Mario Almada, la leyenda del western mexicano

Hay un hombre capaz de llegar con su caballo allá donde la justicia en ruedas no puede; de manejar el chicote que ni los felinos cósmicos; de lanzar un látigo que ni el mismísimo Zorro, de hacer del uso de las armas algo especial, bonito, diríase atrevidamente que algo artístico. De quitarle el protagónico al Arracadas, de darle brillo a la gran Lucha Villa, de lucir más cabrón que Jorge Reynoso y ser compadre de la banda del carro rojo; de hacer con su hermano una mancuerna perfectamente explosiva, auténtica y mítica.

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A sus 94 años, Don Mario Almada Otero guarda en las ojeras de su mirada toda la gloria de un cine que casi extinto, conserva las memorias de un cine que nos guste o no, también forma parte de la historia del celuloide mexicano. Ése que surgió en el más desértico y empobrecido de los ambientes cinematográficos y al que pocos le apostaron. No fue fácil, pero nuestro Chuk Norris región 4, ha cruzado todos los ambientes más hostiles hasta convertirse en una especie de leyenda, de esas que se presumen. No cualquiera puede tener más de 300 películas y vivir para contarla. Eso nada más Don Mario Almada.

El nacido en Huatabampo, Sinaloa, surcaba a caballo ya desde pequeño por órdenes de su abuela quien lo mandaba a traer leña; la vida rural sería sin duda parte fundamental de la personalidad de Mario. Sin embargo, su camino lo llevó más allá de Ciudad Obregón para traerlo a la tierra del tequila y los mariachis, donde vivió la mayor parte de su vida hasta por ahí de mediados de los años 50, cuando se mudó a la Ciudad de México con su familia y donde lo mismo lavaba platos o hacía de mesero en el Cabaret Señorial, un centro nocturno propiedad de su padre. Ahí, un tanto atraído por ese mundo lleno de excesos, mujeres sensacionales, fama y fortuna que previamente su hermano Fernando ya empezaba a gozar, Mario decidió entrarle al quite. El detonante en su cabeza ya estaba puesto y como en alguna de sus historias, el hecho de que explotara era sólo cuestión de tiempo.

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Para 1963 ya había escrito su primera película, pero no había pasado nada con ella. Poco tiempo después la suerte le sonrió y tuvo su gran oportunidad sustituyendo a Bruno Rey en la cinta Los jinetes de la bruja, historia en la que la Bruja Salomé pide a sus jinetes que le hagan justicia a Rosa y su familia; rebuscada e infame, pero así empezó Mario.

La suerte estaba echada, sólo dos años más tarde Todo por nada se convirtió en la cinta que lo catapultó al estrellato, actuando al lado de su hermano y de figuras de la talla de Irma Lozano, Pedro Armendáriz Jr. y Erick del Castillo. Su actuación le valió el premio de Revelación del Año en los premios Diosa de Plata. El éxito vino en partida doble; la película se llevó 8 de estas diosas y los culpables de todo habían sido los dos hermanos.

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El western se redefinía y tenía un nuevo sabor, a frijoles negros y café de olla con canela. El sello de Los Almada estaba puesto y nunca más lograrían quitarlo.

Mario continuó haciendo historia dando vida a despiadados mercenarios, justicieros sin ley, narcotraficante amigazo de Los Tigres del Norte y pistolero diabólico e incluso; consciente de que mucha gente dudaba de su capacidad histriónica (nunca estudió actuación) interpretó otro tipo de papeles, pero no hubo buenos resultados, lo suyo eran los westerns enterregozos, amenizados por música norteña y engalanados con su eterna tejana negra.

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El ciclo terminó, y aquella época extraña de nuestro cine que se dividió entre ficheras encueratrices y los balazos de los Almada, llegó a su fin.

Hasta 2010, Mario resurgió de un olvido casi forzado y vino a parar a El Infierno de la mano de Luis Estrada con un personaje que pareciera estar confeccionado sólo para él. El Tejano.

Lo que ha venido después ha sido una larga fila de homenajes sin duda bien merecidos a la trayectoria de este hombre de cuya figura, nadie, nadie que se diga adepto del cine hecho en México, puede escapar.

Aquí, una lista de ALGUNAS, sólo algunas de sus más grandes películas.

Los jinetes de la bruja (1966)

Todo por nada (1968)

Zapata (1970)

Pistolero del diablo (1974)

El valle de los miserables (1975)

Un mulato llamado Martín (1975)

Mil millas al sur (1978)

Carroña (1978)

La banda del carro rojo (1978)

El arracadas (1978)

El fin del tahúr (1979)

La mafia de la frontera (1979)

Emilio Varela vs Camelia la Texana (1980)

Pistoleros famosos (1980)

El extraño hijo del Sheriff (1982)

Cobra Gang (1985)

El escuadrón de la muerte (1985)

Tacos de oro “interpretando al fabuloso chido guan” (1985)

La fuga del rojo (1985)

La venganza del rojo (1986)

La jaula de oro (1987)

El fiscal de hierro (1989)

Tres veces mojado (1989)

La mujer judicial (1990)

La camioneta gris (1990)

El fiscal de hierro 2: La venganza de Ramona (1990)

Tijuana Jones (1991)

Armas, robo y muerte (1991)

Los tres gallos (1991)

Hembras de tierra caliente (1991)

El fiscal de hierro 3 (1992)

El infierno (2010)

Referente indudable de la idiosincrasia mexicana, Mario Almada se yergue como uno de los personajes más entrañables y fructíferos de nuestro cine.

¿Y para usted? ¿Cuál es su mejor película?

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Cat Movie Lee    


2 comentarios

  • El Fiscal de Hierro y Pistoleros Famosos por mucho de las mejores … ese personaje del Fiscal es buenísimo, de esos que llevan la justicia hasta las últimas consecuencias. Lo último que le vi fué en el reencuentro de viejitos en la serie que transmitía televisa ‘El Pantera’. Ahí vimos de nuevo a don Mario, a don Rogelio Guerra y hasta a Hugo Stiglitz fué épico ese reencuentro. Tal vez solo comparable al reencuentro de viejitos en Los Indestructibles 2.
    Por lo demás Don Mario Almada con una presencia recia, imponente… les guste o no, Leyenda dle cine mexicano.

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  • La viuda negra de Ripstein con isela vega, (mejor que la del apdre amaro) El fiscal de Hierro y el Extraño hijo del sherif

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