Molly’s Game: El Juego de Jessica Chastain

Sin duda uno de los mejores guionistas en la actualidad, el aclamado Aaron Sorkin se embarca en su primera dirección de la mano de la novela autobiográfica de Molly Bloom, la llamada “Reina del Póker”, una ex esquiadora profesional que a raíz de una lesión, se embarca en el bajo mundo de los juegos clandestinos.

¿Han escuchado el lema que dice “Zapatero a tus zapatos”? No creo que se pueda explicar más a la perfección que con este atropellado pero interesante debut.

Era de esperarse que Sorkin empapara a la adaptación de un tono thriller que fiel a su estilo, se cimentaría más en el diálogo que en la acción, sin embargo es tanta la carga de información por parte del dialecto y la narración de su protagonista, que tras un acto introductorio demasiado prometedor, toda la narración se convierte en una caída en picada a partir de un simple manifiesto: Mucho diálogo para tan poca historia. Como perro sin correa, Sorkin comienza a perseguirse la cola así mismo en una ola de dialectos que incluso en ciertos momentos son imposibles de captar, tanto por la velocidad del habla como por la redundante y abundante información. La historia es sumamente comprensible, pero no gracias a esta sobrecarga narrativa.

Si bien el novato director impone un ritmo trepidante, el problema a la larga es que parece que el freno se ha roto, pues la cinta parece estancarse en un clímax de dos horas que junto a su previsibilidad hacen que la voz de Molly (Jessica Chastain un 90% en pantalla y 100% del metraje en su narración) sea razón suficiente para chingarse un par de aspirinas (en serio, hace mucho que no tenía la necesidad de pedir un intermedio para masticar, darme un masaje un sien y seguir con la incesante arremetida de información). Sorkin no solo no repara en que quizá la mayoría de su audiencia no sea fanática o conocedora del pokér, sino que tampoco es de su interés amedrentar las repetitivas secuencias sobre el juego en tiempo real, regalando durante 3 momentos distintos en la historia de Bloom, testimonios visuales sobre estos juegos clandestinos que a la larga resultan insustanciales.

Muchos personajes son dejados en el camino, esto debido a la necesidades de la propia historia sobre la confidencialidad de los inmiscuidos en el libro de Bloom, pero para su objetivo fílmico ¿es necesario ahondar en tantos para llegar a la misma conclusión? La respuesta es un contundente “No”, sumando minutos y minutos a algo que comienza a convertirse en algo muy largo y en realidad no tan complicado de comunicar.

Pero resultaría irresponsable para cualquier crítica calificar a Molly’s Game como una mala película (por el contrario, dista de serlo), y es que el respetado nombre de Aaron Sorkin debe de surtir efecto en algún momento, dándose en cuestión a la construcción psicológica y emocional de su anti heroína. Tanto guionista como director congenian en la construcción de su protagonista, proveyéndola de un trasfondo y evolución veraz que a larga, si bien hará un corto circuito con el tema del póker, saldrá avante gracias a la capacidad artística de la verdadera estrella de esta adaptación: una monumental, bella y talentosa Jessica Chastain.

En Chastain reside el éxito de la cinta; su seductor tono y timbre de voz, su belleza física (la sobrexposición de decenas de escotes diferentes) y finalmente su amplio registro dramático que convierte a Molly Bloom en un complejo, cautivador e interesante personaje, son capaces de hacernos tolerar 140 minutos de una historia que pudo contarse en tan solo 100. Como un intercambio hacia con la audiencia, la mera presencia de una de las mejores actrices en la actualidad hace que el guion de Aaron Sorkin tome la forma e interés necesario a pesar de un atropellado desarrollo y un ritmo que pretende sin pausas acabar como comienza: alborotado y a demasiadas revoluciones orales por minuto.

El reparto se complementa con Graham Greene, Jeremy Strong, Michael Cera, Kevin Costner e Idris Elba, este último en una explosiva química con Chastain que definitivamente provee al film de sus mejores momentos (incluso cuando se trata de un sutil aligeramiento cómico).

Aunque quisiera decir lo mismo de su capacidad como director, Aaron Sorkin consigue otro decente y atractivo libreto para su currículo que quizá con la guía de otro cineasta con mayor experiencia, se hubiera convertido en una cinta thriller – biopic de la que valdría la pena recordar más allá de la imponente Jessica Chastain. Pesada, predecible pero aun así con varios destellos de genialidad más en lo escrito y en lo histriónico que en lo desarrollado, Molly’s Game cuenta con su justa nominación al Oscar como mejor guio adaptado y su injusto olvido en la nominación como actriz, quedando a la postre como otro testimonio entre los mejores desempeños de la talentosa y activista pelirroja.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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