Las 5 Mejores Películas de Karen Shakhnazarov
Nacido el 8 de julio de 1952 en Krasnodar, hijo de un político de ascendencia armenia, Karen Shakhnazarov es conocido por ser una de las voces más reconocidas de los últimos años de la Unión Soviética. Con una mezcla de ironía, humor y surrealismo, su obra fomenta una sátira hacia la sociedad con un enfoque profundo y melancólico, teniendo situaciones extrañas que desafían la lógica para hacer pensar en los cambios que vinieron con el colapso de la Unión Soviética, a menudo eligiendo temas que capturan lo más importante de cada época.
Lamentablemente, esa frescura se iría diluyendo con el pasar de las décadas, y aunque continúa dirigiendo, sus obras posteriores no se acercarían a la calidad de sus primeros años. Aunado a que su polémica postura política (partidario de Putin y a favor de la invasión a Ucrania) ha sido su prioridad, tal parece que sus mejores tiempos ya pasaron. Pese a esto, permanece su legado hecho en los 80, por esa razón le damos un pequeño reconocimiento con sus mejores películas.
P.D. Todas las películas vienen adjuntas para que no tengan ni una pinche excusa en no verlas. Agradezco a Mosfilm por su contribución a este Top.
Bonus – El Asesino del Zar (1991)
POR URIEL SALVADOR
Uno nunca esperaría ver a Malcolm McDowell en una película rusa, pero es el gancho perfecto Karen Shakhnazarov en una historia enfocada al desarrollo de los acontecimientos que llevaron al trágico final de la dinastía Romanov. Se agrega el diseño de la puesta en escena y la recreación de la época, pero el ritmo plano hace que aspectos técnicos se no destaquen tanto y le cuesta despegar hasta la mitad, causando que sea menos buena de lo que en realidad es. Pese a esto, todavía se perciben el miedo real y las intensas emociones, en especial a medida que se va acercando al clímax ya conocido por todos.
5 – El Día del Plenilunio (1998)
POR URIEL SALVADOR
La sencillez de esta película radica en mostrar cómo transcurre la vida de la gente, una serie de episodios que abarcan distintas perspectivas de diferentes personas a lo largo de diversas épocas. Compuesta de microactos que marcan para siempre a los personajes (de los que destaca un perro nostálgico), Karen Shakhnazarov invita sin duda a una reflexión filosófica que recuerda a Alfonso Sastre y Albert Camuus. No ofrece respuestas fijas sobre lo que se supone que debe ser la vida, sino que amplía nuestros horizontes para percibir la interconexión oculta de la existencia humana. Todos formamos parte de un drama universal, complicado e inexplicable… ¿y quién es tu autor y director?
4 – Somos del Jazz (1983)
POR URIEL SALVADOR
Una encantadora comedia musical que pone en contexto los primeros años de la Unión Soviética tras la caída del zarismo, con una banda sonora muy avivada, y unos inolvidables personajes que exaltan la solidaridad, la perseverancia y el apoyo en los momentos de desfallecimiento. Además, Karen Shakhnazarov la importancia que tiene el jazz para un país que, por desconocimiento y radicalismo, se censura por provenir del bando enemigo, simbolizando una brecha cultural entre el pasado y el futuro. Entre todas sus imperfecciones (como algunos momentos que podrían considerarse racistas), fomenta una amistad surgida de la necesidad y que obliga con alegría a no rendirse ante las adversidades.
3 – Ciudad Cero (1988)
POR URIEL SALVADOR
Teniendo como base al surrealismo de David Lynch y el absurdo de Franz Kafka, el propósito de Karen Shakhnazarov con esta peculiar obra es criticar el régimen desde la base ideológica del comunismo, aprovechando el inminente fin y la inevitable transición de su país. Quizás por momentos se engolosina con la estética y se resiente su ritmo lento, pero no sólo destaca la originalidad de su planteamiento, sino que está llena de metáforas sociopolíticas que generan un ambiente extraño y un final abierto justo y esperable. Por una parte, se consigue la risa, pero también existe un segundo nivel de reflexión más profunda hacia el propio sistema soviético.
2 – Una Tarde Invernal en Gagras (1985)
POR URIEL SALVADOR
Una especie de homenaje a los musicales clásicos y la realización de una película que, tomando muchos elementos de Bergman (pero sin acercarse a su maestría ni su enfoque surrealista), Karen Shakhnazarov relata el significado del legado, la importancia de la música dentro de la vida y cómo el arte sobrevive al tiempo más allá de la vida personal. La importancia de dejar un sucesor recae en Yevgeniy Yevstigneyev, encarnando a aquel ídolo olvidado por una generación más interesada en Occidente y resignado del mundo del entretenimiento. La última escena ofrece un momento que redondea a la perfección la importancia de su mensaje.
1 – El Mensajero (1986)
POR URIEL SALVADOR
Un coming-of-age muy desconocido que retrata como nadie más la crisis existencial de la Unión Soviética en sus últimos años, simbolizada en el choque de una juventud influenciada por la televisión y Hollywood y aquellos adultos de la postguerra que defienden una postura idealista. El rol de la música refuerza esto: el breakdance aparece en intervalos entre escenas, mientras que la música clásica se rechaza pese a aparecer una sola vez. Una obra atemporal que funciona como cápsula del tiempo de una época desubicada para muchos, incluso Karen Shakhnazarov plantea una pregunta muy reflexiva: ¿Qué es ahora de esos adolescentes, ya adultos hoy, que apostaron al “sueño americano”?