Masters of the Universe: Ese Malvado y Sensual Skeletor
Hasta parece que la nueva adaptación fílmica de “Masters of the Universe” es tan fiel a la legendaria serie animada de “He-Man”, que Travis Knight y guionistas cometen los mismos aciertos y errores: un héroe poco o nulamente desarrollado, una excelente construcción de su mitología bajo el excelente diseño de producción de su mundo y personajes, y un villano que se roba todo el show. Sin embargo, Knight tiene el poder de la nostalgia en sus manos, y lo usa para encausar una auto sátira divertidísima y fresca no solo hacía su concepto, sino también hacía todos los productos símiles de fantasía y/o de superhéroes.

Como todo buen producto de entretenimiento, Masters of the Universe comienza potente y al grano, reconectando con el mundo de Eternia, el castillo de Greyskull, sus personajes más icónicos y el conflicto principal. Y aunque hay muy poca película en este caldo de nostalgia, Knight conoce tan bien las condiciones de su relato que agrega lo único que la hará sobrevivir al paso del tiempo: comedia. Por lo tanto, He-Man será convertido en un “comedy relief” para equilibrar su tradicional “camino del héroe” hacía con la verdadera amenaza y estrella de la película: Skeletor, un acierto puro y duro desde su presentación, voz y siniestra aura, rodeado siempre con ese humor ácido y retorcido que caracterizaba al villano desde sus viñetas
En la caricatura pasaba lo mismo ¿He-Man podía sobrevivir sin el carisma de su antagónico? No, en lo absoluto, algo que de nuevo el director sabe, y es por eso por lo que va administrando con un muy buen ritmo la entrada de su química heroica mientras de manera fugaz deconstruye al exiliado príncipe de Eternia. Si bien la mayoría de ellos no funciona, Idris Elba y el personaje de Roboto se esfuerzan para acarrear esa química fantástica – espacial tan reconocible desde Star Wars ¿Se logra? NO del todo, y es por eso por lo que el desarrollo del héroe se siente forzado, rápido y poco estructurado, lo cual se trata de maquillar con excelentes secuencias y coreografías de acción hasta que el relato llegue a su puerto de salvamento: el villano

Pero quizá el mejor acierto narrativo de Masters of the Universe sea su naturaleza paródica. Desde como se burla de la masculinidad cliché de He-Man, hasta la “incorrección” absurda de esta generación hacía con ciertos elementos de la fórmula original, pero nunca apuntándolos como alfo “cancelable”, sino agregando momentos y excelentes diálogos que se cargan desde la fama “homosexual” de héroe y villano, pasando por la calidad animada y sus risas tan conocidas que dieron resultado incluso “memes” actuales, hasta desbordar en una burla hasta del nombre de su héroe y estatutos base y babosos del cine de superhéroes y/o fantasía
Sin duda siendo el arco medio lo más débil de la cinta, mucha culpa recae en el director de casting y su labor actoral. Mientras Camila Méndez y Morena Baccarin tienen la gracia de un trapeador, el propio He-Man, aunque con mucho carisma y físico, se ve afectado por el efímero y poco creíble camino y maduración de su héroe, aún cuando se cuenta con el deus ex machina del “Poder de Greyskull”. Pero en donde hay muchos desperdicios de personajes en el bando heroico, el clímax y último acto se ve ensalzado por dos de los tres actores más experimentados de este cast

Volviendo al amo de la comedia, Skeletor, sin duda Jared Leto no solo logra aquí lo que nunca pudo con el Joker, sino también moldear a un villano memorablemente “malo” y cómico. Si, mucho depende de los efectos especiales, pero los gags físicos y desplantes son meramente Leto, encausando quizá la mejor tercera actuación de su carrera. A su lado, Alison Brie luce tan hermosa como correcta en este tono que ya tiene dominado, el de la comedia. Con esta pareja antagonista y ese final – epílogo tan acertado en donde se despliegan los mejores remates humorísticos y los elementos más clásicos de la serie, dan ganas de ver secuelas, pero sobre todo más al sensual y malvado Skeletor.
La fotografía, diseño de producción y banda sonora son otros aciertos que, a pesar de su gran agujero narrativo en el medio del relato, sostienen a Master of the Universe y a sus clichés y parodia bajo los niveles correctos del entretenimiento que siempre clamamos en Hollywood en cuanto a productos de nostalgia se refiere.

Masters of the Universe no va a revolucionar nada, tampoco estará en la lista de mejores películas de su género, de adaptaciones televisivas de caricaturas y ni siquiera de este año, pero vaya que es sumamente divertida. Buen inicio, buen final, visualmente agradable y todo lo que necesita una cinta de aventuras mediana al menos para lograr ser recordable: un buen villano. No se le pide más y se agradece la grata experiencia.