Las 27 Películas de Pixar, de la Peor a la Mejor

Un poco de recuento estadístico, a lo largo de 28 años y 27 largometrajes, Pixar se ha hecho en muchas ocasiones del dominio animado, dejando una marca indeleble en la cultura y sociedad millennial desde que esta casa productora se convirtiera en “nuestro amigo fiel” en 1995, con el lanzamiento de la revolucionaria Toy Story.

No exento de polémica como pasa siempre en este tipo de rankings, les invito a hacer también este bonito y nostálgico ejercicio ¿Cuál será su joya más preciada de Pixar?

 

26 – Cars 2 (John Lasseter, Brad Lewis, 2011)

El calificativo “patético” encuentra su mejor huésped animado en esta secuela creada únicamente para extender la gama de merchandising y juguetes, sin embargo, los personajes son tan antipáticos y olvidables que incluso en su destajo representaron un fracaso más allá de lo narrativo, teniendo que posteriormente volver a la fórmula en una tercera parte para enmendar esta horrible aventura de espionaje (que copia todos los elementos de la saga de Bond y otras del subgénero). El mayor error es obvio y hasta ciertamente insoportable, y ese fue cambiar a su protagónico por un secundario que más que diversión, es un repelente de risas y que no desarrolló nunca ninguna conexión con el público

 

25 – Brave (Mark Andrews, Steve Purcell, Brenda Chapman, 2012)

El reciclaje argumental, fórmula preferida del desde ese momento, total patrón de Pixar, llamado Disney, encausa una cinta con un libreto pobre, predecible y metido con calzador; los personajes, aunque bien estructurados, siguen siendo las mismas figuras de sus películas sembradas y cosechadas desde los años 30’s, y la comicidad característica en este tipo de producciones pasa a segundo plano, convirtiéndose en una serie de clichés y gags físicos centrados en la “travesura infantil”. Si hablamos de sus virtudes, estas son las mínimas, comenzando por el trabajo de voces y el ya obligado y bien encausado entorno y folclor, en este caso de la cultura escocesa. Con Brave algo se rompió, y la constancia de calidad ya no sería la misma

 

24 – The Incredibles 2 (Brad Bird, 2018)

Dadas las condiciones de su predecesora, quizá estemos hablando de la decepción más sonada de Pixar en sus 27 años de historia, y es que parece “increíble” como el propio Brad Bird no puede establecer o simular tan siquiera cinco minutos de carisma, crítica social o tan siquiera amenaza y/o suspenso de su primera, quedando todo en un producto que tristemente pasó la tijera de la tendencia y la corrección política, olvidando el equilibrio entre sus personajes y esa entrañable química familiar. Así pues, la Señora Increíble toma la batuta para al menos en su sátira dejar en claro que las “Mary Sue” una auto crítica mal encaminada y ni siquiera propositiva que toma mucha relevancia hacía el final

 

23 – Cars 3 (Brian Fee, 2017)

Siendo aún terrible, al menos Pixar se dio cuenta que para seguir vendiendo carritos había que poner a hacerlos correr y no jugar a los espías. Un producto desvergonzado, que se auto recicla de su primera parte para terminar un muy fallido caso de “camino de héroe” que incluso puede calificar en el pobre recurso narrativo del “tragedy porn”, al someter de nuevo a su redimido protagonista a otra tragedia que de nuevo… lo redimirá ¿Cansado no es así? Al menos el insoportable Mate ya no tendrá tanta relevancia (el equivalente a Jar Jar Binks en Star Wars), y la aventura puede ser soportada por los más pequeños de la casa, eso sí, con su pedimento de nuevo modelo de Rayo McQueen

 

22 – Finding Dory (Andrew Stanton, Angus MacLane, 2016)

Aunque Dory no es tan insufrible como “Mate”, aquí casi lo logra. Nuevamente, Pixar fuerza a uno de sus productos más queridos (y un poco sobrevalorado) para hacer que su buen personaje secundario se convierta ahora en el protagonista, fórmula que de nueve de cada diez veces falla por la sencilla razón “en sacar a su pez del agua” y darle a Dory una estructura innecesaria (y hasta copiada de Nemo) y con la que el guion no puede lograr hacerla lo suficientemente atractiva para sostener toda la nueva travesía. Habiendo sido Dory un secundario tan cautivador y funcional, el problema se extiende al no poder proveerle de otros personajes secundarios cautivadores y/o funcionales. Simples matemáticas

 

21 – The Good Dinosaur (Peter Sohn, 2015)

Quizá la cinta más olvidable de la casa, por momentos incluso parece no ser de Pixar por su falta de provocación o complejidad. La relación entre niño y bestia y el intercambio de sus emociones en su desarrollo vivencial, es una fórmula ya vista y establecida que aquí llega a jugar con los elementos del “coming of age”; aunque dista de ser mala, el director y sus empleadores optaron aquí por encausar una historia bien relatada, bonita y plana, muy plana, a la que tristemente le es difícil hasta proyectar momentos o secuencias ya no digamos entrañables, sino recordables. Por otro lado, se agradece el intento por mantener a la cinta muda, pero no todos tienen el talento de cierto narrador con un robot en el espacio

 

21 – Elemental (Peter Sohn, 2023)

Un concepto sumamente desperdiciado y que incluso en su título crea una discordancia cognitiva – narrativa, pues la cinta no se centra en los “elementos”, sino en solo dos de ellos, en una especie de melodrama televisivo que solo se preocupa por su el diseño de su animación y en el poner de relieve como el agua – fuego se pueden complementar para simbolizar como las complicaciones “tóxicas” de una relación entre razas (inmigración, racismo) o entre dos individuos pueden ser solucionadas. Pero incluso esas metáforas son mucho presumir para su desarrollo, pues “Elemental” es apenas un esbozo de Pixar, una telenovela que deja de lado incluso todo su diseño de producción y universo buscando la historia más burda posible

 

20 – Monster’s University (Dan Scanlon, 2013)

Tiene algunos momentos muy divertidos y su final al menos logra establecer con buena tensión e interés narrativo una moraleja juvenil loable, sin embargo el problema de la única precuela de Pixar es que hace parecer innecesario el desarrollo “coming of age” de su pareja protagonista a través de demasiada y predecible paja argumental. Quizá hubiera funcionado mejor como un cortometraje, pero como muchas otras cintas secundarias de la casa, University tiene la fragilidad de contar con uno de los más pobres directores de Pixar, un Dan Scanlon que hasta ahora se ha posicionado como  el alumno “menos brillante”, y para confirmar esta teoría tenemos también a la siguiente

 

19 – Onward (Dan Scanlon, 2020)

Lo hecho por Scanlon en Onward no es malo, pero sí muy mediocre. Aunque es de tomarse en cuenta que es la primera película de Pixar donde la productora se mete de lleno al mundo de la fantasía, con hadas, elfos, duendes, dragones y demás lore fantástico, es la historia que cuenta la que atrapa por completo al espectador con la vieja confiable de los “daddy issues”, en una típica road movie que tiene sus buenos momentos, pero que le falta ese toque emocional solo Pixar sabía hacer (mejor) y que incluso en el mismo año se vio rebasada por otra mediocre, pero al menos mejor dirigida, Soul. Como todo lo hecho por Scanlon, Onward pasa a ser otro producto olvidable.

 

18 – Luca (Enrico Casarosa, 2021)

Luca no es tan mala como la pintan, pero desgraciadamente es un producto plano que cualquier casa de animación hubiera podido encausar. Un coming of age que simboliza las nuevas amistades, nexos y esa transición (transformación) de niño a adolescente, quizá el mayor diferenciador de esta sea que su guion no se origina totalmente de sus propios estudiantes o egresados, sino de manera externa con la presencia de Jesse Andrews, quien adaptara el libreto de la ganadora de Sundance, “Me and Earl and the Dying Girl”. Con algunos momentos muy divertidos y su entorno – folclor bien establecidos, incluso hasta la propia Pixar supo que le había quedado algo medio rancio, mandándolo directo a Disney Plus

 

17 – Cars (John Lasseter, 2006)

La más apestada de la primera generación Pixar, Cars es, fue y será un vehículo de merchandising que ni siquiera en su origen pudo establecer bien el tono de su fantasía o universo, dando tumbos creativos en varios momentos de la cinta, y creando a un protagonista que ganó más adeptos por su molde en juguetería que por su construcción y empatía hacía con el público. Rankeada en este lugar por dos factores que destacan dentro de su mediocridad: el primero, la dirección de Lasseter, que logra un prólogo y un clímax si bien predecibles, por momentos emocionantes y con buenos gags cómicos; el segundo, su cierto romanticismo hacía las carreteras y hacía las rutas perdidas, un valor cultural de valía tanto fuera como dentro de Estados Unidos.

 

16 – Turning Red (Domee Shi, 2022)

Quizá la sorpresa más sólida de Pixar en toda su travesía, la lectura de esta cinta es rica y muy amplia, pues encausa con mucho interés y habilidad narrativa al menos tres analogías: la transformación de niña en mujer; el desprendimiento de las costumbres y vicios parentales; y finalmente el perdón de la figura matriarcal en una restauración emocional que parece prioridad de esta generación. Con la atención debida en los tres ejes, Shi además establece una buena química y argumento amistoso, excelentes referencias tanto juveniles como de la cultura asiática y de su entretenimiento, y por supuesto unos excelentes gags que saben cómo causar unas buenas risas, sobre todo en el primer acto del film

 

15 – Lightyear (Angus MacLane, 2022)

Quizá estemos ante el producto de Pixar más infravalorado, y a la vez más sobrevalorado. Infravalorado por qué su trama dista de ser mala, proveyendo a la versión “fílmica” de Lightyear de un interesante trasfondo tanto en su personalidad como en su argumento, que desprende un correcto contexto acerca de los viajes en el tiempo y que por ende encausan un muy decente villano. Sobrevalorado, porque su campaña mediática se ve ensombrecida por las estupideces tendenciosas, que esta vez le jugaron una mala jugada y que acabaron enterrando al producto incluso antes de despegar. Sin embargo hay un elemento en el que todos podemos estar de acuerdo, y ese es el gato ¿Por qué Andy decidió comprar el juguete de Buzz y no el gato?

 

14 – Soul  (Pete Docter, 2021)

De una manufactura y diseño animados que rayan en la perfección, Docter se proclama sin duda alguna como uno de los mejores director de Pixar al de nuevo encausar una fábula de connotaciones cuánticas – emocionales con cierta complejidad y dirigida a un público más adulto. Sus diálogos son una delicia y su alargado clímax logra asentar su mensaje final, sin embargo lo que principalmente resalta es el poderío visual – musical, una comunión que desde un principio logra atrapar al espectador para sumergirlo en esta animación reflexiva. En sus puntos débiles, algo hay en su desarrollo que no logra la complejidad dramática y emocional de sus otras símiles, incluso perdiendo ampliamente ante la otra parecida de Docter: Inside Out

 

13 – A Bug’s Life (John Lasseter, Andrew Stanton, 1998)

La película más injustamente apestada de Pixar. Esta reinvención de los 7 Samuráis de Kurosawa tiene una clara virtud y de la que incluso carecen muchas de las  anteriores mencionadas, y eso es que es divertidísima. Dos cosas afectaron su seguimiento y legado; la primer es que el mismo Lasseter y Pixar habían puesto la vara muy alta con Toy Story; la segunda es que en el mismo año estrenó una película similar y quizá un poco más atractiva en su narrativa que esta, y me refiero a  “Antz”. A pesar de ello, la estructura y presentación de sus personajes, así como el conflicto principal y la imaginería detrás del todo el literal “circo”, hacen a estos “Bichos” una pandilla de entretenimiento asegurado

 

12 – Finding Nemo (Andrew Stanto, Lee Unkrich, 2013)

Finding Nemo se ha convertido en una odisea entrañable con picos narrativos tan conmovedores como divertidos que ayudan a acelerar el ritmo y el interés por su historia a pesar de lo predecible y cliché de su argumento. Si bien el doblaje en español no ayuda, la versión original compenetra la voz con el sentir de sus personajes (algunos desperdiciados e innecesarios, otros inolvidables), una gama de seres tan variadas que comulgan perfectamente con la ambientación de un vasto océano y la búsqueda implacable del pez por su hijo. Repito, existe un cierto endiosamiento hacía la cinta, pero en su respectiva calidad merece ser la primera (de abajo hacia arriba) considerada como “buena película” y clásico de Pixar

 

11 – Toy Story 4 (Josh Cooley, 2019)

Pixar vuelve a sacar a sus juguetes del ático para anotar otra secuela precisa y adepta al crecimiento de su público clave, aquellos millennials en su transición a la adultez y ahora con descendencia de por medio. Si bien es la menos mejor de la saga Toy Story, el libreto se las arregla para relegar a los personajes secundarios de las otras tres, e incluir en su lugar a una nueva gama de elementos que resultan frescos e hilarantes, aún con el obvio forzamiento narrativo hacia las tendencias de la otra generación: los centennials. No cabe duda que a Pixar solo le salen las secuelas de Toy Story, porqué de todas las demás no se hace ni una. El final, ese final de nuevo le saca las lágrimas a cualquier vaquero(a).

 

10. Coco (Lee Unkrich, Adrián Molina, 2017)

Cotidiana historia familiar que emprende en su desarrollo una formidable aventura surrealista adepta a la cultura e idiosincrasia de México, demostrando uno de los mejores talentos de Pixar (además del de robar argumentos): la investigación y diseño de su entorno y personajes. Así, su rutinario mensaje y hasta su previsible giro de tuerca son víctimas de un manifiesto emocional que hacía su clímax resquebrajan hasta al más macho. Mención aparte no solo para su imaginería y reinvención de personalidades del folclor artístico y cultural mexicano, sino por el atrevimiento en la implementación de su villano, una soberbia adaptación antagónica del inmortal Pedro Infante.

 

 

9. Toy Story 2 (John Lasseter, Ash Brannon, Lee Unkrich, 1999)

Sin duda la más divertida de la tetralogía que, en competencia directa con el simil argumento de la reciente parte cuatro, sale victoriosa no solo en la química entre sus personajes principales, sino en las referencias, sátira y exposición de un sutil humor negro que sin duda también la ha convertido en una de las más ágiles y desfachatadas cinta de Pixar. Ejemplo de ello es la remoción actual de una de sus escenas post créditos, en la que su  principal antagónico parece “acosar” a dos muñecas Barbie, testimonio animado de una época con menos corrección política y más entendimiento del humor, uno que aquí es encausado con despreocupación, naturalidad y calidad en pro del relato.

 

 

8. Ratatouille (Brad Bird, 2007)

Una cinta que como los buenos vinos tiene la capacidad de madurar y saber mejor con el paso de los años, la relación humano – animal no solo es delirantemente exquisita, sino también la base de su aventura conformada por el dialecto secreto alrededor del arte de cocinar, abarcando todos los sabores y pormenores desde su problema a nivel corporativo y laboral hasta la crítica y su sazón; sin embargo el verdadero poder de Ratatouille reside en como ese tremendo clímax, en su capacidad de llevarnos a través de una animación a disfrutar o imaginarnos los olores y sabores de los platillos compartiendo la intimidad de la cocina y haciendo empatía hasta con las ratas.

 

7. Monsters, Inc. (Pete Docter, Lee Unkrich, David Silverman, 2001)

Tanto en su versión original como en su doblada al español latino, esta hilarante odisea desprende carisma desde sus primeros minutos, conservando ese aire desfachatado proveniente de Toy Story 2, pero aquí con el plus de contar además de con un mejor argumento, un encausamiento emotivo que hacía su final alcanzan un trepidante ritmo en la que sin duda es una de las mejores secuencias en la historia de Pixar (la persecución en la fábrica de puertas es genial y emocionante). Aventurera en estilo y forma, los monstruos y su espontaneidad coincidentemente abrieron las puertas para que Pixar se arriesgara más allá de sus juguetes, algo que por ejemplo A Bug’s Life no pudo lograr del todo.

 

6. Inside Out (Pete Docter, Ronaldo Del Carmen, 2015)

Fastuoso repertorio estético y uno de sus mejores guiones, Pixar crea a partir de su manejo emocional precisamente una cinta sobre ello, con las pertinentes altas dosis en varios de sus momentos gracias a una funcional complejidad  digerible tanto  para el plano infantil como para el adulto, en un caso de peculiar corriente surrealista que estructura la estructuración, o en otras palabras, que trata sobre la delimitación de cierto personaje sin dejar de prestar atención a sus entorno familiar.  Elementos entrañables y escenarios salidos solo de la mente y la imaginación de uno de los mejores Pixar, quizá le faltó un poco de química entre sus personajes para ser perfecta, pero emocionalmente está soberbia así como está

 

5. The Incredibles (Brad Bird, 2004)

Dos valores distinguen a una de las mejores películas sobre superhéroes: la primera, un manejo excepcional del prólogo, conflicto y clímax que aborda con habilidad todos los estereotipos sociales – familiares y hasta educacionales de los suburbios americanos gracias al ritmo y asentamiento del elemento fantástico en un contexto real; la segunda, su compleja pero a la vez ligera temática adulta, la cual disfrutable y comprensible para niños , jóvenes y adultos, marca una tendencia en todo el film que servirá para dejar al plano “súper”  en segundo lugar, dando mayor  relevancia al divertido y complejo drama familiar con una sorpresiva libertad creativa. El plus, un villano sobresaliente y su siniestro plan

 

4. Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010)

Añejamiento dramático construido de manera perfecta para una generación adepta a la nostalgia y fiel a sus juguetes desde 1995, los cuáles aquí enfrentan al igual que la audiencia, el paso hacia la adultez y el relevo generacional que para la parte 4 tomará forma de tendencias. Manteniendo la calidad de sus predecesoras, resulta fascinante como la inclusión de nuevos elementos refrescan su argumento, exigiendo un mayor compromiso y/o conflicto que en este caso se ven reflejados en el momento que Pixar logró asustarnos por algunos segundos, exprimiendo nuestras emociones más trágicas y esperanzadoras en lo que parecía un trágico final. De ahí su genialidad.

 

3. Up (Pete Docter, Bob Peterson, 2009)

Quizá esta increíble aventura romántica es en el pleno meridiano de Pixar la que asentó su hegemonía y poderío emocional, dignificándose en historia, ritmo y lágrimas justo después de la gran joya por venir, y por sus propias armas, creando un culto alrededor de su pareja de abuelos que en su triste pero fastuoso prólogo, sin duda se creara el momento más catártico en la historia “pixariana”. En su segunda mitad, la extensión de aquel romance sufre una metamorfosis extraña pero cautivadora hacia una gran aventura, aderezada por uno de sus villanos más originales y un par de elementos fantásticos que surten una metáfora más que patriarcal, familiar, entrañable y exquisita.

 

2. Toy Story (John Lasseter, 1995)

No solo por respeto, sino porque en realidad es uno de los mejores guiones en la historia de la animación; la genialidad de Lasseter hizo que coincidiera tanto su factor revolucionario como su innovadora y divertida historia para que se forjara el primer clásico animado fuera de la industria de Ghibli, del canon Disney y con una propia esencia independiente a su propia subsidiaria. Con Toy Story el gigante nació siéndolo, creando una aventura de un solo acto formidable, en el que una serie de personalidades y químicas literalmente cobrarán vida de la nada, recreando un conflicto tan hilarante como entrañable y que a pesar de sus 27 años aún sigue igual de interesante, divertida y vigente.

 

1. Wall-E (Andrew Stanton, 2008)

El contexto creativo detrás de esta joya debió representar algo exquisito artísticamente hablando. La amalgama de elementos hacen a esta emocional fábula SF una pieza que funciona en varios planos. Primeramente su crítica al consumo y el cómico retroceso humano desde sus aspectos más básicos representan una oportunidad para la reestructuración de una A.I. que luce más humana y sentimental, lo cual nos lleva a un giro a manera de homenaje (A HAL 9000) para comprender la “lógica” capitalista en la preservación del ser sobre su propio albedrío y bienestar. Por otro lado la representación sin diálogos y la creación de un personaje clásico como Wall-E es puro amor ¡JOYA!

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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