La huésped maldita: Típico ‘scare jump’ veraniego

Ya entrados en los 2020’s y aún estamos en esa era en la que todos los títulos de películas de terror deben ser traducidas como “maldito”, “maldición”, “maligno” y derivados, que más que ayudar a la película parecen posicionarla como algo genérico que seguramente pasará desapercibido en cartelera, pero en el peor de los casos, este cambio de nombre alejará al filme de su verdadera naturaleza.

En esta ocasión la víctima fue Martyrs Lane, título original de la cinta británica presentada en Latinoamérica como La huésped maldita, y cuya historia se centra en Leah, una niña de 10 años que vive dentro de una comunidad religiosa y estricta; hasta que una noche recibe a una pequeña visitiante noctura que le cambiará la perspectiva de las cosas.

La huésped maldita ofrece una narrativa bastante común en este tipo de películas, presentando detalles muy obvios desde el inicio para que el espectador pueda desifrar el giro fácilmente (o al menos hacerse una idea suficientemente clara de lo que se espera) y mostrando elementos cliché que encajan con la esencia de lo que se cuenta.

El formato se siente como un “copia y pega” de tantos filmes existentes del género, tenemos a la mamá ausente (aunque con justificación), la hermana adolescente rebelde y un padre fantasma que apenas vemos en un par de escenas, todo esto ligado a un entorno devoto para contrarrestar con el lado “maligno” de la historia.

Los scary jumps no pueden faltar para hacer jadear y después reír nerviosamente a los más ingenuos. Música con instrumentos de cuerda, metal rechinando y árboles crujiendo, todo esto aunado a la siniestra sensación que puede ofrecer el clima frío y nublado, forman el ambiente ideal para contar un relato con tintes de terror cuyo mayor protagonista es la noche.

Emocionante para los novatos pero muy ordinaria para los más experimentados, La huésped maldita difícilmente se podría convertir en una película memorable, pues todos sus componentes antes mencionados la posicionan como una más de las muchas cintas de terror que se estrenan cada año. Eso sí, su corta duración ayuda bastante para su ritmo si lo que se busca es solo una distracción veraniega sin muchas sorpresas.

Y después de este sinóptico texto cualquiera podría pensar que odié totalmente la película pero no fue así. Tal vez solo iba con el humor correcto para entretenerme 90 minutos con una típica película con “maldit@” en el título.

 

 

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Acerca del autor

Kim Tobias   @kimm_tobias  

Enamorada del cine clásico y los guiones astutos. También odio los finales felices... ["La estimulación visual es la razón del cine. De otra manera podríamos simplemente apagar las luces y llamarlo radio" R.A.]


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