La Captura: Verdaderos Héroes Mexicanos

De entre todos los escombros del cine comercial mexicano, desde el año pasado se ha erigido una corriente de acción que tiene como principal estandarte a un director que engloba la siempre surrealista situación que empaña al cine nacional. Su nombre es Chava Cartas, y si, es el mismo que ha inundado la pantalla con bodrios y sketches estereotipados con Mirreyes y Godinez, y que ahora se confirma La Captura cómo el principal artífice de esta creciente buena racha del subgénero en México, corroborando también que la excelente y pasada Contraataque no fue ninguna casualidad ni accidente

En La Captura, se narran los hechos que acontecieron en torno a la reciente y última captura de uno de los capos y mafiosos más peligrosos de México, “El Chapo” Guzmán, con la exacta proporción los elementos ficcionales que ayudan a crear la tensión necesaria para emprender el desarrollo de sus personajes. Chava Cartas realiza otra dinámica combinación entre suspenso, drama y acción que no solo brilla por su excelente producción, sino por sus valores histriónicos, pero, sobre todo, por la introspección que se lleva a cabo en este encontronazo entre el más puro mal y la dualidad moral y ética en torno a las siempre cuestionables fuerzas militares y/o policiales de este país

En palabras del mismo Chava Cartas, el cine mexicano está necesitado de manera urgente de figuras heroicas, éticas y morales, y qué mejor construirlas en torno al orden público para dar una mayor esperanza a la audiencia y sociedad sobre un entorno innegablemente fatídico y cada vez más desesperanzador. Es por eso que, en La Captura, el cineasta vuelve a jugar con la psique de estos seres que antes que héroes, son humanos que lidian con su economía y situación familiar, su difícil y peligrosa labor, pero también con esas tentaciones “del demonio” que los llevaría a resquebrajar sus valores por un bienestar auspiciado por la criminalidad.

La Captura es en esencia de una narrativa simple, prácticamente desarrollada en un solo acto y que va de un punto A  un punto B sin muchos trucos de por medio más que una excelente construcción de suspenso capaz de mantenerte al borde del asiento bajo dos vías argumentales: la primera, la de los dos oficiales federales protagonistas, que al toparse con “El Chapo” deben decidir no solo entre su deber y sucumbir ante la tentación de la criminalidad, sino también sobre su propia vida y seguridad al toparse con tan gigantesco ser del mal. Cartas se muestra nuevamente astuto y establece una clara línea entre héroes y villanos para que la amenaza se sienta más real, en una especie de road movie que los llevará a resguardarse mientras las fuerzas militares apoyan su peligrosa decisión; la segunda línea es precisamente la Guardia Civil, los militares que sacaron a la rata de la alcantarilla y que están en constante cacería de una amenaza que no tiene paradero ni rostro, hasta que esa “tan famosa foto” arriba de una patrulla se convierte en viral.

Previo a esto, la introducción precisa de los oficiales federales y sus situaciones familiares y laborales dictarán no solo el tamaño de pérdida y amenaza en cada uno de ellos, sino también la unión de dos caracteres y formas de trabajo tan distintas y que se tendrán que unir si es que quieren sobrevivir a esta carretera del infierno. Si bien Noe Hernández es sacrificado en estructura para ceder el mayor protagonismo a Alfonso Herrera, es el primero el que dicta al segundo el canon actoral de cómo interpretar estos niveles de tensión, y es que mientras no cabe duda de que Noe es hoy por hoy uno de los mejores actores mexicanos en escena, Herrera con sus limitaciones es capaz por primera vez de seguir esta línea dramática, entregando una más que loable interpretación

Pero para todo buen thriller de acción se necesita un buen villano, y Héctor Kotsifakis es soberbio. Su interpretación de “El Chapo” es tan moderada como siniestra, y es en el guion de Bernardo Esquinca en donde este sencillo, pero buen ejercicio, toma una complejidad que la eleva narrativamente a otros niveles, con diálogos precisos y ajenos al acartonamiento que suelen tener productos símiles. Es cierto, el tono patriotero, las libertades de ficción y ese maquillaje de la realidad que nos encantaría crecer sobre el discurso de “que hay más buenos que malos” se encuentra en cada uno de sus planos y sobre todo en su emocionante final, pero ¡qué chingados! Chava Cartas sabe que, si los gringos tienen sus capitanes América y sus hombres araña, nosotros también los podemos tener ¿y saben qué? Estos dos cabrones si son reales

Quizá en el tono más estricto, La Captura decae un poco en la subtrama familiar que incluye un previsible y gratuito giro alrededor de la amenaza que se cierne sobre el protagonista, y es aquí donde el pobre de Alfonso Herrera deja escapar sus limitaciones dramáticas a flor de piel. Así mismo, ciertos personajes se sienten desaprovechados y no aportan nada a la causal de los hechos, pero en esta ocasión y como en la pasada “Contraataque”, dicha fragilidad es perfectamente delimitada por otra excelente dirección en sus secuencias de acción, que se sienten reales y auspiciadas por una muy buena labor de montaje

La Captura es pues no solo un excelente thriller de acción, sino que se convierte en una de las mejores películas mexicanas en su género (al igual que Contraataque), un cine comercial mexicano que da gusto ver y en donde Chava Cartas debería establecerse de una vez por todas, por que esta industria no necesita mirreyes ni godinez, sino más héroes mexicanos

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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