Las 40 Cosas que nos enseñó el Cine en el 2025

El 2025 llega a su fin con resultados alarmantes, no tanto por estar ante la peor cosecha de lo que va de la década de momento (no hay pandemia que justifique la alarmante baja de calidad en general), sino por lo que se avecina para el panorama. Este año marca el inicio del fin para la experiencia cinematográfica tal y como la conocemos, reservando la cita en las salas de cine para películas evento y dejando todo lo demás para la consolidación del streaming como único medio de acceso (movimiento que significará el regreso de la piratería como alternativa). De continuar por este camino, deberemos preparar la preservación de material físico lo antes posible.

En vista de lo que sucederá con el interés del público, la incertidumbre de la taquilla, las bajas expectativas con respecto a los futuros estrenos, llevemos a cabo nuestro divertido y educativo conteo, echemos la mirada hacia atrás con las mayores lecciones que nos enseñó el cine en el 2025.

Nota: Todas las opiniones vertidas aquí son a partir del análisis y percepción de su servidor y por lo tanto no representan el pensamiento u opinión general de los que forman Cinescopia (por lo tanto, se aceptan recordatorios de madre)

 

Que Netflix quiere el dominio total del mundo

Por mucho el evento que captó la atención del mundo y que será el punto de partida para lo que se avecina el futuro. Pese a los movimientos de Paramount por hacerse de la Warner, todo indica que el próximo año veremos la compra definitiva por parte de Netflix, y con ello, el inicio de un oscuro porvenir porque simboliza el dominio del streaming en los años venideros. Ya lo había vaticinado Spielberg allá por el 2013, el cine tal como lo conocemos está a punto de desaparecer, y si la profecía se cumple, esto será la evolución de la televisión por cable.

 

Que Ghibli se opone a la inteligencia artificial

Nos guste o no, la inteligencia artificial llegó para quedarse, y mientras sindicatos como el de artistas o el de doblaje luchan por validar sus derechos laborales y evitar ser reemplazados, el otro revuelo se dio cuando empezaron a proliferar imágenes hechas con IA que semejaban el estilo de Ghibli (como pasó con las de Disney y Pixar antes). Como no podía ser antes, el estudio japonés presentó una demanda para dar de baja la opción, y aunque no negamos que tiene sus momentos locochones y tiernos (la imagen de arriba es del equipo Cinescopia de la Ciudad de México), si nos hace preguntar hasta dónde llegarán los límites de esta nueva herramienta.

 

Que Gainax nos abandona a merced del ratón

Uno de los estudios japoneses más importantes de la historia oficialmente cerró debido a problemas monetarios. Según Hideaki Anno, uno de los fundadores, hacer animación dejó de ser redituable y tras varios años aguantando la fuga de dinero, quedó en la bancarrota total. A raíz de lo que será la venta de sus principales propiedades intelectuales, siempre quedará en el recuerdo como los creadores de uno de los animes más importantes de la historia: “Neon Genesis Evangelion” (aunque luego ya no supieran cómo terminarla).

 

Que fue un buen año para Stephen King

Fue un año muy prolífico para uno de los escritores más reconocidos del medio, entregando un total de 3 adaptaciones con excelentes resultados. Primero la gamberra “The Monkey”, luego el melodrama de realismo mágico “The Life of Chuck” y finalmente la cruda y dura “The Long Walk”, sin mencionar la serie “IT: Welcome to Derry”. Para un autor cuyas obras no suelen tener los mejores resultados en el cine (basta con revisar la media de todas sus adaptaciones), sin duda es un gran avance en material fílmico (por ahí dicen que salió un nefasto remake de “The Running Man” dirigido por Edgar Wright, pero sabemos que es mentira).

 

Que Ryan Coogler es la voz negra de su generación

Ryan Coogler se acaba de consolidar con uno de los mejores exponentes del género de terror en los últimos años: “Sinners”. Puede que sea un remake de “From Dusk Till Dawn” (aunque varios quieran negarlo, incluyendo el director), pero mejora por mucho a la original al incluir un contexto que pone de manifiesto una alegoría al racismo en todas sus maneras. A esto se le agrega mucha acción gore y un soundtrack reminiscente al sur de Estados Unidos y tenemos un nuevo clásico que perdurará a las siguientes generaciones

 

Que el terror ahora sí dio miedo

Ya para cerrar el terror, este año pasará a la historia como una de las mejores cosechas para el género, con diversas propuestas que tienen mucho de dónde agarrar. Así, la tétrica “Together”, la tensa “Bring Her Back”, la explícita “The Ugly Stepsister”, la tierna “Good Boy” y la interesante “Dollhouse” se unen a la lista de potenciales exponentes que darán de qué hablar a futuro, cada una abordando diferentes temáticas y visiones de distintos directores. Hay uno que otro bodrio como “HIM”, “M3GAN 2.0” o “Black Phone 2”, pero esta vez lo bueno pesa más.

 

Que Mikey Madison es la actriz más buscada del año

Tras la sorpresiva victoria que incluyó Oscar, la protagonista de “Anora” se convirtió en la actriz más buscada en Google en 2025 (y todos los que vimos la película sabemos muy bien por qué *guiño, guiño*). A la espera de su siguiente proyecto, esperemos que se tome la fama con calma, que planeé bien su carrera y no caiga en los excesos y pretensiones, de lo contrario se unirá a la larga lista de artistas maldecidos por el premio. De ocurrir, sería una lástima considerando que tiene material para crecer como actriz.

 

Que te pueden encarcelar por hacer lo correcto

La Palma de Oro de este año daría a parar a Irán con “It was Just an Accident” (por ahí dicen que es francesa, pero todos sabemos que es mentira), una de las mejores películas del año y también de las más polémicas. Si en algo se han especializado el cine iraní en al menos las últimas 3 décadas es mentarle la madre a su gobierno, con muchos directores siendo obligados a huir del país o hasta terminar en la cárcel por decir la verdad. A raíz del reciente arresto de Jafar Panahi sólo por decir la verdad, nos limitaremos a decir de todo corazón que esté bien y que se usen mecanismos internacionales para protegerlo.

 

Que el documental sigue sorprendiendo

Como suele ocurrir, la tanda de documentales vino con propuestas diferentes a las acostumbradas, tomando en este caso la vida de muchos artistas y aprovechando los conflictos bélicos alrededor del mundo como principales temáticas. Así, “Selena y los Dinos”, “2000 Meters to Andriivka”, “The Dating Game”, “Mr. Nobody Against Putin”, “Sally”, “Prime Minister”, “One to One: John y Yoko”, “Glen” y “Sea Lions of the Galapagos” probaron un acercamiento más próximo a la realidad que se agradece. Algunas de ellas se colaron entre lo mejor del año.

 

Que los asiáticos se burlan del trabajo

Es bien sabido de la disciplina tan rígida que caracteriza al Lejano Oriente, y quizás es por eso que la presión laboral y económica es más demandante que en otras partes del mundo. No es de extrañar que por eso salieran 2 propuestas este año relacionadas al trabajo: por un lado, Bong Joon-ho entregó su película más comercial con “Mickey 17” una sátira al mundo laboral y el nuevo gobierno de Donald Trump. Por el otro, Park Chan-wook dio una de sus obras más ligeras con “No Other Choice”, que pone a pensar qué estaríamos dispuestos a hacer con tal de obtener ese ansiado puesto en un mundo cada vez más tecnológico y automatizado.

 

Que las ventas de pollo rostizado aumentaron gracias a Minecraft

Nos es inexplicable cómo este producto, que daña todavía más la imagen del videojuego en el cine, fue una sensación en línea. Entre una historia reciclada, una comedia boba, un exceso de efectos por computadora y un montón de personajes que a nadie le importan (y Jack Black interpretando a un imitador de Jack Black interpretando a Jack Black), lo que los fans tomaron como una burla insultante a la larga abrazaron y endiosaron al punto de convertir uno de los mayores bodrios del año en un éxito en taquilla con secuela en camino. Al menos le concedemos esto: dejó mayor impacto que otros esperpentos de su misma clase.

 

Que el destino de los superhéroes pende de un hilo

Ambas compañías ya no saben cómo levantarse de la crisis que llevan arrastrando desde hace años, y aunque esta vez se les da el beneficio de tratar de hacer cosas diferentes (“Thunderbolts” con un tono más sombrío, “Fantastic Four” con una narrativa que recuerda a los primeros años de su universo, el punk rocker de “Superman” con el estilo de James Gunn), la fórmula está tan desgastada que cualquier variación se ve como lo obvio, no una innovación. Con esto en mente, preocupa cómo “Avengers Doomsday” va a resolver las dudas, pues al no haber construido una narrativa consistente en 6 años, no tiene cimientos firmes. Dicha película será la que marque sentencia de subgénero a futuro.

 

Que el cine mexicano contraataca

Todavía no hay certeza de la calidad del cine nacional, pero todavía está presente en varios realizadores ansiosos de destacar y darse a conocer. Así, obras como “No nos moverán”, “Las Locuras”, “El Diablo Fuma”, “Olmo”, “Juana”, “Vainilla”, “El Guardián” y “Los amantes” se despiden con la mirada. Pero la que más llama la atención es una de las sorpresas del año: “Contraataque”. No porque sea espectacular, sino porque Chava Cartas dio su primer producto genuinamente entretenido, siendo una firme candidata a estar entre las mejores películas de acción mexicanas y con potencial para una secuela.

 

Que a México le ha surgido un rival: el cine brasileño

La otra cara de la moneda en el cine latinoamericano la dio Brasil, la cual gracias al buen recibimiento de “Aún Estoy Aquí” logró una exposición no vista desde el estreno de Ciudad de Dios. En esta ocasión hubo gustos de muchos sabores: la biopic musical de Ney Matogrosso “Hombre con H”, el intenso thriller “El Agente Secreto”, la conmovedora “O Último Azul” y “Victoria”, un drama respaldado por la actuación de Fernanda Montenegro.

 

Que Wes Anderson se recuperó y ya sabe escribir mujeres

Sin cambiar su fórmula ni variar su estilo, el director favorito de los hípsters logró reponerse de su fracaso anterior con una comedia dramática paternalista que es tan común en su filmografía. Para sus detractores “The Phoenician Scheme” no es más que volver a lo mismo, pero para sus fans es deleitarse con la patente ya garantizada de sus historias y el cuidado de la simetría. Pero lo más importante de esta obra es que, después de varios intentos fallidos, por fin se dignó en escribir un personaje femenino con una personalidad más firme (aun si tiene el mismo conflicto de incomprensión paternal).

 

Que un dulce puede destruir una corporación entera

La temporada de blockbusters estuvo muy floja esta vez, ya sea el final desabrido de “Misión Imposible”, el remake del remake que fue “Karate Kid: Legends”, la desperdiciada aventura de “Ballerina” en el universo de John Wick, tal parece que el verano no fue tan emocionante como quiso. La única excepción es la frescura que aportó “F1”, pero ahí en fuera, el resto no fueron más que secuelas, repeticiones y spin-offs de fórmulas ya probadas y muy rebajadas. Si acaso vale la pena mencionar a “Jurassic World: Rebirth”, no por ser buena (todo lo contrario), sino porque nos entregó a uno de los mejores villanos del año: una barra de chocolate Snickers.

 

Que a Disney y Pixar les gusta el dinero

Cuando todo indicaba que el remake de “Blancanieves” marcaría el final de este tipo de producciones, llegó la versión live-action de “Lilo y Stitch” a salvarles el pellejo, no importando que arruinara el mensaje de la película original. Respecto a animación, la sorpresa vendría con la secuela de “Zootopia”, que no estará al nivel de la primera, pero resultó en una divertida aventura que funciona como metáfora a la gentrificación. En cuanto a Pixar, el resto de propuestas del año la expusieron como anticuada y renuente a cambiar su fórmula, y a juzgar por la tibieza con la que fue recibida la entretenida, pero olvidable “Elio”, tiene cosas en las que deberá pensar.

 

Que Dreamworks humilló a Disney en su propio juego

Será cuestionable la razón por la que decidieron hacer un remake de “Cómo Entrenar a tu Dragón” (a nivel artístico, porque monetario…) que cambia muy poco de la original al punto de copiar cuadro por cuadro la misma historia y que a lo mucho demostró que Gerard Butler conoce muy bien a Estoico. Pero la pregunta permanece: ¿Cómo es posible que, en apenas su primer intento, Dreamworks ya superó a Disney en hacer un remake en live-action? Mención especial a la secuela de “The Bad Guys”, mucho mejor que su antecesora y reforzando que los pescadores de luna son casi imbatibles a la hora de continuar historias.

 

Que las alternativas animadas comienzan a colocar sus bases

El resto del catálogo animado también tuvo su buena dosis de propuestas que llamaron la atención del público. Es obvio que “K-Pop Demon Hunters” fue la que tuvo más impacto por sus canciones, escenas de acción y trío protagonista que se ganó el amor de la audiencia, pero no se desmerece el trabajo de la espectacular “Ne Zha 2”, la tierna “Little Amélie or the Character of Rain” y la impecable “Soy Frankelda”, la primera película mexicana animada en stop motion. Mención especial para el regreso de los Looney Tunes con “El Día que la Tierra Explotó”.

 

Que Richard Linklater dio un premio doble

Doble oferta por parte de uno de los directores neorrealistas estadounidenses más influyentes en otro intento por llevarse algún premio importante como el Oscar o la Palma de Oro. Por un lado, un homenaje a una de las corrientes cinematográficas más importantes de la historia y que influyó en su forma de hacer cine: “Nouvelle Vague” (embellecida por la aparición de Zoey Dutch como Jean Seberg). Por el otro “Blue Moon”, un drama conmovedor, pero convencional que le otorga otra buena actuación a su fetiche Ethan Hawke.

 

Que Pedro Pascal estuvo en todo en todas partes al mismo tiempo

Aún no sabemos cuál es la obsesión de Hollywood por consolidar a este chileno que dista de ser buen actor y está en una edad muy avanzada para considerarse una promesa. Lo cierto es que nos vendieron a Pedro hasta en la sopa, primero como la nueva versión del Señor Fantástico en “Fantastic Four” (al punto de hacernos revaluar al de Ioan Gruffudd), luego en la sosa comedia romántica “Materialists” (que pena que Celine Song echó su carrera a la basura tan rápido) y finalmente en la horrenda “Eddington” (sin comentarios por ser de nuestro querido amigo Ari Aster *guiño guiño*). No sabemos que es peor: sobreexplotar su imagen o que a sus 50 años todavía no sepa actuar.

 

Que Danny Boyle ató un IPhone a una cámara y filmó un coming of age

Otra decepción fue “28 Years Later”, una secuela que, aparte de innecesaria, tergiversó todo lo que caracterizaba a la primera película para convertirla en una aventura infantil con drama maternofilial en el fondo. El cambio no hubiera sido malo si no fuera porque esta madre no da miedo, ¡ni siquiera asusta! Y cae en muchos de los momentos más estúpidos y sinsentido del género, que incluyen una zombi dando a luz a un bebé sano y una tropa cazadora de muertos vivos que abre la historia a una secuela ya más que confirmada. Sólo confirma que Danny Boyle sigue perdido.

 

Que ya encontramos al siguiente clásico de las malas películas

Después de mucho tiempo se cumplieron los sueños de muchos: desde la pesadilla viviente que fue “Cats” no llegaba un bodrio de colosales proporciones que fuera tan malo que causase una enorme conmoción del público y que incitara a verlo justamente por lo pésimo que es. Desde su pésima edición, pasando por su nula tensión, sus malas actuaciones, su arritmia narrativa y culminando por la mala adaptación de la novela, esta versión de “War of the Worlds” pasará a la historia como una de esas infames producciones que hay que ver para creer. Ed Wood y Tommy Wiseau le dan la bienvenida.

 

Que la parodia revivió

Si hay un grato regreso que debe aplaudirse es el de la parodia, subgénero que llevaba muerto por más de una década en el cine por el adefesio bicéfalo llamado Jason Friedberg y Aaron Seltzer, así como una audiencia que desarrolló inmunidad al humor sexual y escatológico. Por fortuna, Akiva Schaffer rescató la fórmula con “The Naked Gun”, volviendo a los orígenes de este tipo de humor y añadiendo algunos toques modernos que la hacen una comedia digna de verse y un buen incentivo a continuar el legado dejado por Abrahams y Zucker. La película también se llevaría el momento más hilarante del año: Liam Neeson y Pamela Anderson peleando con un hombre de nieve celoso y psicópata.

 

Que Darren Aronofsky también puede divertirse

Mientras unos directores se encasillan en hacer lo mismo una y otra vez, hay otros que han ido experimentado con propuestas muy atípicas a lo que se suele esperar de ellos. Uno de ellos es Darren Aronofsky, quien con “Caught Stealing” reveló su lado más cómico y ligero, demostrando que puede abrirse a historias más divertidas sin tanta necesidad de recurrir a su tono existencialista. Por si fuera poco, consolidaría a Austin Butler como una promesa a seguir en el futuro.

 

Que Yorgos Lanthimos se burla de sí mismo

Continuando con esta misma línea, Yorgos Lanthimos tomó una película coreana y la moldeó a su imagen y semejanza, reforzando sus elementos corporativos y ambientalistas a la vez que sacrificó la coherencia de varias partes de la narrativa. Dejando de lado la comparación entre ambas versiones, lo cierto es que “Bugonia” regresa a un estilo más sobrio (dentro de lo que cabe), hilarante y extraño. Como no podía faltar, la labor de Jesse Plemons y Emma Stone se vería recompensada con algunas de sus mejores actuaciones.

 

Que para Paul Thomas Anderson hacer cine es una batalla tras otra

Culminando con esta idea de directores saliendo de zona de confort, por mucho la mayor expectativa fue la nueva película de Paul Thomas Anderson “One Battle After Another”. Una total locura que se posiciona entre las mejores películas de su filmografía por 2 motivos principales: el primero es una crítica abierta contra el gobierno de Trump, sus reformas anti-migratorias y el racismo imperante que tanto sigue permeado en el pensamiento estadounidense. El segundo es que, por su tono tan ligero e intensas escenas de acción, es una declaración de intenciones del director, exponiendo su defensa a los blockbusters (en especial a las películas de superhéroes que tanto le gustan) y su capacidad y aptitud para dirigir uno.

 

Que La Roca quiere su Oscar

La separación de los hermanos Safdie nos hizo darnos cuenta de quién era la verdadera mente maestra detrás de sus películas anteriores. Curiosamente, ambos se inclinarían a dramas deportivos enfocados a los conflictos internos de una estrella. Benny dirigiría “The Smashing Machine” con la intención de darle a Dwayne Johnson su primera buena actuación, y con ello, la oportunidad de conseguir una nominación al Oscar. Esperemos que lo haya logrado, porque como película queda sumamente plana, y si no fuera por la química entre La Roca y Emily Blunt, sería totalmente olvidable.

 

Que ya sabemos qué hermano Safdie es el talentoso

La otra cara de la moneda de este duelo vendría de parte de Josh, esta vez tomando y adaptando el estilo de Martin Scorsese en una historia verídica que, aunque se toma muchas libertades creativas y sigue una fórmula ya prescrita por años, encuentra la forma de darle otra perspectiva, otra visión. “Marty Supreme” confirma quien daba ese aire tenso, acelerado y claustrofóbico a sus películas, pero lo más importante: el cara de nopal afeminado de Timothée Chalamet obtiene otra excelente actuación dentro de su limitado rango actoral. ¿Moraleja de la historia? Si te dirige un Safdie, mínimo serás nominado al Oscar.

 

Que Kathryn Bigelow nos advirtió de lo que viene

Siempre nos han criticado por destrozar películas que todo el mundo infla, diciendo que no nos gusta nada o que tenemos cierto tipo de placer llevándole la contraria al mundo. ¿Pero qué pasa cuando es al revés y el equipo de Cinescopia es el que debe nadar contra corriente? Pues ese fue el caso de “A House of Dynamite”, que mientras unos la tacharon de exagerada, implausible y repetitiva en su estructura, nosotros la colocamos como uno de los mejores ejercicios Rashomon de los últimos años. ¿Patriotera? Sí, pero la propuesta de Kathryn Bigelow fue muy malinterpretada por muchos que prefieren ejercicios mucho más efectistas o que están en el algoritmo de TikTok o Instagram.

 

Que la historia de Jeffrey Manchester nos dio un nuevo clásico navideño

Dentro de las más recientes adquisiciones en la lista de “películas alternativas para ver en Navidad”, Derek Cianfrance entregó la vida de uno de los criminales más peculiares de Estados Unidos, sirviendo como metáfora a la precariedad laboral y la situación económica. No estará al nivel de sus demás obras, pero “Roofman” conserva ese halo de interés por la cuestión de dualidad humana dentro de la historia. Pero lo más importante es que, después de tanto tiempo, le entregó a Channing Tatum la mejor actuación de su carrera dentro de su limitado rango.

 

Que la vida es jodidamente bella

Todos amamos a Keanu Reeves, de eso no hay duda, por eso es que ahora sorprende su aparición como ángel desafortunado en este claro homenaje a “It’s a Wonderful Life” y “El Cielo Sobre Berlín”. Es curioso, pero pese a que es mermada por una edición episódica, unas actuaciones acartonadas (entre que él sigue igual de inexpresivo y tieso como siempre y una Keke Palmer que todavía no sabe actuar), repetición de escenarios y redundancia argumental, “Good Fortune” se convertirá en una de esas feel-good movies que uno verá en la tele de vez en cuando. Una pequeña muestra de humanidad frente a un sistema que desmoraliza a la gente.

 

Que Guillermo del Toro fue santificado por Hollywood

La recepción general que tuvo la nueva versión de Frankenstein nos deja claro que, si bien dista de ser una película mala, no es más que una extensión de todo lo que engloba la filmografía de Guillermo del Toro: visualmente bella, impecable y pulida hasta el último detalle, pero que no termina por explotar su potencial narrativo (por si fuera poco, falla al no comprender los temas principales, lo que indica que estamos ante una de las peores adaptaciones de la novela). Te queremos mucho, Memito, pero caerle bien a la gente no es sinónimo de calidad ni justifica el arte, y si no nos creen, basta con ver a Iñárritu.

 

Que fue el año de Elle Fanning

Joachim Trier regresó con una nueva propuesta que de nueva no tiene nada, pues “Sentimental Value” no es más que una actualización de los temas ya vistos (y mejor) por Bergman. Sin embargo, esta vez se hizo de los servicios de Elle Fanning, por mucho el mejor desempeño de dicha película en un rol pequeño, pero que le alcanzó para algunas nominaciones en la temporada de premios. De hecho, resulta irónico que Renate Reinsve, su actriz fetiche, tuviera la actuación más floja del elenco, denotando que se quedó literalmente como “la peor persona del mundo”.

 

Que al Depredador lo castraron

Continuando con Elle, no podemos pasar por alto su participación en la saga Predator, la cual tuvo resultados disparejos. Por un lado, la sorpresa animada que fue “Killer of Killers” al ampliar el universo y revelar diferentes perspectivas de esta raza extraterrestre, convirtiéndose en la mejor entrega de la saga desde la original. Por otro lado, se encuentra “Badlands”, que tiene su mérito en sus intenciones por unificar la saga con su franquicia rival (a la que no le fue bien por su serie “Alien: Earth”), pero que pese a ser entretenida, infantilizó la historia y suavizó la violencia, construyendo la primera película para niños de la saga.

 

Que el éxito es pasajero

Otra muestra de que la temporada de blockbusters falló vino casi al final con las siguientes entregas de “Wicked” y “Avatar”. Mientras la adaptación del musical de Broadway no es más que un epílogo alargado carente de emoción donde los números musicales entorpecen el ritmo, la secuela de Danza con Pitufos no sólo revela que a James Cameron se le están acabando las ideas (la historia es otra repetición de la primera parte), sino que ya ni tiene descaro en decir que no le importa la taquilla o si la franquicia continua en caso de fracasar en recaudación. En fin, la hipotenusa porque nadie las recordará a futuro.

 

Que Clint Bentley hizo un buen homenaje a Terrence Malick

Una de las mayores sorpresas del año porque nadie la vio venir. “Train Dreams” es una historia sumamente original de duelo, sacrificio y nostalgia que mezcla ambas líneas temporales para hacer una introspección tan desgarradora como esperanzadora en el sueño americano a través de la perspectiva de un hombre totalmente solo roto y que, al mismo tiempo, surte como la exacta analogía de la ocupación de la mente y el cuerpo para poder sobrellevar el duelo y entender la vida y la muerte. Ha pasado desapercibida por los círculos de crítica y por eso seguramente se irá con las manos vacías, pero el trabajo de Clint Bentley se agradece.

 

Que la temporada de premios salvó el año una vez más

Como suele ocurrir en muchos casos, el último tramo del año viene cargado con inesperadas revelaciones que competirán en la temporada de premios por el mayor galardón. Primero, la tensa “Sirat”, con un manejo del suspenso muy similar al del clásico El Salario del Miedo, segundo, la trágica “The Voice of Hind Rajab”, que expone a través de grabaciones reales las verdaderas intenciones detrás del conflicto Israel-Palestina (que dio mucho que hablar este año). Finalmente, una de las mejores películas basadas en la obra de Shaespeare: “Hamnet”, que coloca a Jessie Burkley en una buena posición para los Oscares.

 

Que Cinescopia se convertirá en un obituario

R.I.P. 2025

Comenzando por David Lynch y finalizando con Brigitte Bardot, el año que transcurrió dejó mucho a su paso, por eso repasamos a quienes abandonaron nuestra dimensión este año: Emilio Echeverría, Charles Kay, Geneviève Page, George Armitage, Julian Holloway, Souleymane Cissé, Olive Sturgess, Roberto Orci, Gene Hackman, Michelle Trachtenberg, Émilie Dequenne, Val Kilmer, Ted Kotcheff, Michael Roemer, Mohammed Lakhdar-Hamina, Bobby Sherman, Monika Hansen, Lalo Schifrin, Julian McMahon, Michael Madsen, Mark Snow, Ozzy Osbourne, Hulk Hogan, Terence Stamp, Graham Greene, Robert Redford, Lee Weaver, Claudia Cardinale, Diane Keaton, Drew Struzan, June Lockhart, Walter Maslow, Maythe Guedes, Diane Ladd, Lee Tamahori, Tatsuya Nakadai, Homayoun Ershadi, Sally Kirkland, Udo Kier, Tom Stoppard, Cary-Hiroyuki Tagawa, Jeffrey Garcia, Peter Greene, Rob Reiner, James Ransone y Vera Alentova. Que descansen en paz.

 

Que la belleza también tiene su precio

Por más hermosas que sean y por más que nos caigan bien a muchos, hay que admitir que a los estudios todavía les cuesta vender a ciertas actrices en roles protagónicos que llamen la atención del público. Por mucho, los mayores fracasos de esta perspectiva vinieron de Margot Robbie y Sydney Sweeney. A menos que sea por un fenómeno como “Barbie”, la australiana permanece como veneno para la taquilla con proyectos como “A Big Bold Beautiful Day”, y fuera de su atractivo, a la estadounidense no la quiere ver nadie, más aún después de su controversial comercial de jeans, pese a que la mediocre “Christy” le dio la mejor actuación de su carrera.

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Acerca del autor

Uriel Salvador     twitter.com/UrielSalvadorGS

Escritor, analista, crítico, gamer, investigador, actor (especializado en doblaje), fotógrafo. Pero ante todo, soy un amante del cine.


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