‘I Kill Giants’ y el cine fantástico como arma para cazar gigantes

Una de las cuestiones que más sufre el cine cuando de adaptaciones se trata, es la comparación inmediata con la obra original, sobretodo en la última década, cuando populares cómics, novelas gráficas, videojuegos y libros que marcaron a grandes sectores se han apoderado de una buena parte de la industria.

Para los fans de dichas obras, el amor y el odio son los únicos caminos posibles para estos largometrajes; o los aceptan y los celebran, o infestan Internet con su insatisfacción usando una de las frases más usadas: “Me arruinaron…” Ejemplos hay varios, pero existe una cuestión imposible de entender para la mayoría de las personas que no pueden separar ambos productos; Una adaptación jamás va a arruinar ni a cambiar el significado e importancia que tenga la pieza original, y es eso, una adaptación. Es imposible trasladar fielmente obras de un formato en el que fueron concebidas a otro con distintas características, empezando porque el lenguaje de los medios para la creación es diferente, y culminando en la concepción creativa de cada uno de los involucrados.

Es así como llega I Kill Giants, anunciada desde 2015, y primer largometraje del danés Anders Walter, ganador en 2014 de un Óscar a Mejor Cortometraje por Helium. Basada en el premiado cómic de 2008, escrito por Joe Kelly (escritor de varias historias para Deadpool), quien fungió como guionista para la cinta, y dibujado por Ken Niimura. Además es producida por Chris Columbus, y cabe hacer el comentario que es una historia que sin problema pudo haber dirigido Guillermo del Toro.

La historia gira en torno a Barbara Thorson (Madison Wolfe), una niña que resulta el arquetipo para la definición de nerd. Una chica poco sociable, rara, tímida, que no tiene amigos y lidia diariamente con el bullying y algunos problemas familiares, y que no es una outsider necesariamente porque así lo decidió la sociedad, sino que en buena parte es porque ella así lo quiso, donde eligió apartarse para proteger a quien la rodea. Vive con sus hermanos mayores, pero es Karen, su hermana (Imogen Poots), quien lleva las riendas de la casa, a ausencia de sus padres, y que se ve rebasada por ciertas responsabilidades con las que no puede lidiar. Poco después conoce a Sophia (Sydney Wade), la niña nueva del pueblo quien se vuelve su mejor amiga, y a la señorita Mollé (Zoe Saldana), la psicóloga escolar.

Lo fantástico dentro de esta premisa, es que Barbara transformó su vida diaria, a causa de una situación traumática, en una realidad fantástica en la que existe la magia, martillos más poderosos que el Mjolnir, gigantes y titanes a los que tiene que cazar para proteger su ciudad. Tenemos así una nueva aportación al gran cine fantástico dentro de la línea de cintas como A Monster Calls o Where the Wild Things Are, de hecho ahora que lo pienso, ver esas tres películas seguidas sería una gran forma de reconfortar un corazón.

Porque I Kill Giants es eso; Una producción mágica, oscura, sutil y sensible, lo que intentó ser fallidamente A Wrinkle in Time, algo memorable que nos trajera de vuelta esa sensación de niños que encuentran una película rara pero fantasiosa, la vuelven su favorita y la ven cientos de veces, ésta lo logra de muy buena forma.

Entre sus pilares más fuertes tenemos el guión, ya que aunque la trama parecería empezar poco interesante, la lleva de tal forma que termina por tocar las fibras que tiene que tocar en el momento adecuado. La manera en la que construye a su personaje principal hace que por momentos sea un tanto inaccesible para poder conectar de alguna forma con ella, incluso habrá quien simplemente no lo haga, pero cuando pasa… hay una comprensión a todos los matices y complejidad que envuelven a una niña que para muchos no debería de ser tan difícil de entender, rompiendo el tabú que existe sobre la salud mental infantil.

La manera en la que aborda este tópico me parece ejemplar, lo toman bastante serio, sin ser esporádico o con cierto miedo, y nunca se busca afirmar que la forma en la que Barbara maneja su trauma es la misma para todos los niños, siempre se es bastante específico con ello. Lo que se fortalece con la actuación de Madison Wolfe, quien al interpretar a un personaje tan hermético, recurre a los detalles para transmitir esas pequeñas grietas en una armadura emocional; Una sonrisa, una mueca, la mirada, todo funciona para que sea ella la que vaya llevando el ritmo de la historia.

Por otro lado, la fotografía de Rasmus Heise es la necesaria, nos muestra paisajes y momentos en tomas amplias con colores fríos que contrastan con la calidez e intimidad del mundo de Barbara, y equilibra esa sensación de estar viendo viñetas del cómic (que cabe mencionar es en blanco y negro) con las emociones que una producción audiovisual conlleva. Alcanzando esta combinación entre los temas más maduros con la fantasía de un cuento infantil.

Su punto más débil definitivamente es el pequeño tramo que conlleva a su conclusión, resulta un poco abrupta la forma en la que los problemas personales de Barbara se resuelven, dando la sensación de que ciertos puntos quedan un tanto inconclusos.

Finalmente, no es una película para todo el público, y sus trailers y póster no ayudan en mucho ya que parecerían haber sido diseñados para mostrar una película de acción épica y aventuras, que sí tiene momentos que cumplen esta cuota, pero nada más. Los fanáticos de la obra original quedarán complacidos, pero no es una cinta para aquellas personas que buscan encontrarle un sentido racional a lo fantástico, y aunque su eje central no es nuevo, es una producción que afecta y conecta emocionalmente con las personas de diferentes maneras, que reflexiona sobre el miedo, el dolor (muy específico), la negación y las barreras que solemos poner algunos para no mostrar vulnerabilidad.

I Kill Giants abraza y ensalza temas que normalmente se ignoran, para precisamente, demostrarnos que todo lo bueno y lo malo que nos construye en algún punto se vuelve nuestro propio Coveleski.

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