos temas de los “underdogs,” marginados socialmente que buscan superarse a sí mismos y a los demás a través de la disciplina.

Incluso se incluye el típico tropo del entrenador retirado (XianYuQiang), quien busca convertirse en una figura paterna para estos individuos y demostrar que no está acabado. Con una leve diferencia, se agrega un arco argumental sumamente realista que involucra un dilema entre el deber y el deseo (reflejado a través de su relación con su esposa), donde el maestro se verá en conflicto entre su pasión y la necesidad económica.

Este distintivo es el catalizador que diferencia a “I Am What I Am” del resto de las películas del subgénero deportivo. En su segundo acto, la película explora gradualmente a sus personajes, dando un giro dramático en su clímax, donde el protagonista repite la premisa del deber contra el querer, pero llevándolo a un nivel más melancólico y palpable en la vida real. Como resultado, tenemos un grupo de “underdogs” que se construyen no solo a partir de la adversidad física o social, sino también de las experiencias cotidianas de la vida. El resultado se siente crudo pero muy humano, respaldado por una excelente construcción de personajes que hacen que cada momento dramático sea creíble.

El “underdog” no se está formando en la superficialidad de su desventaja, sino que se siente como un auténtico “campeón del pueblo”, ya que los dilemas que enfrentan son aplicables a cualquier contexto. En ese sentido, la película se transforma en una especie de coming-of-age, donde el crecimiento de sus protagonistas no solo será en lo deportivo, sino también en lo personal, humano e incluso espiritual, que es el enfoque principal de la danza del león.

Usando el hiperrealismo.

No solo la elevación de la película ocurre por la trama, sino también desde el punto de vista visual. El estilo es un 3D hiperrealista que busca acercarse lo más posible a las texturas del mundo terrenal sin perder las ventajas que ofrece la animación. Esto no es casualidad, ya que los creadores intentan resaltar las escenas de baile o competición sin que parezcan ridículas o poco creíbles. Además, evitan las limitaciones físicas que tendrían en una película de acción real. Como resultado, estas secuencias se ven impecables y mucho mejores que en muchas películas del subgénero deportivo, demostrando cómo la animación puede elevar temas que a menudo tienden a ser convencionales.

Este hiperrealismo también resalta las expresiones de los personajes. Como consecuencia, el director no necesita explicar las situaciones de manera dialéctica y puede apoyarse en la parte visual para crear una obra efectista, logrando un equilibrio entre la estética y la narrativa. Es destacable en la dirección el excelente equilibrio entre la comedia y el drama, ya que uno nunca opaca al otro.

Calificación

Guion: 3.0 – La película va de menos a más, siguiendo todos los tropos de las películas deportivas, pero agrega un distintivo mensaje fuerte y maduro con un tratamiento humano. A pesar de los elogios que se le han dado, no logra evitar caer en convencionalismos del género, como los “power-ups” sin entretenimiento.

Dirección: 3.4 – La excelente animación respalda de manera precisa la narrativa.

Actuaciones: 1.5 – El doblaje es decente.

Extras: 0.5 – La música es buena.

Calificación total: 8.4 – Excelente

“I Am What I Am” es una de las mejores películas deportivas que se transforma en un “coming-of-age” acerca del deber y el deseo. Esto demuestra que la animación a nivel mundial está en un buen momento y reafirma que no es un género, sino una técnica, un estilo, y es cine. En cuanto a la calidad, está al nivel del Spider-verse de Sony. Con propuestas como esta, se entiende por qué a Occidente le cuesta entrar en este tipo de mercados y por qué “El Ratón” no termina de conquistar en China. Con este rico pollo cantonés, ¿quién querría el hot-dog genérico, rancio e insípido de Burbank, EE. UU.?

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Acerca del autor

El Cine Actuario   @maxpower_ar?s=09   facebook.com/dvclocblog

Actuario/Economista, Amante del Cine, Devoto de Dios, Intuitivo, Curioso, Rockero de corazón, Fanático de los Libros y del deporte de las tacleadas, quesero, colchonero, diablo rojo. "Las estadísticas son la forma en que las matemáticas cuentan las historias" "El arte es una ciencia y el trabajo del critico al igual que el del investigador es exponer sus axiomas y teoremas al mundo" "Estar de acuerdo, en no estar en desacuerdo es saludable"


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