Las 50 Mejores Películas de la Ciencia Ficción

Para poder hacer un conteo preciso sobre la ciencia ficción, primero hay que definir de manera idónea y lo más claramente posible lo que es. A pesar de existir testigos que datan de hasta cuatro siglos antes, el término “ciencia ficción” como tal no se acuñó sino hasta 1926 por Hugo Gernsback, cuando este lo incorporó en las publicaciones Amazing Stories. Sin embargo, si queremos encontrar la primera obra que denote los primeros esbozos del género debemos regresar cuatro siglos, cuando Tomas Moro conciba el concepto de utopía en su novela de 1516. Si bien dicha obra solo contiene algunos elementos que la distinguen como las primeras pinceladas del rubro, Asimov, Sagan y otros contemporáneos apuntan a Johannes Kepler como el primer autor oficial de un relato de ciencia ficción como tal, cuando este escribiera Somniumen 1634.

Hay que ubicar entonces la línea del tiempo que iría definiendo el rubro y la totalidad de sus estatutos desde Kepler y hacía los tiempos modernos, primero con John Clute, Mary Shelley, Edgar Allan Poe, Julio VerneH.G. Wells (a quien se le otorga el título de mayor influencia e institución de los aspectos modernos del género) y por último con quiénes moldearían los pilares de su contemporaneidad: Campbell, Clarke, Lovecraft, K. Dick, Asimov, Howard, Bradbury y Heinlein, entre otros.

 

En el aspecto fílmico estamos hablando de un género puro, que puede fungir como receptor o portador del terror, el thriller, el suspenso, la acción, la aventura o hasta la comedia, haciendo el discurso de sus relatos amplio y exquisito al abarcar todos los tópicos científicos y socio culturales ¿El reto del cinéfilo promedio? Aprender a diferenciarlo de la fantasía, pues si bien nacieron como siameses (Cuando Melies procreó su Viaje a la Luna de 1902), el tiempo los ha distinguido como dos entes totalmente distintos y hasta de cierta forma “contrarios”.

La gran diferencia radica en que la ciencia ficción toma precisamente a la ciencia como excusa para lo fantástico, o en otras palabras, el empirismo de lo real se convierte en algo irreal mediante la inclusión y/o la especulación de aspectos científicos, pero al mismo tiempo, su narrativa también depende de que dicha transformación de lo real suponga la posibilidad de existir bajo teorías y tendencias resultantes de la misma evolución humana: avances y/o alteraciones técnicas, médicas, científicas, tecnológicas o hasta humanas, viajes al espacio, ensayos o experimentaciones en la línea tiempo – espacio (Viajes en el tiempo, alteraciones y/o realidades alternas), contacto extraterrestre, mutaciones, conflictos, guerras o destrucciones naturales o en su asociación con el cosmos o la extinción de recursos, alteraciones en el diseño y/o formas de comunicación o hasta promoción (inexistentes), etc…  Mientras que en la fantasía no tiene base de su origen, sino que sus relatos coexisten en un mundo alterno no afectado o sin el trasfondo de esas tendencias científicas (Star Wars, The Lord of the Rings, Harry Potter, etc…)

Por último y antes de pasar al conteo definitivo de las 50 Mejores Películas de la Ciencia Ficción, debemos comprender sus 4 etapas como género fílmico:

  • 1ª Etapa: Desde su nacimiento en 1902 hasta finales los años 20’s, en donde como en su origen, los signos distintivos del género aún no eran visibles del todo, siendo comulgados con elementos fantásticos. Las maquinarías francesa y alemana acapararían casi en su totalidad las obras de este tipo y muy pocas lograron ser en realidad legendarias o referentes, siendo solo Metropolis de 1926 quizá la primera cinta en encausar los estatutos estrictos del rubro.
  • 2ª Etapa: Desde los 30 hasta finales de los 50, el cine sonoro proveyó a Hollywood del poder sobre el género enfrascándolo en dos vertientes principales: el de aventuras espaciales donde Buck Rogers y Flash Gordon se alzarían como estandartes; y el de los monstruos y amenazas espaciales casi en su totalidad dominado por MGM, donde invasores de cuerpos, cosas de otros mundos, criaturas y mutantes crearon incluso una paranoia nacional a un grado tal que Orson Welles y su narración de War of Worlds aprovecharon para originar un pandemónium.
  • 3ª Etapa: El parteaguas del género desde los 60 hasta finales de los 80. El simio y la odisea espacial  establecerían nuevas fronteras, rumbos y comuniones con otros géneros, dando paso también al origen oficial en el cine del término “ficción especulativa”, definición que identificaría a aquellos relatos donde la transformación se daría en realidades alternas dentro de tiempos presentes y pasados. Exquisita y fructífera época.
  • 4ª Etapa: De los 90’s a la actualidad, los autores se enfrentan a retos mayores: sorprender, innovar, revolucionar, superar, objetivos que conllevan a los guionistas, directores y mismos actores a llevar a cabo obras con mayor complejidad incluso en conjunciones de géneros cono formatos impensables en los 80’s.

¡Suficiente teoría! Vamos con la práctica. Aquí las 50 Mejores actualizadas hasta el 2019

 

Bonus. Moon (Duncan Jones, 2009)

Una cinta que necesita doble revisión, pues el propositivo ritmo semi lento y contemplativo de Jones puede lastimar la primera experiencia gracias a su giro de tuerca previsible, dejando que sus virtudes se asomen con mayor atención en un estudio provocativo que impone el cuestionamiento de la realidad contra la alucinación, no de parte de su entorno (como lo hace Solaris, a la que de cierta manera evoca), sino de la tarea humana frente a la artificialidad y el resquebrajamiento emocional que esto puede provocar. El cuento así en su segunda proyección crece en complejidad siendo un juguetón relato filosófico sobre la humanización ¿de quién? de la misma ciencia.

 

50. Edge of Tomorrow (Doug Liman, 2014)

Astuto giro narrativo del recurso “hechizo de tiempo” que funciona irónicamente gracias a las limitaciones del mismo y a la amalgama no invasiva de referencias a otras cintas. Divertida, ligera, con una estética interesante y una heroína que evoca a sus símiles ochenteras, el guion decide centrarse en la evolución del día a día para evitar otros flujos narrativos que lastimen la lógica; podríamos llamarlo un film tramposo (el final carece de lógica) que incluso sale de su línea aventurera con drama y romance, sin embargo el equilibrio de tonos y una poderosa dirección de secuencias entregan un entretenimiento digno y sorpresivo de lo mejor de la SF contemporánea.

 

49. Gattaca (Andrew Niccol, 1997)

Ficción especulativa y de impacto social adelantado a su tiempo dentro de la idea del control natalicio en pro de una mejora en estilo de vida y la innovación médica y tecnológica (combinado con las tendencias adoptivas – abortivas, feministas y LGBT, temas hasta cierto grado impuestos por una esfera mayor para el control socio cultural reflejado también en el consumo). Temas de interés para una sociedad milenaria donde convergen la aceptación y presión por grupos sociales que reflejan las preocupaciones de una generación que conserva como culto este pequeño gran film. Para resaltar el elemento noir que juega como macguffin y su gran banda sonora.

 

48. Starship Troopers (Paul Verhoeven, 1997)

La determinación de Verhoeven hacía con el género es de reconocerse, en este ocasión como una especie de homenaje a los filmes clásicos de monstruos y criaturas espaciales que definieron al género en una de sus etapas históricas y que con esta cinta alcanza límites insospechados gracias al desprendimiento de cualquier seriedad, funcionado solamente como un vehículo de entretenimiento altamente simple y disfrutable. Ignorante aquel que la tache por sus malas actuaciones, rubro propositivamente sobreactuado que fiel al relato aparece solo como víctimas, carne y sangre para las verdaderas estrellas del relato: bichos alienígenas híper mega violentos.

 

47. Inception (Christopher Nolan, 2010)

El principal enemigo de Nolan es Nolan, pero por alguna razón en este empalagamiento de pretensión entre director y guionista siempre resaltan ciertos valores que vuelven irresistiblemente rescatables a la mayoría de sus obras, siendo esta persecución dentro de sueños quizá el más claro ejemplo de esta dualidad simbiótica y dañina. Hay una delgada línea entre el surrealismo y la SF aquí, una que se sortea concibiendo impresionantes formas que distraen al espectador de un relato ofuscado. La razón por la que se debe considerar es el riesgo en la búsqueda de una buena y compleja premisa, riesgo que como un sueño, desconecta de la realidad

 

46. Planet of the Apes (Franklin J. Schaffner, 1968)

Un parteaguas para el género, la mitología del simio se convertiría en una especie de separador de épocas al terminar con el monstruo y el extraterrestre destructivo y dar inicio a una etapa de mayor complejidad con giros de tuerca “dimensionalmente” emocionales. Tal vez pudieron haber existido otras obras, sin embargo en aquel tiempo ninguno con la calidad necesaria que requiere esta lista que esta metáfora social en cuanto al maltrato animal y/o de minorías, la extinción de recursos, la naturaleza auto destructiva del ser humano y la creación de regímenes autoritarios que mantienen secretos para conservar la paz y evolucionar utópicamente ¡Ayúdanos Dr. Zaius!

 

45. Snowpiercer (Joon-ho Bong, 2013)

El ensayo sociodemográfico sobre el origen y el ciclo capitalista que propone este film es invaluable, al grado de que no dudaría que alguno que otro político tuviera una copia guardada en la gaveta de su escritorio. Repleta de simbolismos y de una producción artística impresionante, los actores (la sociedad) deberán permanecer unidimensionales ante el verdadero protagonista: un tren de motor infinito donde los supervivientes de la tierra viven bajo un régimen que controla la segmentación socioeconómica, separando por clases (vagones) las oportunidades, cultura y educación de cada  estructura, algo así como la realidad, pero bajo los estándares de la SF.

 

44. 28 Days Later (Danny Boyle, 2002)

El zombi por lo general pertenece al rubro fantástico, pero Garland decidió en el nuevo milenio dotar a dicho misticismo de un origen basado en avances científicos que a la postre desembocaría en un apocalipsis de exposición escabrosa, hábilmente dirigido por Boyle. Una comunión solvente que haría honor al serie b que dio origen al zombi, tanto guionista como director deciden jugar con ciertos elementos que trastocarían lo cliché para revitalizar la fórmula dando relevancia dramática a sus protagonistas, los cuales hasta la fecha siguen siendo copiados por demás productos (véase TWD). De lapsos siniestros, el zombi fantástico se hizo contemporáneo gracias a la SF.

 

43. Jurassic Park (Steven Spielberg, 1993)

Cuando el carisma Goldblum se combina con un guion agujereado y la que tal vez sea la peor actuación femenina de la historia es claro que no vamos por buen camino, pero la varita del mago lo podía todo, como crear un T-Rex hasta la fecha imponentemente real. Producto nostálgico y estructurado como cualquier blockbuster, la estima proviene del mismo motif: el consumismo por sobre el peligro de destrucción ¡Ojo! La primera parte de una saga que jamás debió existir no es un film malo, pero si inflado por un aspecto que muchos críticos y alguna audiencia subestiman: divertimento sin pretensión, algo por lo que Nolan o Abrams nunca serán un Spielberg.

 

42. Pitch Black (David Twohy, 2000)

No son raros pero si escasos aquellos films que se ven beneficiados más por el sistema actoral que por el guion y/o la historia, siendo la llamada primera crónica de Riddick uno de ellos. El misterio que rodea al personaje fue un acierto del guionista-director, imprimiendo un halo de suspenso en su accionar enfundado en una fenomenal presencia y voz de Diesel en el único papel bueno de su carrera (la química con Hauser y una estupenda Radha Mitchell son de destacar). Por otro lado el bajo presupuesto accidentalmente dotó al film de otro valor, en donde el tono dramático y de horror psicológico pasa a primer plano por sobre los horrendos efectos especiales ¡Bien ahí!

 

41. Source Code (Duncan Jones, 2011)

La pasión con la que esta filmada es su principal ventaja frente a otros recursos narrativos de “hechizo de tiempo”; Jones no solo entretiene, sino que deja cualquier esbozo cómico de lado para centrarse en el suspenso y la carga emocional que vive el personaje principal. En el final, su esperanzador y surrealista mensaje quizá pueda frustrar la complejidad dramática tan bien encausada en casi la totalidad de su metraje, sin embargo el relajamiento parece permitido dadas las condiciones de un héroe cuasi mecánico utilizado por sistema en contra de su voluntad, dando como resultado una especia de victoria del espiritualismo sobre la ciencia que no sabe mal.

 

40. Terminator 2: Judgement Day (James Cameron, 1991)

Aunque funciona mejor como un film de acción, en aquellos tiempos un Cameron en todas sus facultades mentales aún dominada el viejo truco de la reutilización de los elementos (que ya no le funcionó con AvatarPocahontas), conocimiento suficiente para engatusar a la audiencia con un pastiche de la 1a parte ¿El valor agregado? Una tremenda dirección, diálogos inteligentes, excelentes efectos, una aún buena y no gastada trama, personajes interesantes y una dosis constante de adrenalina que no guardaba ninguna piedad hacía con el espectador; ingredientes exactos para la construcción de un clásico de dos géneros y parte de la cultura pop.

 

39. Dawn of the Planet of the Apes (Matt Reeves, 2014)

De ser un parteaguas, el simio cayó en una involución de 4 décadas. Místicamente en este retroceso como especie el  relato se reestablecería gracias a la evolución de los efectos y la clara deshumanización, bases del mito que como precuelas brillantemente resurgieron la leyenda del Caesar, uno de los personajes más complejos del rubro en los últimos años. Más allá de una más atractiva, mejor actuada y desarrollada narrativa, hay que voltear a ver el real avance tecnológico en la técnica capture-motion y cuestionarnos si el futuro nos alcanzó o fuimos nosotros quienes lo hicimos, una paradoja que hizo posible esta genial reinvención.

 

38. A Scanner Darkly (Richard Linklater, 2006)

Su discurso filosófico convierte a la ficción en algo cuasi vivencial, como si la sociedad distópica propuesta aquí ya nos hubiera alcanzado y el contexto de la drogadicción, el vicio, la pérdida de la moral y de la realidad fueran una cosa costumbrista en esta sociedad ¡Esperen! La especulación parece hacerse un espacio en el mundo actual. La obra de Linklater, compleja, no apta para todo público y revolucionaria en su técnica de animación rotoscópica, es una proyección futurista de nuestra propia realidad. El cineasta ofrece como su título, un escaneo al ser común sumido en un submundo de consumismo y de su propia ficción. Mención honorífica para Downey Jr.

 

37. The Man from Earth (Richard Schenkman, 2007)

La imprecisión de este pequeño gran film e incluso su dotes de retar peligrosa y juguetonamente al mismo género al que pertenece lo convierten  en algo único, y con imprecisión no me refiero a algo negativo. La historia sobre un hombre que en su despedida les revela a sus amigos que ha vivido por catorce mil años en la Tierra no es más que un vehículo de “ciencia” apoyada en la “ficción”, donde temas como la misma concepción de la humanidad, su evolución en todo aspecto y los aspectos espirituales que la rigen son los 3 ejes para desencadenar un debate ideológico que no tiene desperdicio. Un manjar para los hípsters adoradores del cine indie y de la SF.

 

36. Predestination (Michael y Peter Spierig, 2014)

Una de las cintas más compleja del conteo gracias a la fijación de un loop imperativo, difícil de comprender en su totalidad en una primera revisión y riesgoso, incluso rayando en la línea de lo narrativamente insostenible. Por igual, amantes y detractores no pueden negar que este relato no tiene lugares para tibiezas; su peligrosa propuesta reta a la audiencia a no perder ni un segundo de vista una trama llena de simbolismos tanto visuales como escondidos en cada escena, los cuales desde un tono reflexivo y filosófico cumplen también con el cometido de confundir. A pesar de no reinventar, su impactante paradoja en términos de lógica interna es un logro para el género.

 

35. Brazil (Terry Gilliam, 1985)

Pieza fundamental que concibe una de las comuniones más bizarras del género hacía con la corriente surrealista. Un absurdo mundo burocrático y utópico regido por un sistema donde el ser desconectado o ajeno a los procedimientos del mismo es tomado como un paria enemigo del estado, plataforma para la burla del director hacia la sociedad hippie y la rebeldía creciente de los 80’s bajo los acordes de la pista musical Brasil. Esta ridícula pero genial comunión es una metáfora brillante y desgarradora sobre el sistema populista, que hacía su conclusión deja escapar su último y trágico chiste hacia dicho sistema social: que el populismo no existe (o no funciona).

 

34. The Prestige (Christopher Nolan, 2006)

Sustancial truco narrativo donde el guion justifica una serie de elementos que permiten las ficticias libertades y motivos de sus protagonistas. La participación de un personaje histórico como Tesla es sin duda el simbolismo esencial y motor del relato, el cual se origina y finaliza en un mismo destino, también sirviendo de cierta explicación psicológica hacia la misteriosa figura del científico brillantemente interpretado por  Bowie. En cuanto a Nolan, su ágil montaje logra esconder el giro de tuerca hacia casi sus momentos finales, en esta ocasión hábilmente argumentado por dos vertientes narrativas yuxtapuestas, no de los protagonistas, sino temporales. Muy entretenida.

 

33. The Truman Show (Peter Weir, 1998)

Exquisito ejercicio de crítica a los medios de comunicación fundamentado en una innovación siniestra en el entretenimiento del show bussiness televisivo y con una metáfora espiritual tan satírica como siniestra. Guion y dirección convergen en revelar el secreto de inmediato para sembrar un halo de suspenso del que el personaje, bajo su ingenuidad y excentricidad, deberá  escapar, teniendo al propio consumismo como agente de un mal mayor: un creador malévolo de un mundo utópico donde la distracción se transfigura en un culto oscuro al entretenimiento que despoja de toda libertad y albedrío. El final es de antología, así como también el querido Carrey

 

32. Star Trek: Into Darkness (J.J. Abrams, 2013)

Si bien la primera parte ya se había ayudado de los saltos temporales para establecer un nuevo curso, en este capítulo el director y el guionista confirman su promesa de cambio al incluso arriesgarse contra el romanticismo del fan service, cambiando arquetipos y promoviendo figuras emblemáticas de la saga como nuevos iconos tanto heroicos como antagónicos para las nuevas generaciones. Ágil y entretenida, cabe destacar la inclusión de Cumberbatch como el mayor eje y fortaleza de la trama, no cabe duda que estamos ante uno de los mejores remakes de la historia, uno que se ayuda precisamente de los estatutos del género para superar toda su historia previa.

 

31. Mad Max (George Miller, 1979)

Extraña pequeña gran cinta de culto y referente de la ficción especulativa, y es que Miller decide filmar un prólogo, uno en el que la “locura máxima” y/o donde el “Loco Max” (ingenioso juego palabras) son creados a partir del resquebrajamiento de todo lazo que lo una al mundo moral y/o emocional. Realista desde su primer segundo, para crear este concepto la destrucción y sus héroes tendrían que ser apegados a una idea de pre deshumanización, proyectada desde las salvajes carreteras de un inhóspito y cuasi apocalíptico continente australiano, lugar desolado que durante 80 minutos abraza la locura y la creación de un icono errante de la filmografía (y de un loco Mel)

 

30. Total Recall (Paul Verhoeven, 1990)

Un austriaco fisiculturista libertador de Marte, una sensual rubia letal haciendo contraparte a una morena de las minorías como intereses románticos, marcianas con tres chichis, un complot político – espacial, cambio de identidades y el concepto de “recuerdos” como el vehículo principal de la trama ¡Que exquisita vulgaridad! Y brillantemente filmada y desarrollada a partir de una de las mejores novelas de Philip K. Dick.  Con esto ¿Ya habrá usted notado que el Vengador del Futuro fue quizá el primer film noir espacial de la historia? Firma Verhoeven, hombre que comprende a la ciencia ficción más como ficción que como ciencia, pero sin salirse de sus leyes.

 

29. Solyaris (Andrei Tarkovsky, 1972)

Cuando se aprecia la incursión del ruso en el género uno no puede dejar de pensar en la ironía del caso. Sin dejar de lado su toque surrealista y discurso existencialista, el genio baja de su pedestal metafísico para comunicarse con el mortal de la manera más sencilla que le es posible, a través de una oda espacial de aspectos psicológicos; en otras palabras, Andrei se dignó a llevar a cabo su película más despersonalizada y menos compleja desde el termino abstracto para que todos nosotros le entendiéramos… desde la naturaleza abstracta de la misma cinta ¡Locochón! Solaris es como el traductor e introductor de toda su obra, algo imperioso para tratar de comprenderlo.

 

28. Akira (Katsuhiro Otomo, 1988)

Momento de incluir a la rama del ciberpunk con quizá su obra insignia. Tres características: futuro distópico, alta tecnología basada en informática y cibernética, y finalmente un bajo nivel de vida en la sociedad, 3 elementos concebidos por Asimov o Herbert (Fundación y Dunas) y que bajo su concepción esconde un accidental desarrollo adaptativo que se asemeja también al cine negro. Icono del postmodernismo y objeto de culto, Akira no solo reafirmó el ciberpunk, sino que lo llevó a proporciones revolucionarias tanto de lenguaje como de visualización, al ser una animación compleja, violenta y con gran presencia en la cultura pop que le abrió paso al manga en occidente.

 

27. Metropolis (Fritz Lang, 1927)

Con respecto a sus aspectos técnicos y gran influencia tal vez ya todo este dicho, por tal razón centrémonos en la repercusión social que esta obra tuvo en la Alemania pre nazi al convertirse en una de las fuentes de inspiración para el régimen de Hitler. Si bien Metropolis fue la que abrió la puerta al género y la que finalmente lo divorció de la fantasía, desgraciadamente también fue una premonición (¿o será causante?) de lo que estaba a punto de desatarse, al punto de ser condecorada con el fanatismo de todos los líderes del partido nazi; la remembranza de su historia a los acontecimientos históricos consecuencia del capitalismo son más que obvios, son proféticos.

 

26. 12 Monkeys (Terry Gilliam, 1995)

La enseñanza cinematográficamente sobre el término macguffin podría salirse del molde Hitchcock o Tarantino para ser acuñada y patentada aquí, bajo el relato preciso de un Gilliam en su abandono del surrealismo y abrazo a la sci-fi. Un ejercicio obsesivo y de actores trabajando gratuitamente, la dictadura directiva impuesta por el cineasta dio como resultado una fábula de tiempo que  con un humor muy negro, detona  nuevamente la característica desesperanza en la obra del hijo predilecto de los Monty Python. Al final todo es un chiste muy macabro, una monería embaucadora anexada a un loop temporal que se tornó legendario.

 

25. The Thing (John Carpenter, 1982)

Su imaginería es tan concreta y tétrica que ni la ciencia ficción pudo escapar de la proyección de las pesadillas de este genio del terror. A pesar de su parecido con algún 8° pasajero, la diferencia de esta cosa con aquel alien es que esta contiene a Carpenter y por ende, una estética que puede estremecer no solo al infante o al joven, sino a cualquier adulto en cuestión bajo una serie de imágenes impresionantemente sanguinarias; un gore con significado que escapa de los clichés propios en la comunión de estos géneros y que se mantiene fresco a pesar del paso del tiempo. La pasión y la intensidad con que Carpenter filmaba sus obras era única y esta fue su predilecta.

 

24. The Terminator (James Cameron, 1984)

La sencillez de un guion que de manera concisa establece la lógica del tiempo y espacio sirvió para representar dentro de un loop patriarcal, el cuento matriarcal del género por excelencia. Un icono de los 80, su historia representaría una especie de manual argumental para consecuentes obras. Es inevitable no mencionar el aspecto histriónico; por un lado una debilidad soberbiamente encausada por una figura de acción en su papel más memorable gracias a su ausencia de registros, y por el otro una figura maternal que se convertiría en la matriarca pura de la ciencia ficción. Aunque la acción se encuentra impresa, su accidental dramatismo la convierte en algo excepcional

 

23. The Fly (David Cronenberg, 1986)

El don más grande de The Fly es estructurar una empatía única alrededor de un ser monstruoso y trágico del cual el público llega a sentir (literalmente) toda parte de su descomposición y transformación causados por un experimento de tele-transportación fallido. Esta experiencia kafkiana, metafórica y física, conlleva también a otra tangente en el relato que en sí termina siendo la parte esencial de su clímax: el amor ¿Romance? ¿SF? ¿Horror? ¿Gore? ¿Suspenso? Todo acomodado en menos de 100 minutos para establecer una conexión emocional inolvidable desde el tono que usted seleccione. Por cierto, quizá estemos ante el mejor remake de la historia.

 

22. Predator (John McTiernan, 1987)

Si bien la presente cinta se ha catalogado como uno de los pilares del subgénero de acción, el elemento “alien” presente pasó a posicionarla como uno de los ejemplos más simplistas, entretenidos y bien narrados de la SF. Predator ofrece tres valores a analizar: el primero narrativo, al presentar un macguffin bélico que detona el suspenso y el horror; el segundo, un diseño de personaje que pasaría al culto a pesar de ser esta su única buena aparición en pantalla grande; y por último, la voluntad actoral, donde todos los inmiscuidos estuvieron expuestos y sin dobles a una naturaleza hostil, situada en el corazón de la jungla mexicana de Puerto Vallarta.

 

21. Coherence (James Ward Byrkit, 2013)

Cuando la inteligencia supera el monto de producción, el reto es establecer sobre un hecho varios planos existenciales a raíz de un suceso cósmico que aparece haber alternado la realidad; 8 actores en una convivencia en un mismo cuarto, el joven cineasta no solo interactúa con las teorías de otras realidades, sino también con un juego psicológico que despliega psicosis pura para un desarrollo ágil, misterioso y claustrofóbico. En su conclusión, uno pudiera quejarse de la crueldad implícita de este sarcasmo metafísico y existencialista, sin embargo el joven conoce que de no hacerlo así el elemento surrealista se impondría ante una muy original ciencia ficción.

 

20. Interstellar (Christopher Nolan, 2014)

Tómese esto como como 3 opciones, todas muy válidas y destacables incluso cargando con su pesada polémica detractora: Un logro visual en todo sentido, donde Nolan sugiere su evolución estética a través de secuencias y planos simplemente extraordinarios; un esfuerzo narrativo importante y muy arriesgado referente a las semi desconocidas posibilidades del cosmos y sujeto a las observaciones y teorías de varios expertos, que si bien sugieren su mayor debilidad en las libertades que se da, también la soportan como un ya baluarte del género; y tercero, su obvia postura como homenaje no solo a 2001 de Kubrick, sino a toda la literatura precedente.

 

19. Minority Report (Steven Spielberg, 2002)

Independiente a su interesante cuestionamiento moral enfundando en un exquisito y azul mundo futurista (la tonalidad refiere al agua como elemento primordial de su narrativa) y su trepidante dirección, este brillante thriller policíaco contiene en un segundo plano quizá la irrupción publicitaria más llamativa y respetable en toda la historia del cine, al tener a dos marcas no solo como ejes del relato, sino también como protagónicos esenciales del nexo y giro argumental. Encima de esto, la cuidada innovación tecnológica es centrada en el mismo camino de su futurista comunicación integral. Una cátedra de investigación que ya nos alcanzó y hasta rebasó.

 

18. The Road Warrior (George Miller, 1981)

El esquema es el mismo pero el mundo ha cambiado. En este apocalipsis de arena y gasolina el director bosqueja  a su guerrero como una sombra errante, un sobreviviente de la demencia que se ha maximizado a limites extravagantes; los hombres y mujeres ya no tienen forma, sino que son monstruos, caricaturas de sí mismos bajo máscaras que reflejan la locura y que esconden esa humanidad que al parecer se ha extinguido. En este perfecto arquetipo de antihéroe es imposible no pensar en un ejemplo de conjunción de géneros hasta ahora único: “sci-fi western”, una locura que solo Miller podía concebir. Por cierto, Gibson nunca ha tenido tanta presencia como aquí.

 

17. Matrix (Lana y Lilly Wachowski, 1999)

La caída de su estatus de culto a culpa de sus secuelas es directamente proporcional a su estado profético y revolucionario desde aquel día de su estreno en 1999, 9 años después del “www” y 5 antes de la aparición de Facebook. Un parteaguas del género y de la visión misma del cine, su mayor valor es haber llegado en el momento preciso de la historia, profetizando a la sociedad “secretamente” esclavizada. La otra virtud refiere a algo poco visto, y es que la historia es tan excelentemente planteada y poderosamente visual, que uno ignora los lamentables desempeños histriónicos. De vuelta al conocimiento, el amor global por Keanu Reeves parece resetear su culto

 

16. Close Encounters of the Thirs Kind (Steven Spielberg, 1977)

Tal y como el fenómeno extraterrestre, el único registro destacable sobre el tema que se tiene de Spielberg es este, una fábula que conecta el elemento espacial con el efecto paranormal dentro del trastorno psicológico de sus protagonistas y claro, el factor abducción que en aquellos años 70 causaba más terror que las bombas nucleares gracias al apogeo del género.  Steven sorprende desviando la atención de toda la parafernalia gringa sobre la expansión científica hacía el sueño de la humanidad en el contacto con seres de otros mundos. Sobre este panfleto de paz y redención se construye un drama SF épico con uno de los finales más conmovedores del género.

 

15. War for the Planet of the Apes (Matt Reeves, 2017)

El punto final, alfa y omega en la iconografía del simio a través de su odisea fílmica, se convierte en el eslabón que embona a la perfección con la saga – filme original. Reeves comprende el mito y lo enriquece con elementos que proveen de lógica y de un intensísimo tono dramático al relato. Cabe destacar dentro de este “drama” la importancia de Andy Serkis como Caesar, un personaje que hará justicia a su consecuente posicionamiento como figura dentro del género y la cultura pop. Si se tratara de justificar su repentino lugar en nuestros registros, es solo un justo y pequeño honor a uno de los más grandes cierres dentro de una de las mejores sagas que ha dado la SF.

 

14. Back to the Future I & II (Robert Zemeckis, 1985 y 1989)

El único empate pertenece a una saga fundamentada más que en la SF en una estructura cómica repleta de referencias culturales. Una de las piedras angulares del entretenimiento y de la comercialidad hollywoodense de excelente calidad y que gracias a la química de sus personajes y aventuras desplegó una experiencia entrañable inmune al paso del tiempo. Lamentable es su tercera parte, pero este par y su loop delirante en el final del capítulo 2 la hacen uno de los mejores e imperativos entretenimientos de todos los tiempos gracias a la capacidad de su director por establecer la base más simple de los viajes por el tiempo de manera ágil e hilarante.

 

13. Wall-E (Andrew Stanton, 2008)

La amalgama de elementos hacen a esta emocional fábula SF una pieza que funciona en varios planos. Primeramente su crítica al consumo como la principal consecuencia del fin de la naturaleza y el cómico retroceso humano desde sus aspectos más básicos representan una oportunidad para la reestructuración de una A.I. que luce psicológicamente más sentimental y compleja, lo cual nos lleva a un giro a manera de homenaje a HAL 9000) para comprender la “lógica” capitalista y sistemática en la preservación del ser sobre incluso la propia decisión y el bienestar. Por otro lado la representación sin diálogos y la creación de un personaje clásico como Wall-E es puro amor.

 

12. Mad Max: Fury Road (George Miller, 2015)

Ida y vuelta, la simplicidad de su argumento le permitió a Miller llegar a Cannes ante el atónito suceso de ver “La Locura” pura y fielmente representada. No hay clemencia, de principio a fin la exposición apocalíptica y casi claustrofóbica del desierto sirven para una sencilla metáfora de dominio y segmentación social que rápidamente se convierte en un relato donde la especulación y la demencia han acabado con el mundo y la decencia del ser humano. El autor lleva al extremo esta deformación recurriendo a un grotesco nuevo orden, pero en esta ocasión amenazado por la fuerza de mayor tendencia, moda, crecimiento y poder actual: el poder y la belleza femenina.

 

11. Robocop (Paul Verhoeven, 1987)

Apocalipsis capitalista, las corporaciones como el mayor mal de la humanidad y la robótica como sistema para infundir miedo y control; finalmente el factor humano será el redentor en una lucha entre tecnología y conciencia de parte de un trágico héroe que a pesar de contar con una armadura conlleva una estructura humana distintiva. También aquí hay una metamorfosis, una violenta y caótica que a la postre la convertirían en una joya que funciona en varios planos, siendo para la SF un retrato de deshumanización actual y futurista; la primera gracias a la intensidad de su estética y la segunda representando a lo artificial como un aniquilador de la conciencia.

 

10. Arrival (Denis Villeneuve, 2016)

El más reciente clásico de la ciencia ficción, la madurez narrativa del cineasta canadiense ha evolucionado gracias a un género que por fin le ha permitido posicionar su minuciosa puesta en escena enriquecida con ricos diálogos y un suspenso impregnado en cada uno de sus cuadros. Ficción inteligente soportada en la lógica narrativa con un discurso metafísico que deja ver a otros ejemplos como amateurs pese a su supuesta simplicidad. Claras son las referencias al cine de Kubrick, en especial al notar la obsesiva simetría técnica acorde al tratado perfeccionista de su relato. La banda sonora de Johan Johansson es para enmarcarse en la perdurabilidad.

 

9. District 9 (Neil Blomkamp, 2009)

Su crudeza visual es solo equiparable a la magnífica metáfora social sobre el apartheid, limitante narrativa en la que el cineasta construye una fábula de acción y SF que emanan de un esbozo documental que dicta el realismo de la misma. La grotesca transformación suscitada es también un reflejo del dolor en dicha transición política – social, metamorfosis racial que proyecta una empatía por la etnia víctima y con el cambio de ideología impuesto por la situación. Aquí el diseño de los personajes peligrosa y arriesgadamente impacta por su forma, sin embargo la emotividad impresa hacia su último acto hace ver al humano como el verdadero monstruo.

 

8. Eternal Sunshine of the Spotless Mind (Michel Gondry, 2004)

Quizá la misma tarea de hacer cine sea algo sacado de un cuento de ciencia ficción; plasmar en un papel un mundo único y a través de las herramientas artísticas proyectar ese rompecabezas mental. Quizá nadie esté más cerca de ese contexto que Charlie Kaufman, el cual aquí especula sobre el quehacer y borrado de esos mismos mundos. De nuevo, una fábula que enfrenta al avance tecnológico contra un concepto abstracto del humano semi dogmático: el destino. El eterno resplandor refiere entonces a ese halo ideológico que se erige y vence al objetivo tecnológico, construyen una de las mejores odas románticas y de SF de todos los tiempos.

 

7. Aliens (James Cameron, 1986)

Varias virtudes por enumerar. La primera de ellas es su funcionalidad como cinta bélica; la segunda es su uso como acción, con un ritmo trepidante que encaja perfectamente en el tercer don: suspenso y horror que respetan y evolucionan los estatutos de este mito. A partir esta comunión claustrofóbica parece solo causalidad la edificación de la mayor heroína de acción, pero más importante, su posicionamiento como una de las cintas más fructíferas e interesantes en cuanto la proyección del rol maternal y matriarcal refiere (de las dos partes, alien y humana), incluso siendo un precedente para el feminismo en tiempos mucho más honestos que artificiales.

 

6. Looper (Rian Johnson, 2012)

Este anglicismo creado por la informática puede ver su definición fílmica en esta astuta obra. La eficacia de su narración no consiste en el entendimiento cronológico y/o temporal del mismo, sino en la manutención simplista del relato que compone dicho bucle. Por otro lado, el novato cineasta no necesita explayarse para estructurar su “loop”, pues solo hace falta algunos recursos del cine de acción y el thriller en conjunción con la música, para dejar en claro las posiciones de cada uno de sus elementos, pasados, presentes y futuros. Una remembranza de inteligencia fílmica y lógica interna que ya es de culto y áun de bajo perfil ¿Qué mierda le pasó a Johnson con The Last Jedi?

 

5. Children of Men (Alfonso Cuarón, 2006)

Una delgada línea entre el goce emocional y la exasperante sensación de ansiedad, aquella en el que el apocalipsis es lo bastante reconocible para sumergiros en la desesperanza, el terrorismo y la vileza humana, y al mismo tiempo lo suficientemente irreconocible para su “ficticia” apreciación artística. La visión de la aniquilación del futuro humano no solo contienen uno de los planos secuencias más hermosos y complejos de la historia, sino también un análisis progresivo del caos, la guerra, el amor, la expiación y la esperanza de este mundo sumido en la mierda y que el director decide comunicar con maestría en un doble discurso: fílmico y musical. Ojalá y esto no nos alcance

 

4. Blade Runner (Ridley Scott, 1982)

Las vicisitudes de esta obra registran en la dimensión y comparación justa los elementos que a partir de este lugar denominarán a las piezas únicas del género. Su filosófica exposición y diálogos dispersos parecen solo maravillosos accidentes en un metraje que bien podría narrarse sin la necesidad de elemento sonoro, esto debido a la poderosa imaginería visual y a la precisión de su desarrollo el cual, dependiendo del corte que usted prefiera, podrá apreciar desde distintos planos e intensidades pero con el mismo objetivo: la alusión y el sueño de la vida misma por parte de seres que apenas comienzan a comprenderla. El giro en su Director’s Cut enriquece su trasfondo.

 

3. A Clockwork Orange (Stanley Kubrick, 1971)

Perfecto ensayo de especulación  que se sirve de los simbolismos necesarios para recrear en un mundo –real- una distopía de excesos futurísticos – ficticios, desde el diseño de su ambientación hasta las formas trastocadas de signos religiosos, sexuales y artísticos; la broma consiste en referenciar los avances tecnológicos en los rubros médicos, sociales y políticos como el punto de la conversión “mecánica” del ciudadano para servir como pieza y víctima al sistema capitalista, sin dejar de lado la exposición del espiritualismo como simple chiste. La frialdad de su narrativa sin libertad a percepciones, hacen a este naranja un armonioso provocador sin fecha de caducidad.

 

2. Alien (Ridley Scott, 1979)

“En el espacio nadie te escucha gritar”, línea que enmarcaría solemnemente la comunión entre la SF y el terror. La clave de su grandeza fue la experimentación dentro de algunos métodos directivos revolucionarios por parte de Scott. La improvisación de diálogos y sucesos hicieron al set del Nostromo la atmósfera perfecta para la aparición de su criatura. Dicha naturalidad convierte a los géneros en perfectos simbiontes, que se aceptan y reflejan el uno al otro sin otras tangentes narrativas, más que una pizca de thriller necesaria para agregar a la masacre un giro de tuerca estremecedor. Alien es una empática y terrorífica experiencia cuantas veces se le mire.

 

1. 2001: A Space Odyssey (Stanley Kubrick, 1968)

El cosmos visto desde el arte; la pluma de C. Clarke, la narrativa del más grande cineasta, los acordes de Strauss y las odiseas musicales y atemporales de Lygeti,  hacen a 2001 la concepción misma del género en su rubro fílmico, a donde tenía que llegar 1902 y de donde emanan todas las demás obras, esta pieza metafísica abarca origen, evolución, conquista, inteligencia artificial e infinito, capítulos que bajo la simple comprensión podrían desembocar en una confusión y negación contra la perfección, pero que bajo la vista artística y el desprendimiento de todo dogma, resulta un descubrimiento inigualable de estándares narrativos hasta la fecha inalcanzables.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


11 comentarios

  • Una y otra vez vemos los mismo: La Naraja Mecánica entre las mejores películas de Ciencia Ficción… y en cambio Matrix siempre más atrás. Recontra sobrevalorada es más aburrida que hacer la cola del banco.

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    • Si es una actualización de la lista de hace 3 años tomando en cuenta algunas inclusiones más recientes. En definitiva la punta no cambia estimado, pero creo que es sumamente irresponsable de su parte mencionar a CLOCKWORK ORANGE como aburrida y sobrevalorada ¿Y Matrix mejor? Algo anda mal estimado ¡ALGO ANDA MAL!

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  • Fett, que opinas de E.T.? Muchos críticos la consideran una obra maestra del género y una de las mejores de Spielberg.
    Por cierto buen top.

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  • Para nada de acuerdo con este listado, dejan muy buenas películas afuera, y meten mucha porquería.

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  • Saludos estimado, esa reflexión sobre Gattaca me hace ver que los heterosexuales cristianos neoconservadores hemos sido los mayores perjudicados en estos tiempos donde las agendas liberales se intentan imponer a como dé lugar… Jajaja perdón estimado tuve un lapsus derechairo, ya en serio Gattaca es un peliculón ??. Y de lejos Children of men me aparece la mejor película SF de lo que llevamos de siglo, incluso con un sentido profético respecto a lo que actualmente está pasando en el mundo

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    • Muchas gracias por ese análisis sobre la reflexión estimado. Creo que no se trata de perjudicar o ganar, sino de que estas tendencias están afectando social cultural y hasta artísticamente a la humanidad ¿no lo cree? irónico que Gattaca haya establecido con ese avance otro concepto

      Children of Men si que lo es

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  • Este Top y el del western de verdad son soberbios. Me gustaría ver alguna vez en esta página, el ranking 50 de las películas dramáticas (mi género favorito), el terror o la comedia.

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