Macario, la cinta mexicana que homenajea a la muerte, cumple 60 años de vida

Lo onírico y lo real, la vida y la muerte, el rico y el pobre, el bien o el mal y los más bellos claroscuros dan vida a una cinta que al paso del tiempo, sigue perenne, cautivando a propios y extraños como lo hizo hace ya, 60 años. Un día como hoy, ‘Macario’ se estrenaba en el extinto Cine Alameda de la Ciudad de México para dejar una huella imborrable en la historia de la época dorada de nuestro cine.

Dicen que, al término de aquella primera función, hubo un silencio y luego algunos murmullos, la gente de aquel lejano 1960 no entendía del todo lo que acababa de ver… “¿pero entonces, Macario se murió antes de comerse el guajolote?”… “¿todo fue un sueño? “no, Macario se murió de indigestión”… “no, Macario se murió porque le dio guajolote a la muerte y no aceptó darle de comer a Dios Nuestro Señor”….

Lo cierto es, que por más mexicana que parezca, esta historia es la adaptación homónima del escritor alemán Otto Feige, quien la escribió con el seudónimo de B. Traven cuando se aventuró a trasladarse a estas tierras por primera vez en plena época de la Revolución y descubrió con fascinación la tradicional celebración del Día de Muertos.

Traven fue en vida, todo un misterio y jamás se entendió porqué se resistió a la fama que sus obras (traducidas a más de 40 idiomas) le pudieron haber dado. Lo cierto es que hay un cuadro mágico en todo esto.

Esperanza López Mateos (hermana del presidente Adolfo López Mateos) fue la traductora oficial de sus escritos antes de que Traven conociera a su esposa Rosa Elena Luján, quien sería la traductora de sus últimos ejemplares. El punto es, que Esperanza, fue una de las primeras mujeres traductoras de nuestro país, activista, amiga de los pintores y muralistas de la época como, Siqueiros, Diego Rivera y Frida Kahlo… todos ellos conocieron a Traven, pero la pieza clave sería cuando Esperanza, le presentó a Gabriel Figueroa, primo de su hermano ¿se da cuenta? ¡qué tiempos para esta vivos!

El resto fue historia, Roberto Gavaldón, director de la cinta y parte de los escritores y círculo de la cultura mexicana, leyó fascinado el cuento ‘El tercer invitado’ de Traven y de inmediato supo que tenía que llevarlo a la gran pantalla. Al principio, tenía contemplado a Pedro Armendáriz (para el papel de Macario), pero por la apretada agenda de Pedro, Gavaldón tomó como plan B a un joven que apenas había aparecido en una película de mediana calidad, pero que iba recomendado ni más ni menos que por dos grandes de la literatura mexicana, Xavier Villaurrutia y Emilio Carballido. Se quedaron de ver en el extinto Café París, a donde solía ir Remedios Varo, Salvador Novo, Monsiváis, André Bretón o Rufino Tamayo. Ahí, Villaurrutia le dijo a Gavaldón: ‘Te presento a tu Macario, se llama Ignacio, Ignacio López Tarso’.

 Luego de su estreno incomprendido en México, esta obra maestra viajó a medio mundo, donde fue laureada entre muchos otros reconocimientos, con la primera nominación al Oscar como película extranjera. En Cannes, la tremenda escena de las Grutas de Cacahuamilpa le valió a Gabriel Figueroa el premio a la mejor fotografía.

En el Festiva de Cine de San Francisco y Edimburgo, el premio fue a la actuación de López Tarso; quien de verdad cargó en su lomo y cabeza, esos troncos pesadísimos que se ven en la cinta y se preparó físicamente para cumplir con ello. Los premios siguieron llegando de Italia, España y lugares tan exóticos como India. Curiosamente y aunque usted no lo crea, Macario no tiene ni un solo reconocimiento Ariel (de los nuestros). ¿Sabe por qué? Porque de 1958 a 1972, la situación del cine en el país era crítica y no hubo premios.

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Cat Movie Lee    


1 comentario

  • Y aun a pesar de todo, Lopez Tarso si comento que se lastimo mucho haciendo el levantamiento de los troncos, o por lo menos eso comento en la platica homenaje que le hicieron en el Festival de Monterrey (debo decirlo, ver a Macario, perdon, Lopez Tarso en persona, ha sido uno de esos momentos donde si me quede sumamente sorprendido), y aun me quedo con la idea de que Macario murio por egoista…

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