Las 20 Mejores Películas sobre Lolita
El término “lolita” se refiere a una adolescente que no ha alcanzado la edad de consentimiento sexual, y que es “precozmente seductora”, un objeto del deseo por hombres adultos con quiénes se comporta de manera coqueta o seductoramente ya sea para un fin romántico o manipulador, o bien desde la naturalidad de la inocencia, sin ningún fin amoroso o emocional. El término derivó de la novela de 1955 “Lolita”, de Vladimir Nabokov, sin duda uno de los escritos más polémicos de la literatura moderna y que ha derivado en variadas adaptaciones o referencias en torno al cine, que también ha echado mano de la Lolita para sus fines narrativos
Aquí 20 ejemplos
Un Verano con Mónica (Ingmar Bergman, 1953)
Por EL FETT
Juguetona, provocadora y censurada cinta, con “Monika” tanto director como musa (en verdad, la sueca es sumamente hermosa) proyectaron la inestabilidad amorosa y la aventura juvenil a partir de un verano vulgar y sumamente sensual: Dos jóvenes abandonan sus familias y trabajos para pasar unas semanas a solas en el archipiélago. Monika es real, el detonante de la pasión precoz y la manzana de la tentación para el hombre ¡Todo que perder! La ilusión ¡Todo que ganar! La perdurabilidad de aquel momento que comparte la audiencia con esta Lolita (antes incluso de que se acuñara el término), a la cual el cineasta sabe hacer relucir como una de las perdiciones más inolvidables del cine (y que incluso serviría de gran influencia a la otra gran Lolita, la de Stanley Kubrick 9 años después).
Baby Doll (Elia Kazan, 1956)
POR EL FETT
Película poco nombrada y recordada que en su tiempo significó un foco de polémica debido al fuerte contenido y tensión sexual. Con un guion sólido y una perfecta estructura de su trío protagonista y pasional (los tres con nominación al Oscar), que permitió debutar al gran Eli Wallach (histrión también producto de su instituto), Kazan logra evadir el pudor de aquella época al sugerir algo mucho más complejo alrededor de su “Lolita”, una joven de 17 años que debe conservar su virginidad a pesar de estar casada con un hombre mayor. Kazan asoma el fuego pero no quema, mientras la audiencia entra en este espiral sureño de deseo carnal y de resquebrajamiento de la inocencia. Una de sus películas más infravaloradas.
Gigi (Vincente Minnelli, 1958)
POR JOSE ROBERTO ORTEGA
Repleta de elegancia y clase, Gigi se convirtió en uno de los musicales más recordados de la época de oro del género, en manos de uno de los directores que más clásicos le aportó. La alegría se transmite a través de la historia de Gastón Lachaille, un rico y carismático playboy quien encuentra en Gigi a una joven quien, en su tránsito hacia la madurez, logra conquistar su corazón, pasando de una amistad inocente hacia la pasión. Leslie Caron transmite toda la dulzura e ingenuidad con un toque de rebeldía en su interpretación, mientras que Maurice Chevalier dota de picardía y humor a la trama. Las canciones, la cuidada fotografía, la escenografía y los vestuarios hacen de este un musical épico y fastuoso que, sin embargo, no sobreviviría al escrutinio de los tiempos actuales. Sí, es un producto de su época, y aún así: “Thank Heaven for Little Girls!
Lolita (Kubrick, 1962)
POR EL FETT
Kubrick escribiría una carta de agradecimiento a Bergman, fechada en 1960. Quizá en dichas palabras no solo se rendiría como un fanático del sueco, sino que también dichos honores tal vez pudieran haber tenido un propósito permisivo, como por ejemplo tomar la figura de la Lolita previa de Ingmar, y junto a la libertad adaptativa de la novela homónima, crear una trasgresora revolución alrededor de “Lolita”, una tan coqueta como peligrosa cinta rodeada de un misticismo que trasciende el plano juvenil, sugiriendo por supuesto tópicos inexplorables en 1962. Por supuesto, Stanley Kubrick aprovecharía este relato de thriller y hasta agria comedia pederasta para explorar la frialdad y maldad de aquellos hombres sometidos por aquella peligrosa y ruin ninfa.
Tiburoneros (Luis Alcoriza, 1963)
Por Edgar del Valle
Protagonizada por Julio Aldama, Dacia González, Tito Junco. Un drama que nos relata las vicisitudes de un pescador de tiburones que es reconocido como el mejor, que vive con su amante, a cuya familia ayuda económicamente y que en un momento dado debe decir si quedarse en el pueblo o regresar a la ciudad en donde vive su familia. La dirección de Alcoriza permite que un melodrama que en manos de otro director se convirtiera en una película costumbrista más, se transforme en el análisis sobre las diferentes perspectivas que se le presentan al individuo para realizarse como ser humano. La cinta lograría premiarse con el mejor guion en el Festival de Mar de Plata, y la prensa mexicana le otorgaría la distinción como mejor película en 1963.
The Night of the Iguana (John Huston, 1964)
POR EL FETT
Otra de las grandes adaptaciones de Tennessee Williams a cargo de una de las facetas más enérgicas y dramáticamente apasionadas de Huston. Esta cinta se convierte en un bacanal de deseos a partir de la interacción de un ex pastor alcohólico y tres mujeres que cambiarán su degradante vida en un viaje como guía turístico en México. Aunque los desempeños de Burton y Kerr son monumentales, una muy loable Ava Gardner despliega su principal arma, la sensualidad, para sumar tensión al relato, mientras que Lolita por excelencia, Sue Lyon, de nuevo seducirá al pastor en uno de los mejores ejemplos de histrionismo por parte de la joven actriz, que aunque limitada, sabía usar sus armas siempre a favor.
La Rodilla de Clara (Rohmer, 1971)
POR ADOLFO URIARTE
Sería un ejercicio maravilloso el intentar que ésta adelantada obra se estrenara en estos tiempos de brutal hipocresía moral, especialmente en la industria de Hollywood y atestiguar las reacciones que desencadenaría. Apelando al famoso mito de “Lolita” creado por Nabokov, pero ausente de cualquier morbo o tremendismo, Rohmer acomete su incómoda historia “de amor” para de nueva cuenta hablarnos de lo irónico que pueden resultar los amores platónicos en la psique masculina, y la nostalgia de aquello que aún no se vive en materia sentimental, llegando a nuestra vida de forma tan tardía como tentadora. Otro testimonio de lo que una historia nada maniquea ni aleccionadora debe de ser.
Taxi Driver (Scorsese,1976)
POR EL FETT

Sucia, oscura, un retrato de la escoria que habita en la sociedad, así es esta joya atemporal (véase Joker) y adelantada a su época. Scorsese define un arquetipo de antihéroe único en el cine, un mundano y común taxista nocturno que sufre de insomnio y que progresivamente se va transformando en un vengador anónimo al ver toda la podredumbre social y política de su entorno; no es un héroe, tampoco un villano, sino un complejo humano que persigue un objetivo: aportar su granito de arena para transformar su aberrante ambiente en un lugar mejor para vivir. La asociación con sus criaturas de la noche y la red del bajo el mundo de la prostitución infantil, hasta los confines de las figuras políticas que son representadas como simples marionetas, este vengador de la posesión mental y de la hipocresía no está tan loco como parece.
Pretty Baby (Louis Malle, 1978)
POR URIEL SALVADOR
Divisiva hasta la fecha por retratar la vida cotidiana en el interior de un burdel vista desde la perspectiva de una joven que nació ahí. Es poco agradable de ver por su amoralidad y la constante dureza del tema evite explorar la riqueza de la historia a fondo la primera vez, pero Louis Malle la hace más similar a una fábula que pone el romance por encima de los temas de la infancia arrebatada y la hipocresía social, y aunque están ahí, se sostiene por esos pequeños gestos que hablan de amor, deseo y miedo. Lo mejor son las actuaciones de Keith Carradine y Brooke Shields, ésta última en el mejor papel de toda su carrera.
Manhattan (Allen, 1979)
POR ADOLFO URIARTE
Sin que se me tome a mal el término, en el cine hay infidelidades que resultan hasta “bonitas” (no he visto a nadie nunca quejarse de la de Los Puentes de Madison o de la de Breve Encuentro), y ésta es el caso. Aunque no ausente de un cuestionamiento moral, por narrar la historia de amor entre un cuarentón y una joven de 17 años, en esta película confluyen 2 infidelidades, la de Isaac quien engaña a su juvenil novia con una periodista intelectualoide (Diane Keaton), misma que a su vez es la culpable de otro idilio infiel con el mejor amigo del mencionado. Todos vienen, y todos van en esta joyita en que Allen nos pregunta si la infidelidad es producto de una insatisfacción crónica propia de la vida adulta y si se puede ser feliz con la persona que ha sido culpable de la destrucción de otro matrimonio. Florinda y Don Rober nos han demostrado que el “amor eterno” después de una infidelidad si existe….o no?. A Woody no le funcionó
Beau-père (Bertrand Blier, 1981)
POR URIEL SALVADOR
Es evidente la clara relación e inspiración con Lolita, la diferencia es que Bertrand Blier plantea un cúmulo emocional más inclinado a la ternura de la joven Marion, más los intentos de su padrastro por huir de sus seductores encantos femeninos hasta que es incapaz de reprimir su deseo. Sí, es perverso a más no poder, pero también es muy inteligente al desarrollar de manera tan calculada y brillante las relaciones amorosas, enfatizar lo que significa entregarse al otro en cuerpo y alma, pero sobre todo el afecto que ella siente por él y anhela que la haga mujer. Ariel Besse es más cautivante en tanto más ansiosa menos sometida se desenvuelve a las circunstancias que evidencian la fachada de semi-incesto.
Labyrinth (Jim Henson, 1986)

Entrañable historia que es en sí una recopilación de talento artístico que desborda nostalgia, ternura y belleza visual en cada uno de sus cuadros. La premisa es sencilla, una hermosa joven desea que su medio hermano bebé desaparezca, así que “El Rey Goblin” secuestra al infante dándole solo 30 horas para su rescate. Un lucimiento justificado de Bowie tanto histriónica como musicalmente hablando, transforma a la cinta en un musical acorde al estilo narrativo de su director, maestro titiritero y creador de “The Muppets” Jim Henson. Si a esto le agregamos el guion de Terry Jones, uno de los principales estandartes del movimiento cómico – fantástico británicos a través del Monty Python, solo faltaría la cereza del pastel en figura de una chulada juvenil como Connelly
37º2 le matin (Betty Blue) (Jean-Jacques Beineix, 1986)
Por El Fett
Los colores pasteles que simbolizan a una dulce pero explosiva Betty, poco a poco se van difuminando en un azul nostálgico dentro de la codependencia que sugiere esta trágica y romántica cinta de culto. El mayor valor no será su perfecta fotografía, simetría o bien su entrañable banda sonora, sino el hecho de que al igual que el protagonista, la audiencia va progresivamente enamorándose de aquella ninfa, una “lolita” libre y origen desconocido que ha llegado a nuestra vida no solo para agitarla, sino también para darle un sentido dentro de su demencial sacrificio. Betty simboliza no solo amor, libertad y admiración, valores recíprocos de una relación, sino también a la siempre amenazante toxicidad que puede hacer trizas a nuestro corazón.
L’amant (Annaud, 1992)
Por El Fett
Una de las cintas romántico – eróticos por excelencia, que guarda su valor narrativo en la tensión propiciada no solo en lo prohibido (cuando una “Lolita” colegiala francesa se inmiscuya con un comerciante chino), sino también en la construcción de su amenazante entorno desde dos arcos: el primero, las diferencias personales y sus visiones a futuro de ambos; el segundo, el entorno de una Vietnam colonial , donde Jean-Jacques Annaud hace que el ambiente entre las culturas se inmiscuya tanto en la pasional relación como en el subsecuente rompimiento. Aunque todos sabemos como terminará, el director manifiesta al igual que sus protagonistas un deseo palpable de este fuego crezca y perdure, logrando una secuencia final desgarradoramente hermosa
Léon (Besson, 1994)
POR ARQUICRUZ

Luc Besson estremeció al mundo cuando puso a esta gran historia en las pantallas de. Si bien, con ese título todos esperábamos ver un filme de acción, nada nos pudo haber preparado para ver a una pequeña niña endurecida por las crueles circunstancias de su vida y entrenada por un sicario. A pesar de que estamos ante una cinta de acción, de gánsteres y de asesinos expertos, el enfoque va cambiando lentamente no solo hacia una historia de venganza, sino a la de un romance poco convencional, siendo tachada como escandalosa, inmoral y prohibido. Besson no sucumbe y logra estructurar a ambos personajes como seres dañados, incompletos, imperfectos, sumidos en un mundo en el que nunca podrán encajar por sus defectos
Buffalo ’66 (Vincent Gallo, 1998)
POR LEO IDAR

American Beauty (Sam Mendes, 1999)
Por EL FETT
Una gran película que exhibe de manera sofisticada la destrucción del ideal americano. Su atemporalidad es tan intensa como reflexiva, pues Mendes no tiene reparo en revelar los deseos más ruines y carnales dentro de un marco de cambio generacional sumamente interesante y bien descrito: llegando el Boomer al final de su clímax y dejando que el “millennial” y todas su inseguridades, miedos y pasiones se posiciones dentro del ciclo de la vida y “american way of life”. Fue y sigue siendo un rotundo golpe a los valores más intrinsecos del gringo, pero su maestría fue tan avasallante que al Oscar no le quedó de otra que coronar esta sátira de naturaleza neorrealista con los principales premios de aquella gala.
Hard Candy (David Slade, 2005)
POR EL FETT

Muy infravalorada cinta de suspenso que por allá del 2005 tocó un tema del que todos conocían, pero nadie quería hablar, que era el internet como arma preferida de los violadores y/o pederastas. En este contexto, el desaparecido David Slade construye con mucho sentido de tensión la historia de un fotógrafo de treinta años que cita a una joven de 14 (interpretada por Ellen Page) a su casa para tomarle una sesión fotográfica. La trama rápida pero eficazmente toma un giro inesperado cuando al cazador sea cazado por una vengadora anónima que se volverá un símbolo de justicia femenina necesario y que hace que esta cinta siga más que vigente. Hay que redescubrirla, porque además es muy divertida
El Arco (Kim Ki-duk, 2005)
POR ADOLFO URIARTE
Poética y preciosista, resulta imposible imaginar ésta película siendo estrenada en estos tiempos en que occidente baila al son de la doble moralidad gringa. Mas cercana a las Estaciones de la Vida que a sus películas de tintes neorrealistas, acá el Koreano nos cuenta la incomoda historia de un anciano arquero con ínfulas de músico-profeta, que retiene en su barca a una ninfa con quién espera contraer nupcias. De nuevo la carne adolescente, hermosamente retratada sirve como hilo conductor para que el pintor venido a cineasta nos regale otro discurso sobre la imposibilidad de compaginar deseo, razón y corazón. Visualmente quizás su segunda mejor obra, además de resultar un manjar sensorial y auditivo. Cuando nos dejó en la pandemia el señor Kim Ki-Duk, el mundo se despidió también de éste tipo de cine. Una lástima.
Venus (Michell, 2006)
Por EL FETT
Pasaron casi dos décadas para que Peter O’Toole tuviera en sus manos otro papel protagónico, y en su literal última oportunidad para ganar el Oscar de manera “honorable”, consigue una de esas actuaciones que manifestaron su grandeza y gran presencia, sirviendo también como una especie de final testamento antes de su retiro como actor (e igualmente para su maldición con el Oscar, el cual tampoco ganó en esa ocasión). Divertida, provocadora y morbosa, la cinta se adhiere a la fiel a ferocidad e incomparable elegancia de su interpretación y carácter, dando un registro dramático de sorprendente credibilidad; en esta evolución actoral es de elogiarse como O´Toole consigue honrar la (su) vejez al mismo tiempo que denota su formidable atemporalidad
An Education (Lone Scherfig, 2009)
POR URIEL SALVADOR

Siendo uno de esos casos donde las actuaciones opacan al guion, Lone Scherfig les da importancia a los personajes, busca crear sentimientos, emociones y vínculos con el espectador a partir de una época donde una educación básica para la mujer era bien vista, pero ir a la universidad era opcional ante la ilusión de casarse con un hombre millonario. Puede que caiga en convencionalismos y termine de la manera más obvia, pero está contada con un ritmo ágil, una fotografía preciosa y una música muy envolvente. El debut excitante de Carey Mulligan es sobresaliente como la hija un poco arrogante de padres aburridos y desinformados, que encuentra en un sugar daddy la oportunidad para tener libertad.
Una (Benedict Andrews, 2016)
POR EL FETT
Imaginen por un momento que, la Lolita, abusada emocional y físicamente por un hombre mayor, sea la que de adulta vaya en búsqueda de su agresor reclamándole no el abuso, sino el porqué la abandonó, pidiéndole una retribución de sus sinceros sentimientos de amor hacía él. Ese es el arriesgado argumento de esta cinta enterrada en el anonimato exactamente por eso, por su tema. Aquí podremos apreciar la mejor actuación de una Mara sumida en una conversión íntima y altamente compleja, y en donde su expresión visual, corporal y oral se fusionan para junto con Ben Mendelsohn, mantener una tensión que no descansa ni un solo segundo a través del cruce de diálogos. A pesar de su manufactura cuasi teatral, es una cinta muy infravalorada, dura e interesante de apreciar