Las 5 Mejores Películas de Luke Wilson
Luke Wilson, el hermano menos talentoso, pero no menos famoso, y es que a pesar de sus limitados dotes actorales, Luke se ha visto involucrado en más de 100 títulos entre cine y televisión, formando parte también del exquisito grupo de actores de Wes Anderson al menos en su primera etapa.
Celebremos a Luke Wilson con sus mejores películas
Bonus – Rushmore (Anderson, 1998)
POR EL FETT
Su segundo film sería un hit gracias a una definición de imagen juvenil que desataría fílmicamente una “hipsteria” (podríamos decir que Wes Anderson es, sin encasillarse, ni serlo, una de las tesis del cine hipster). Sus valores radicarían más en sus labores histriónicas que en su tratamiento en sí, haciéndola un producto bastante disfrutable y ágil pero con ciertos baches en la estructura de sus personajes. Los esbozos de su patente se comenzarían a distinguir, la relación artística con Murray comenzaría con el pie derecho y Schwartzman por su parte haría los honores con la mejor inclusión de su carrera como un líder estudiantil revolucionario. Basada en las vivencias del propio Wes, quizá el tono cómico termine desequilibrando lo que se pretendía como un relato más serio, de crítica y emocional, pero no deja de ser un magnífico ensayo de estilo. Luke Wilson tendrá un pequeño, pero reconfortante papel en su seguidilla de éxitos con el director
5 – 3:10 to Yuma (2007)
POR EL FETT
El primer remake western de James Mangold no fue Logan (Shane), sino esta explosión canónica de los elementos del viejo oeste la cual significó no solo un film lleno de aventuras, persecuciones, duelos, y emocionantes momentos, sino también uno de las mejores segundas oportunidades de la historia del cine (la película original data de 1957 con Glenn Ford en el protagónico). Una historia dinámica y muy entretenida que no se pierde en ningún momento pese a la proliferación de personajes que aparecen y desaparecen durante las dos horas de duración, virtud de un guion preciso que logra solventar la pretensión directiva de Mangold, el cual respetando los estatutos tanto narrativos como visuales, reproduce una escenificación grandilocuente con cierta y pintoresca modernidad incluidas, para culminar su obra con un acto catatónico y emocional.
4 – Legally Blonde (Robert Luketic, 2001)
POR URIEL SALVADOR
A pesar de ser un producto cliché, repetitivo y en ocasiones absurdo que se burla de uno de los estereotipos más gastados y ofensivos de la historia, es capaz de sacar algunas risas por los chistes relacionados a la personalidad y habilidades de su abogada vestida de rosa, más que nada porque sabe que no debe tomarse en serio. Siendo el papel más conocido de su carrera, Reese Witherspoon se apropia del carisma y esencia de Elle Woods en cada escena. Aunque califica más como un gusto culpable, ha ido revalorándose con los años por la tendencia del empoderamiento femenino, con la diferencia de que enaltece la feminidad de su protagonista y evita el discurso anti macho opresor tan común hoy en día
3 – Idiocracy (Mike Judge, 2006)
Siempre ha existido ese afán en el ser humano de conocer por anticipado su forma de vida en unos años, la imaginación nos ha llevado desde viajes espaciales, enfrentamientos con alienígenas, apocalipsis nuclear, máquinas empoderadas, etc. Y todas esas historias tienen algo en común: El hombre ha logrado potenciar al máximo su inteligencia, pero qué tal sí por nuestras decisiones entramos en un proceso involutivo ¿Sería el inicio de la idiocracia? La cúspide yace en la política con la aparición de Terry Crews como un presidente luchador con discursos claramente populistas que logra la efervescencia de la gente estúpida. Esperen un momento ¿Ya estamos en el futuro?
2 – The Royal Tenenbaums (Anderson, 2001)
POR EL FETT
La primera gloria de su filmografía, The Royal Tenembaums es antes de una crítica a todo el sistema de valores familiares americanos, una sátira divertidísima donde un grupo de inadaptados convergen de manera instintiva hacía con su forzada familia y allegados; una cinta 100% “comunicativa” sobre los problemas de comunicación, enriquecida con un ritmo y unos diálogos maravillosos que convierten a todas sus partes actorales en una máquina de engranajes cuasi perfecta, donde la química se da por espontaneidad y donde Anderson es capaz de embalar a todos bajo el mismo nivel histriónico en función del relato y no viceversa. Su estilo visual – narrativo ve su primera explosión en esta agraciada cinta. Así, tanto los colores como la propositiva rigidez de su entorno y actuaciones comienzan a resaltar por persona, psique o trauma
1 – Bottle Rocket (Wes Anderson, 1996)
POR EL FETT
Atrevida y fresca, la adaptación a largometraje del “corto” escrito por los mismos, Anderson y Owen Wilson, sobre el plan “maestro” de 3 amigos para cometer un crimen, establecería el tono cómico – satírico del cineasta y del guionista, comenzando a relucir un estilo de naturalidad basado en el diálogo. La generación MTV comenzará a fijarse en estos dos novatos como promesas distintas a los estándares hollywoodenses, que podían combinar lo mejor del cine independiente con un desarrollo y estructura no digamos comercial, sino más adepta al ritmo cinematográfico acostumbrado de dicha época. Un mediano pero excelente debut para los hermanos, en donde Luke Wilson incluso logra un equilibrio dramático muy importante