Momentos De Terror Que Te Jodieron La Infancia: El Crucifijo y el Demonio (+18)

Adicto al cine desde mis tempranos 11 años, recuerdo como en veces después de asistir a clases por la mañana le mentía a mi madre que me quedaría en la primaria a hacer deportes para en lugar de eso poder agarrar un bus y dirigirme junto con unos amigos al cine más cercano. Este comportamiento se alargó un par de años hasta llegar a la escuela secundaria donde por supuesto ya no fue necesario mentirle a mi madre, pues uno fácilmente podía escaparse de la escuela y caminar hacia el cine más cercano que en mi caso estaba a 5 minutos a pie ¡Alabado sea Kubrick! Fue durante ese tiempo que por medio de la pantalla grande pude aprender el lado malo del cine mediante unos churros abominables de nombre Volcano, Anaconda, The Blair Witch Project, The Haunting,  y otras muchas sandeces incluyendo una mamada que nunca olvidaré con Steven Seagal llamada Alerta Biológica, pero bueno, esa es otra historia que jodió mi infancia. A la par, en un canal de televisión llamado C7 pude comprender el lado fantástico de este arte viendo cintas como Aliens, A Clockwork Orange, Tesis, Pulp Fiction y algunas más (Que después compraba en formato original VHS y escondía en mis pantalones al llegar a casa para que mi mama no viera que a mis 13 años ya andaba comprando películas clasificación C).

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Tras esta irónica experiencia de presenciar tantas babosadas en el cine y ser instruido mayormente en el séptimo arte por la televisión, llegaría un momento clave que se podría definir en mi vida como la primera vez que vi una joya cinematográfica en la pantalla grande recordando aún hoy cada segundo de aquella experiencia (Anteriormente había visto The Empire Strikes Back pero estaba muy escuincle en aquel 1997). ¿Año? 2000 ¿Edad? 14 años ¿Película? The Exorcist de William Friedkin ¿Resultado? Un trauma infantil – juvenil que me causaría pesadillas durante varias noches… meses.

En realidad ahora que lo pienso, en aquellos tiempos cuando entrar al cine costaba no más de veinte pesos mexicanos a los empleados, supervisores y encargados les importaba un carajo quien ingresara a las salas ¡A la mierda la clasificación! Incluso siendo una actividad muy sencilla el cambio de salas o gracias a la permanencia voluntaria (Y claro, a la agilidad criminal juvenil de cada quien), ver varias películas por solo pagar un boleto.

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El meollo del asunto es que al apreciar esta joyita del terror catalogada por su servidor y por la mayoría de la crítica internacional como la piedra angular del género, el regocijo y mi hambre por el arte se vería acompañada de sensaciones de dolor físico (Soy hipocondriaco, investíguenlo por si no saben qué significa) y el terror más puro que he sentido en mi vida, un terror no a lo inimaginable, no a lo falso, no a lo fantástico, sino a un hecho muy real que se acrecentaba con mi educación católica al ver aquella posesión demoniaca rodeada de una atmosfera inigualable en cine, llena de actuaciones  y personajes memorables, de momentos escalofriantes, diálogos brutales y un sonido y efectos especiales hermosamente horrorosos (¿Recuerdan la llegada del padre Merrin a la casa y el grito del demonio ante el peligro de su presencia?).

Esta obra maestra del cine cuenta con una escena en particular que trastornaría mi mente en aquellos tiempos haciendo incluso imaginarme el dolor físico y emocional de las dos protagonistas en escena. Aún en el proceso de conversión diabólica, fue muy mala idea dejar un crucifijo cerca de este peligroso ente, el cual, al demostrar su poder ante la negligencia espiritual de aquella familia, lastima de forma espantosa el cuerpo de aquella niña  lanzando inmediatamente después uno de los diálogos más escalofriantes en la historia del cine ¡Difícil de olvidar! Para cualquier niño o jovenzuelo difícil de apreciar.

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No bromeo, si usted cuenta con menos de 18 años, hágase un favor, deje de ver este post, crezca, evite spoilers y vea The Exorcist en su totalidad para comprender toda su complejidad y apreciar esta maravilla del terror como se merece sin antes caer en un trauma.

Sin duda la joya del género, The Exorcist es una obra equilibrada, brillantemente escrita y estructurada, fastuosamente interpretada y dirigida, maravillosamente sonorizada y fotografiada; suspenso, terror, impacto visual y momentos de verdadero horror ¡Alabado sea Friedkin!

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


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