Las 20 Mejores Películas sobre Música y Músicos

Un tema con variadas identidades a la hora de plasmarse en el celuloide, por lo general lo musical o la esencia del músico suele permanecer retraído o hasta secuestrado por el mezquino biopic, formato narrativo que en la mayoría de las ocasiones no permite una correcta estructuración ni de su protagonista ni mucho menos de su entorno, teniendo que aplicar distintos trucos melodramáticos o incluso falsedades para que el relato pueda desarrollarse como una ficción “atractiva” hacía los ojos menos críticos y más apegado a la farándula (como Bohemian Rhapsody por citar un ejemplo).

Sin embargo, cuando el cineasta se ha permitido explorar o hasta experimentar la progresión musical en el cine a través de su historia, han surgido piezas tan hermosas como extrañas que escapan irónicamente de la artificialidad para si bien quizá no exhibir una verdad 100% cierta, si exponer de manera mucho más honesta la esencia pura de la música o de quién la crea… el músico.

Por tal razón me he puesto la tarea de analizar y exprimir 20 piezas (más 3 bonus provistos por mis queridos colegas) sobre la música o músicos que bien podríamos considerar de culto; una guía fílmica – musical imprescindible para la comprensión de una comunión que incluso en su origen vio como resultado al propio séptimo arte

 

Bonus 1. The Commitments (Alan Parker, 1991) Colaboración especial de Bedub

Esta vez Parker no fuerza la historia con incontables números de coreografías falsas y torpes, sino que se centra en lo esencial, la pasión por la música. El dueño de un bar pretende crear un grupo de soul que le permita usar los talentos de los músicos de su barrio, en la medida que los recluta se da cuenta que los gustos musicales de la gente alrededor resultan muy afines: Mustang Sally, Take me to the river, Threat her right, In the midnight hour… al transcurrir el tiempo y de ser relativamente exitosos en los sitios donde se presentan se dan cuenta que el grupo funciona sólo en la tarima, ya que tras bastidores es un caos total de egos, miedos e inseguridades.

 

Bonus 2. Phantom of the Paradise (Brian de Palma, 1974) Colaboración especial de Bedub

La mezcla exacta de fantásticas historias como The phantom of the opera, Faust y Dorian Grey, con la increíble música de Paul Williams y con un De Palma en estado de gracia. Un compositor pretende vender una pieza musical para abrir el teatro de la principal productora, la cual tiene por director a un vil, desleal y avaro pero talentoso productor. El compositor es embaucado y termina en la cárcel, allí le ocurre un grave accidente en el rostro y su incontenible ira ya no podrá ser retenida, regresando y empezando su implacable venganza: Excesos, talento, codicia, rock, pactos contratos vitalicios, eterna juventud… haga de cuenta de cualquier promotora musical moderna.

 

Bonus 3. The Blues Brothers (John Landis, 1980) Colaboración especial de Flaco Cachubi

John Belushi y Dan Aykroyd, talentosos actores surgidos del Saturday  Night Live, lograron con The Blues brothers la mejor comedia de sus carreras y uno de los mejores y más divertidos compendios y homenajes al  soul, jazz y rythm n´ blues con Aretha Franklin, James Brown, Cab CallowayRay Charles, entre otros, cuyas interpretaciones como “Think”, Shake a tail feather” y “Minnie the Moocher” resultan un verdadero agasajo para los amantes de la buena música. La escena final es espectacular, una efectiva parodia de los desenlaces artificiosos del cine hollywoodense. Ojo con el cameo de un archi reconocido director

 

Bonus 4. Alta Fidelidad (Stephen Frears, 2000) Colaboración especial de Clementine

Cuenta la historia de Rob (John Cusack) dueño de una tienda de discos de vinilo quien junto con sus empleados la han convertido en un santuario de peregrinaje para los coleccionistas y fans de estos vinilos y de la música en general. Desde Velvet Underground, hasta Aretha Franklin pasando por Elton John y The Roots; vemos a Rob repasar a través de sus discos y canciones algunos de sus desencantos sentimentales. La manera en que está narrada tan original para su época, además de los carismáticos personajes de sus coprotagonistas y obviamente el excelente repertorio musical, convirtieron este proyecto personal del propio Cusack en la película de culto que es hoy en día.

 

20. All that Jazz (Bob Fosse, 1979)

Musical de abolengo que marcaría un parteaguas en el tono dramático de las consecuentes “biopics” y films de su género; la historia del propio Bob Fosse ejecutada sin concesión a través de su misma dirección, más allá de buscar una redención pareciera que el individuo quisiera revivir y/o explotar su lujuria y excesos ahora en un diferente plano… el cine, de ahí la naturalidad dentro de su extravagancia en una película que valió 4 Oscar y unas de las mejores interpretaciones de Roy Schreider y la siempre exquisita Jessica Lange. Al igual que Rocketman 40 años después, la maduración musical vendría de la mano del conflicto emocional y lascivo de su protagonista.

 

19. 8 Mile (Curtis Hanson, 2002)

Me debatí entre la referida y la cronológicamente predecesora Straight Outta Compton, pero he de confesar que esta injustamente olvidada biopic brilla no solo por la sorpresiva auto interpretación del alumno blanco del Dr. Dre y su estirpe afroamericana, sino también por ser un ejercicio perfectamente estructurado y dirigido hacia su audiencia nicho, millennials americanos que se pasean por un entorno tan a veces desconocido, incierto y trágico tanto social como musicalmente como lo es el hip hop y/o el rap. Con un cierto toque moralino que parece trastabillar su sobrio trasfondo dramático, su emotivo final se erige como el rescate perfecto.

 

18. Control (Anton Corbijn, 2007)

Solo para conocedores, si bien el punk fue tanto el resquebrajamiento como el despertar de una nueva era, sin duda fue Ian Curtis la figura que en carne y vida representó su impacto artístico a través de sus tristes pero extraordinarios “performances” en escenario, los cuáles tomaron la forma de sus ataques epilépticos para erigir el origen de toda una corriente. La cinta en cuestión fue también una trágica pero soberbia biopic, donde aquel misterioso descontrol del legendario Joy Division se transformara en un control narrativo que arrojara luz sobre la vida y obra de aquel mutante musical. Todos deberían buscar “Ian Curtis” en youtube ¡AHORA! ¡Es una puta orden!

 

17. Bird (Clint Eastwood, 1988)

El jazz no es para todos, y tampoco lo es esta película. Como sus acordes, los 170 minutos de Eastwood son ambiciosos y heterogéneos; parecerían estar a destiempo con una progresión de retazos, pero existe una extraña armonía que une todo su relato, y esa es la música de Charlie “Bird” Parker, la cual se funde de manera perfecta con su esencia y entorno fílmico, poseyendo en alma y espíritu a Forest Whitaker y entregando por consecuente la que sin duda es el testimonio audio visual más íntimo sobre el jazz desde su irrupción como remanente artístico, social y cultural en los años 40, pero también uno de los clásicos más injustamente olvidados de Clint.

 

16. Frank (Lenny Abrahamson, 2014)

Incapaz de aún definir con exactitud  lo que Abrahamson quiso transmitir con esta trasgresora cinta, lo único que queda claro es que Frank no solo es uno de los primeros y más fieles testimonios del entorno musical (y evolutivo) de la generación Z, estancado en ese gran pozo sin fondo y sin definición precisa de lo que se denomina como “alternativo” ¿Ven la ironía? ¿Es Frank una sátira del en ocasiones sin sentido origen de este “género” musical? ¿O tal vez una gran crítica a toda una estirpe juvenil asentada en esta década? No lo sé, pero lo que si se es que Michael Fassbender me parte el corazón al mismo tiempo que me brinda esperanza con ese gran final.

 

15. Sing Street (John Carney, 2016)

Divertido homenaje a las juventudes ochenteras. Repleto de referencias y clichés de aquel colectivo estético y auditivo, su inflexibilidad es sorteada por un ágil y satírico tratamiento que durante la primera hora alcanza picos de genialidad hilarantes, mostrando  más allá de la música las tendencias y aspiraciones artísticas de la época y como consecuente, una buena analogía hacía con su tema principal. Si bien para su segunda mitad el drama logra subsistir gracias al recurso del romance juvenil (con cierto toque de “Lolita”), es la secuencia “Riddle of the Model” suficiente para enmarcarla en uno de los mejores momentos del cine juvenil ¿y ochentero? De esta década.

 

14. Tommy (Ken Russell, 1975)

Hay que tener en cuenta el trasfondo de esta histórica pieza para su apreciación e imperativo redescubrimiento, y es que así como lo sería Pink Floyd con The Wall, The Who logró 7 años antes quizá la tarea más complicada en cuanto a adaptación artística se refiere, y eso es trasladar una ópera rock sin que esta pierda su esencia y al final ser presentada como una misma creación en dos plataformas diferentes: música y cine. Lo sé, se escucha hasta religioso o ceremonial… y lo es. A diferencia del musical, el surrealismo en la ópera rock no es agregado, sino que es la cimentación narrativa (trama sobre música), y de ahí a que haya tan pocas joyas como Tommy

 

13. Love & Mercy (Bill Pohlad, 2014)

Recta final de las mejores y estrictamente biopics musicales, este complejo relato contado en dos planos cronológicos mezcla los sucesos del protagonista desde la perspectiva creativa y el trastorno mental; el primero desde la creación de uno de los mejores álbumes del rock y el segundo desde el aspecto relacional. Extraña en forma y tono tal y como lo fue la vida del brillante Wilson, los Beach Boys vuelven a brillar con gran impacto estético, emocional y ciertos toques surreales que proyectan el trastorno mental de nuestro entrañable héroe. Gran cinta ignorada por el poco poder mediático de una de las mejores y más olvidadas figuras dela música y el rock

 

12. I’m Not There (Todd Haynes, 2007)

Pocas veces un título fílmico ha expresado tanto como el referido, una exposición surrealista sobre la realidad cultural y el movimiento social a raíz de la existencia de uno de los mayores iconos musicales, Bob Dylan. Revisitando su esencia pero no su historia, sus variopintas etapas son representadas por 6 histriones, uno para cada faceta: el rebelde de protesta, el traidor eléctrico, el rockstar, el religioso, el ingenio y el mentiroso, un amplio y complejo desfile de contradicción humana y espiritual que al parecer solo pudo haber coexistido dentro de uno de los mayores profetas musicales de la historia. Por cierto, Cate Blanchett se encuentra ¡Inhumana! ¡Grande!

 

11. School of Rock (Richard Linklater, 2003)

La cinta más divertida pero también más alejada del estilo de Linklater se convirtió en uno de esos clásicos atemporales apto para todo tipo de audiencias y generaciones: desde los rockeros nostálgicos de la generación X y algunos baby boomers, hasta los millennials en pleno apogeo adolescente y los primeros centennials, estos últimos son directamente retratados en una educación que debería ser imperativa hoy en día dentro de todas las escuelas, logrando gracias a un excelso casting una amalgama y química espectacular entre la comedia, el musical y el homenaje al buen rock. Mas rock y menos reggaetón ¡Una nueva reforma educativa!

 

10. Rocketman (Dexter Fletcher, 2019)

El  género musical permitirá la explotación pertinente de todos los elementos que comprenden la narrativa sobre una estrella del rock – pop;  esta coherencia da las libertades creativas para implementar ciertas exageraciones visuales y argumentales que encajan a la perfección con la personalidad de la cinta y su protagonista, estableciendo también desde el principio la incierta extroversión del protagónico. Así mismo el elemento humano es la base de esta “biopic”, por lo que a lo largo del metraje nunca se deja de agregar estructura emocional y psicológica, siendo su título el que da la perfecta armonía y significado ¿La mejor biopic estricta de la historia? Quizá

 

9. Whiplash (Damien Chazelle, 2014)

Una experiencia inusual y truqueada, pero no por eso menos maravillosa. Chazelle en un solo acto compromete al relato y al espectador a unir sus emociones para soportar una trepidante, tensa y ágil historia sobre la obsesión que al mismo tiempo se convierte en una alegoría que supone la creación del mismo jazz. Para sus detractores, si bien el joven director utiliza ciertos elementos en redundancia para el funcionamiento de su drama paternalista (incluso el tema Caravan y la repetitiva pero formidable actuación de Simmons), habrá que recordar un clímax de casi 20 minutos que ya quisieran encausar muchos de los más experimentados.  De antología indie.

 

8. Almost Famous (Cameron Crowe, 2000)

Existe un hueco de extraordinario apogeo y transición musical llamado los 70’s, época en donde brotaron el mayor número de bandas y corrientes musicales en la historia encausando así la idealización “aspiracional” del “rockstar”, y con este, todo un nuevo “american way of life” y los sequitos y grupos de referencia a su alrededor. No estoy dando una clase de cultura, sino un análisis narrativo de la auto biográfica cita de Cameron Crowe, una pieza nostálgica e infravalorada venida de un sobrevalorado autor, al cual se le agradece que su mayor talento haya sido su propia experiencia juvenil relatada aquí con carisma, corazón y mucho rock.

 

7. Inside Llewyn Davis (Joel & Ethan Coen, 2013)

Bandas callejeras o de garaje, de “covers” o músicos que a pesar de su talento nunca alcanzarán la proyección y estatus deseado debido a distintos factores, la mediocridad en este ámbito cuenta con una tasa promedia inmensa. Este tema es tomado por los Coen en una de sus más exquisitas e infravaloradas obras, un himno a la mezquindad rodeado de la escena folk y tristemente para su protagonista, forjado a partir de los millones de desconocidos de garaje bajo la sombra de los verdaderos y posiblemente circunstanciales iconos (en este caso Bob Dylan). De varias perspectivas y análisis, este músico es sencillamente insignificante… un pinche “gato” cualquiera.

 

6. The Last Waltz (Martin Scorsese, 1978)

Scorsese no va a perder el tiempo en filmar un simple documental, sino que tomando como excusa la gira de despedida de una de las bandas americanas más icónicas de los 60 y 70, The Band, crea un testimonio atemporal en donde el enaltecimiento de la ficción hacia las figuras rockeras ve su inevitable pero también enternecedora humanización, haciendo al espectador participe de esa “vida” y creación artística tras y frente bambalinas. Un tema que domina a la perfección, Scorsese no solo filma entonces su legado de amor hacía el rock, sino un poema que conecta el corazón y mente de la audiencia con sus reales, humanos y palpables héroes.

 

5. This is Spinal Tap (Rob Reiner, 1984)

La anti tesis de lo anterior. El tercer falso documental en la historia es una sátira punzante sobre el modus vivendi de las agrupaciones de metal de los 80’s; Motorhead, Poison, Def Leppard, Van Halen, entre otros, que ven con singular humor desplegar no solo sus excesos, sino de manera creativa una concepción bufonesca de sus letras, composiciones, excéntricos performances y hasta las alianzas y/o relaciones destructivas dentro de la unidad del mismo grupo. Una de las películas más divertidas en la historia y de donde gente como Sascha Baron Cohen o Taika Waititi han basado su humor, Spinal Tap incluso existió tras el éxito y culto de este film injustamente olvidado

 

4. The Wall (Alan Parker, 1982)

La ópera rock por excelencia, con gran sapiencia pero también gran ignorancia, el títere Alan Parker traza un viaje onírico y estético tan hermoso como brutal, tan delicado como violento, tan animado como real, el cual narra bajo los fundamentos del surrealismo una metáfora del músico aquejado por su pasado, presente y futuro y el derrumbamiento de su muro emocional. Genios, Pink Floyd desarrolla y Roger Waters crea un retrato íntimo de la psique humana que a la vez se ha convertido en el himno atemporal de protesta social, política y de poder, desde que casi coincidiera accidentalmente (¿o influyera?) en la caída del muro físico más grande en la historia

 

3. The Pianist (Roman Polanski, 2002)

Dice un viejo proverbio chino que “una imagen vale más que 1000 palabras”. Roman al parecer lo tenía claro cuando vio a su madre cautiva (y muerta) en Auschwitz, cuando mendigó por las calles escondido de los nazis, cuando Charles Manson asesinó a su esposa Sharon Tate, y cuando W?adys?aw “W?adek” Szpilman sobrevive a través de su música, tocando el piano y esperando la gracia de una lata de pepinillos. Roman conocía el dolor y se atrevió a transmitirlo con el único lenguaje que él conocía… el artístico, en esta tan hermosa como dolorosa combinación entre música y celuloide que se resume de manera perfecta en aquella brutal pieza clímax.

 

2. Searching for Sugar Man (Malik Bendjelloul, 2012)

Este no es un documental, esto un cuento de hadas, uno en el cual se busca a Rodríguez, un apoteósico y fantasmal talento musical perdido en el tiempo ¿Existió en realidad? Es la labor de este docu drama no solo traer de vuelta a la vida a una verdadera revelación del rock folk, sino también esclarecer los porqués esta mundana sociedad no fue merecedora de sus himnos llenos de honestidad, tragedia y esperanza social, los cuales como un cántico divino y escrito solo para algunos pocos, se convirtieron en un vestigio histórico y de paz en el proceso de la libertad sudafricana. Cautivadora, sin duda una de las mejores películas en la historia pisando este top.

 

1. Amadeus (Milos Forman, 1984)

Creo fervientemente que si se tiene al Sugar Man en un top, solo alguien como Mozart podría batirlo ¡Que afortunados(as) son al estar leyendo este ranking! Siéntanse glorificados y embelesados por el poder del mito, por la combinación entre la ficticia personalidad y la real genialidad de un humano alterado por los Dioses para crear simple gloria y alegría con su composición y corta existencia. Thriller, comedia, aventura de época, el relatos de la anti redención por antonomasia y sin lugar a dudas una de las mejores películas en la historia del séptimo arte, no es coincidencia que la música y cine hayan congeniado sus pináculos aquí.

 

Y a continuación, un regalo, una bonita selección musical para celebrar esta magnífica lista (por orden de aparición):

 

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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