Las 10 Mejores Películas de Jean Simmons

Una de las mejores actrices británicas de la historia, poseedora de una mirada poderosa incrustada en una inocente belleza, y provista de un talento nato y grandilocuente, que la llevó a consagrarse dentro del cine épico, bíblico, el drama y la comedia.

Jean Simmons comenzó su carrera a los 15 años. Decidida desde niña a ser una actriz, su talento no pasaría desapercibido, haciéndose incluso antes de cumplir 20 años, de un lugar privilegiado dentro de grandes producciones, logrando su primera nominación al Oscar en 1949, de la mano de la ganadora de aquel año, Hamlet.

Su clímax como actriz se daría durante las dos décadas siguientes, demostrando una gran versatilidad y habilidad para roles femeninos tan fuertes como trágicos. Completaría un total de 96 créditos entre el cine y la televisión, manteniéndose siempre constante hasta su muerte en 2010.

Recordemos a esta gran actriz británica con sus mejores películas

 

10 – Footsteps in the Fog (Arthur Lubin, 1955)

POR EL FETT

Una gran película de suspenso que parece dirigida por el mejor Hitchcock, pero que es de Arthur Lubin, nombre que como este buen título, ha quedado injustamente en el anonimato. Acostumbrada a este tipo de papeles en donde la aparente ternura se combina con una cierta maldad, Simmons persigue a un reciente viudo en un juego de chantajes en donde nada es lo que parece, y en donde sirvienta y empleador se funden en una enmarañada trama con grandes y naturales giros que denotan una maestría rítmica y directiva en sus tan solo 90 minutos de duración. Mención aparte para la recreación del Londres victoriano y esa niebla que marca su título, otra protagonista más en este buen suspenso

 

9 – Guys and Dolls (Joseph L. Mankiewicz, 1995)

POR EDGAR DEL VALLE

Adaptación al cine de un musical de Broadway en la que un jugador de dados (Frank Sinatra), le apuesta a otro jugador (Marlon Brando) que es capaz de enamorar a una joven puritana miembro del ejército de salvación (Jean Simmons). Resulta interesante por ver bailar y cantar a Brando al igual que Simmons, y a Sinatra como un gánster sin malicia, en una comedia sin pretensiones más que el puro divertimento del público (y de sus actores). Raya dentro de lo curioso de su filmografía, pero no por eso es menos merecedora de apreciar; nos encontramos a la actriz mostrando sus cualidades para la comedia,  mereciendo  una nominación a los globos de oro por su papel de miembro del ejército de salvación.

 

8 – Black Narcissus (Michael Powell, 1947) 

POR EL FETT

Poderoso batidillo de crítica social, espiritual y cultural, donde además de las actuaciones de Deborah Kerr y Jean Simmons, resalta una excepcional fotografía ganadora del Oscar que se adhiere de manera perfecta al entorno no solo de aquel remoto lugar, sino de la psique de las cinco monjas que, al llegar al Himalaya a funda un convento, tendrán que luchar contra el rechazo, contra ellas mismas y con la represión de su sexualidad. Es la impresión de tensión en este último rubro lo que eleva a su narrativa a otro nivel, manifestando un complejo estudio de personajes y detonando la verdadera naturaleza biológica y carnal de aquellas “hermanas” frente a un forastero caballero inglés. Excelente película a la cual se le han hecho un par de remakes, pero que quedan muy por debajo de esta

 

7 – The Robe (Henry Koster, 1953)

POR EDGAR DEL VALLE

Simmons protagoniza esta película épica junto a Richard Burton y Victor Mature, interpretando al interés amoroso de un tribuno romano que en su enfrentamiento contra el futuro emperador Calígula, posteriormente se convertirá a la religión cristiana por los eventos y el símbolo que dictan su propio título. Una de las primeras películas rodadas en Cinemascope, se convirtió en la quinta más taquillera de la década de los cincuenta y la primera en su año. Aunque parecido en tono y estilo a su papel en Espartaco, Simmons denota su calidad histriónica (y su gran belleza) como la esclava redentora, frente a un Burton como siempre avasallante. Quizá no sea la más épica de las historias bíblicas, pero las actuaciones son de primer nivel.

 

6 – The Big Country (William Wyler, 1958)

POR EDGAR DEL VALLE

Estupenda película del género wéstern, protagonizada por Gregory Peck, Jean Simmons, Charlton Heston, Burl Ives, Carroll Baker, Charles Bickford y Chuck Connors. La confrontación de un hombre culto y refinado ante los rancheros violentos y toscos, cuando se trata de manejar un racho, da como resultado una épica dramática que toma el salvaje oeste como marco perfecto para sus acontecimientos. Adepto a la grandilocuencia equilibrada del gran Wyler, La buena actuación de Jean Simmons en esta cinta se encuentra a la altura de los demás protagonistas, a pesar de que su personaje no es de los más trascendentales de la historia

 

5 – Hamlet (Olivier, 1948)

POR EL FETT

Estamos ante la mejor adaptación fílmica de un relato shakesperiano, donde Olivier, con toda libertad creativa, encausa también uno de los mejores testimonios del “teatro llevado al cine”. Con una producción y libreto impecables, el primero adepto a los valores técnicos del celuloide, y el segundo respetando todos los parámetros fijados por el autor original ¿Era Olivier la reencarnación de William? Difícil negarlo como una posibilidad, pero lo que sí se puede asegurar es que fue el mejor Ricardo, Otelo, Enrique y por supuesto Hamlet, confirmado no solo por el Oscar a la mejor película , sino también por el Globo, el BAFTA y el León de Venecia. Simmons encontraría su primer gran papel bajo el apadrinamiento de Olivier, llevándose su primera nominación al Oscar.

 

4 – Angel Face (Otto Preminger, 1953)

POR EL FETT

Oscura e inmisericorde, dos adjetivos perfectamente adheridos a la misteriosa trama que envuelve el noir de Preminger, el cual fiel a su estilo, ahonda dentro de la psicología de sus personajes para presentar otra historia donde del crimen será el entero protagonista. A destacar la presencia de Simmons como una de las femme fatales más siniestras que ha arrojado el cine, y que representa de manera adecuada el truco simbólico del título (un diablo vestido de cordero), mientras se van desenmarañando una serie de eventos que representan la degradación mental – emocional de la que tanto gusta Preminger. Así mismo, ese maldito y genial final pasa a los anales fílmicos como uno de esos momentos que nunca, pero nunca ves venir.

 

3 – Spartacus (Stanley Kubrick, 1960)

POR EL FETT

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La gloria épica como productor y actor de Douglas tendrían un alto precio, la enemistad con un aun joven pero brillante Kubrick, atado de manos por lo que cuentan, un Kirk en estado dictador bajo el guion de su también amigo Trumbo (este último escondido y desacreditado por la cacería de brujas). El yugo creativo al que sometió el actor a todo su reparto y equipo de producción causó además de varias rivalidades en el set y un ambiente de caos, un extraño caso de belleza narrativa bajo el simple raciocino de contar con varias poderosas fuerzas artísticas. Por su parte, Simmons saca uno de los mejores partidos de este maravilloso caos, personificando con gran ternura y fortaleza a la inolvidable Varinia, que con su mirada hacía el trágico destino de aquel esclavo, protagoniza una excelsa escena final.

 

2 – The Happy Ending (Richard Brooks, 1969)

POR EDGAR DEL VALLE

Por su papel como una ama de casa que se refugia en los tranquilizantes y el alcohol para soportar las infidelidades de su marido, Simmons fue nominada a los premios Oscar y a los Globos de oro como mejor actriz. Para muchos críticos, la actuación de la actriz es lo más rescatable de esta obra, que en términos generales se trata de un tema sumamente convencional, dirigido por su entonces esposo Richard Brooks. Prácticamente construida en base a su talento, carisma y estilo actoral, es evidente (y también elogiable) la admiración artística del director hacía con su musa, la cual logra un retrato fidedigno y envolvente sobre el alcoholismo

 

 1 – Elmer Gantry (Richard Brooks, 1960)

POR EL FETT

Memorable sería el calificativo perfecto para describir las actuaciones de Lancaster y Simmons, protagonizando a un par de predicarores (el, un oportunista e inmoral, y ella una ferviente y tóxica creynte), que verán caer su “gracia divina” gracias a la inclusión del éxito y la hipocresía social. Estamos ante uno de los mejores dramas de la historia, uno que no crítica la fe dogmática, sino a las instituciones inmorales que la preceden, y en el proceso, como esta se ve al mismo tiempo ensalzada dentro de un cambio ideológico entre los dos protagonistas, los cuáles encontrarán su muy personal y trágica redención, a raíz de sus pecados y bautizada con el fuego “divino”. Joya, la inocencia y entereza de Simmons en su papel es imprescindible.

 

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Acerca del autor

Edgar Del Valle    


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