Los Juegos del Hambre: lo intrascendente no quita el apetito

Es inevitable no sentirse en un ambiente familiar; la transportación inmediata a sus influencias hacen repasar en la mente los conceptos utópicos de la ciencia ficción literaria y cinematográfica, el ambiente holocaustico adaptado a un escenario post apocalíptico medianamente descrito e inclusive, remembrar productos de culto (Batlle Royale, Mad Max, THX 1138) y/o comerciales (The Running Man).

La adaptación de la famosa novela de Suzanne Collins, llevada a cabo por ella misma y dirigida por Gary Ross, logra pese a esto sobrevivir al pastiche y alcanzar a sobresalir en esta época gracias al grato planteamiento y a los factores emotivos y mediáticos de su historia, sin embargo, y como lo denota su mismo título, la adaptación cinematográfica deja con hambre, gracias a un problema de intereses de la misma productora que ha dejado a la primera parte de su nueva gallina de huevos de oro como una correcta y entretenida cinta, pero intrascendente y falta de ese clímax que la catapultaría desde su origen visual como algo perdurable.

La presión de Hollywood mata calidad.

El principal problema de Los Juegos del Hambre radica en el énfasis, la falta o abuso de éste durante todo su metraje, esto resultante de la presión de Lionsgate hacia sus realizadores, pues es de saber que la casa productora impuso a la adaptación ser planteada como una sola película, y no como la primera parte de una saga (pues si no tenía éxito, la idea sería abandonada), lo cual se refleja abominablemente en momentos clave del guion y de la cinta misma.

Puede parecer una excepción a la regla, pero en este caso, la correcta novela y saga juvenil requería un planteamiento al celuloide libre y sin presiones, pues así los elementos históricos y los factores mediáticos dentro de la política y los medios de comunicación pudieran haber sido mejor argumentados y aprovechados en un relato “rico” en crítica social hacia estos interesantes y ventajosos aspectos. El film prefirió desechar estos casi en su totalidad para encausar sus esfuerzos solamente hacia la parte emotiva y de sacrificio.

Sin embargo, y como lo dicta un famoso dicho mexicano – “tanto peca el que mata la vaca, como el que le agarra la pata” -, y posiblemente gracias a las condiciones impuestas, el guion y la dirección logran una introducción por demás interesante en todo aspecto de lenguaje cinematográfico (planos cerrados y secuenciales, subjetivos y cámara en mano acompañan un relato que atrapa al espectador ajeno o experimentado en la historia desde principio), para después, y tras la presentación de los personajes y sus escenarios, recaer en unos juegos y su desarrollo  faltos de emoción,  predecibles y fugaces, que si bien logran en momentos captar la atención y cautivar al espectador (el ritmo en la muerte de la niña Rue es de mención aparte), también desembocan en una conclusión ajena al momento “que debió haber sido”, con giros forzados y exclusión del elemento clímax por completo.

En otras palabras, sencillamente el relato se apresura y precipita, presta mucha atención a sus escenarios sin poner el énfasis requerido en ellos, que justifiquen su argumento y explote esos elementos de crítica hacia los medios, hacia los círculos e intereses políticos e inclusive que sirva como explicación para algunos otros (por ejemplo, la materialización de lo digital no encaja). Por otro lado, la cinta contiene momentos emocionantes y hacia su primera mitad uno se queda esperando una culminación digna, pero los esfuerzos solo quedan en eso, en espera.

El peligroso factor adolescente.

En los último años el cine nos ha enseñado que las historias juveniles son sinónimos del bodrio asegurado, pero en esta rara ocasión, el casting, la dirección y el desempeño actoral merecen un aplauso, pero no así el planteamiento, pues algunos personajes son simplemente colocados, pero nunca descritos o tridimensionales.

Por una parte tenemos a Jennifer Lawrence, la cual ha demostrado en su paso independiente y comercial a través del cine ser una promesa de calidad en todos sus trabajos; una joven indiscutiblemente bella y talentosa que si bien no se librará del encasillamiento de su personaje Katniss por los fans de la obra, también dichas circunstancias pueden impulsar una carrera que en términos generales es ajena al blockbuster (hasta ahora). A lado de ella, Josh Hutcherson ha demostrado que un interesante personaje puede ayudarle en grande a su desempeño actoral hasta ahora mutilado por su increíble capacidad de seleccionar proyectos en verdad vomitivos.

Los otros personajes, desgraciadamente, corren con una especia de sacrificio en un libreto que nunca los definió y solo los posiciono. De nuevo la falta de énfasis se hace obvia dejando de lado interesantes e imaginarios (para el que tiene su primer contacto con la obra en el cine) escenarios para personajes como Haymitch (Woody Harrelson), Gale (Liam Hemsworth), Seneca (Wes Bentley), Snow (Donald Sutherland) o Cato, entre muchos otros.

Las segundas partes pueden ayudar.

Pese a todo esto, Los Juegos de Hambre pueden ser redimidos, pues su inminente éxito confirmarán su seguimiento, y depende de la productora, otorgar el libre albedrío a un grupo liderado por Gary Ross y la misma autora para que esta saga alcance su objetivo, el cual es la trascendencia como una de las más influyentes sagas juveniles del cine (con Harry Potter como su más inmediata referencia pese a sus distinto género) . Por ahora, el intento es aplaudido, en momentos muy cautivante, pero su resultado final confirma que su paso por el séptimo arte es meramente entretenido y pasadero.

Aspectos como la revolución venidera (planteada en sus novelas), la ambientación post apocalíptico, elementos explicativos para su escenario futurista y la tridimensionalidad de la mayoría de sus personajes tienen que ser focos de alerta roja para su pronta solución, para que así Los Juegos del Hambre logre ese status que pueda equipararla a otros productos de mucho mayor rango dentro de su rubro.

¿Hay que verla?

Si. The Hunger Games es sobre todo una película interesante, adaptable y fresca que, pese a sus obvios fallos, merece ser vista gracias al planteamiento de un complejo tema para toda audiencia.

En lo personal, su cazarrecompensas preferido es ajeno al mundo literario de Collins, pero ella misma junto a Ross, han logrado dejarme con hambre, aguardado una muy posible mejora en su concepto con los ya seguros y venideros dos episodios. Se antoja un escenario más grotesco y violento (justificado por la historia), pero quizá la disminución de estas características es la que puede augurar el éxito a la saga, gracias a la incitación del público infantil y joven hacia su universo, el cual no deja de ser una crítica social y cultural influenciada por muchos otras obras, pero siempre interesante.

¿Lo mejor de todo? Twilight termina y Los Juegos del Hambre aún tienen mucho que contar… y mejorar.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


8 comentarios

  • A mi parecer los juegos del hambre, es una muy buena película, que por lo menos no trata a su público (el juvenil) como estúpidos.Concuerdo en que los temas (de opresión, política, despotismo) no son tratados de una manera muy profunda, y tal vez la clasificación Pg-13, haya limitado dichos temas, pero se ve que Gary Ross es un director muy competente para sacar dicha película adelante y hacerla (a mi parecer) muy entretenida, con momentos emotivos y emocionantes. Espero que para la próxima película (a mi parecer un libro muy intenso) Lionsgate se arriesgue mas y le de mas libertades a Ross, para hacer una película que cubra temas mas escabrosos, como los tiene el libro. Aun así me gusto mucho, muy digno entretenimiento con una Jennifer Lawrence inmensa.
    SALUDOS

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  • Ariel de Florencio Varela abril 9, 2012 @ 6:27 pm

    Concuerdo en toda la crítica que hiciste Oscar, vi el film y salí con hambre, hay cosas que tienen que mejorarse aún. Pero es bueno agradecer una buena base en su primer film. Por cierto Alfonzo Cuarón es el favorito para dirigir la secuela, el otro es Brian Singer, que a pesar de lo que la gente diga, devolvió en 2006 al Superman de mi infancia. Se hicieron buenas elecciones.

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    • Estimado Ariel, un gustazo como siempre que nos visite. Fijese que como bien lo dice a usted, esta primera parte pone decentes cimientos para que un director con mas oficio venga a darle a la segunda adaptacion algo digno para los fans y para el cine. Si es Cuarón que mejor, pues el mexicano ya demostro con Harry Potter que las adaptaciones de moda le quedan como anillo al dedo y que las sabe traducir al lenguaje cinematografico con gran agilidad y estilo.

      Aunque concuerdo con que Brian Synger sigue siendo un director injustamente descalificado en los ultimos años, no veo su estilo en dicha saga. Me quedo con Cuaron.

      Un saludote y gracias por su comentario

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  • Oye Fett que te parece que en la lista de posibles directores este, Alfonso Cuaron y David Cronemberg para dirigir la secuela, honestamente siento curiosidad por Cronemberg que opinas sobre el al respecto.
    ¿Crees que seria el indicado? me parece interesante

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    • Estimado Rodrigo, seria un ejercicio bastante interesante, pero la vision gore de Cronenberg no creo que sea aceptada por la produccion que quiere apegar mas esta adaptacion hacia el publico infantil y adolescente. Yo creo que Cuaron es una muy buena opcion, pues esta versado en este estilo fantastico y recordemos lo bien que lo hizo con Harry Potter. Saludos

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  • Muy entretenida y sorprendente. Es una historia muy bien dirigida por Gary Ross. Muy bien planteada una crítica social al poder, a los pueblos controlados, a las carencias y la lucha de sobrevivencia de todos los días. Yo vi la película y después elegí darle la oportunidad al libro y me parece que la adaptación a cuadro es digna de aplaudir,

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