Midsommar: De paganismo y relaciones tóxicas.

Apenas hace un año que el director estadounidense Ari Aster se presentaba ante el mundo con Hereditary, un extraordinario filme donde exploraba los traumas familiares, el duelo de un ser querido fallecido, las enfermedades mentales y de cómo estas se van manifestando a lo largo de un mismo árbol genealógico, como una especie de herencias no deseas, todo esto acompañado de una buena dosis de paganismo y brujería. En su nueva cinta, Midsommar, repite más o menos la misma fórmula, pero esta vez indagando en la relación rota de una pareja llevandola hasta sus últimas consecuencias.

Christian (Jack Reynor) y Dani (Florence Pugh) son una pareja de jóvenes cuya relación parece ya haber visto sus mejores días. Ella, con problemas de ansiedad y ataques de pánico consecuencia de tener una hermana con bipolaridad, siente que lo esta sobrecargando emocionalmente con sus inconvenientes familiares, y el, evidentemente rebasado por esta situación, se plantea dejarla mientras sus amigos lo alientan a buscar algo mejor para su vida. Sin embargo, la situación se tuerce cuando la hermana de Dani se suicida, asesinando también a los padres de ambas.

Ante la terrible tragedia, la pareja decide mantenerse junta -el se queda con ella más por lástima que por otra cosa-, y es así como, más adelante, ambos terminan embarcados en un viaje hacia Harga, una comunidad en Suecia a la cual pertenece Pelle y cuyas tradiciones llaman la atención de Josh -ambos del circulo de amigos de Jack-, quien pretende usarlas para su tesis universitaria.

A su llegada al lugar, Harga se nos presenta como un paraíso rural rodeado de arboles y montañas, con cabañas de madera y llena de gente sonriente vestida de blanco, adornada con flores de todos tipos. Algo que a priori no representa ningún peligro para los visitantes, pero que a medida en que se van adentrando en la comunidad, van descubriendo todo tipo de oscuras tradiciones que van desde el sacrifico humano, hasta el incesto.

Y es en este tramo de la cinta donde Aster parece empezar a perder intereses en sus protagonistas y pasa a concentrarse en el misticismo de dicha comunidad, empezando así a construir un filme de Folk Horror que más que asustar, perturba, sobre todo en unas cuantas escenas gore, que más que inquietar por su violenta naturaleza, lo hace por lo inesperada que resulta su aparición dentro de la cinta en el que llegan. La representación de la comunidad y su aldea es de lo más sobresaliente de la cinta, el diseño de producción es brillante, la fotografía de Pawel Pogorzelski es espectacular y todo esto acompañado por un increíble soundtrack cortesía de Bob Krlic.

Es hasta el final de la cinta, donde el director decide que hacer que la relación de los protagonistas y los rituales de los Harga converjan en uno mismo, convirtiéndose así en una especie de metáfora de cómo termina una relación toxica que fue llevada a sus ultimas consecuencias. Ella, elegida reina de los festejos descubre a Jack siendole infiel. Afligida por la traición, Dani llora desconsolada y en un acto de sororidad, todas las demás mujeres de la aldea lloran con ella y la acompañan en su dolor. Por otro lado, Jack es elegido como el sacrifico humano con el que concluye la celebración, escogido por la propia Dani, siendo quemado frente a todos los miembros de la aldea, en algo que se puede interpretar como uno de estos linchamientos mediáticos a los que nos estamos acostumbrando cada vez mas en esta época.

Midsommar está destinada a dividir a la audiencia tanto como lo hizo su antecesora Hereditary, ya que, aunque no lo parezca guardan más similitudes de lo que sus fachadas nos dejan ver. Hereditary exploraba a una familia rota, Midsommar lo hace con una pareja rota. Hereditary se desarrollaba en una casa que parecía un laberinto oscuro que no tenía salida, Midsommar se desarrolla al aire libre, en un campo donde el sol parece nunca desaparecer. Es como si fueran hermanas: por fuera se ven diferentes, pero a fin de cuentas comparten el mismo ADN.

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Acerca del autor

Teddye Zapata   @IlusoDeluso   desencuadre.home.blog

Nací en una isla donde hay muy poco que hacer, así que el cine se convirtió en mi refugio y escribir es mi desahogo. También soy bajista, pero ahorita no ejerzo.


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