Momentos Favoritos del Cine: Ben-Hur (1959)

El grotesco  remake del año pasado de aquella joya clásica de 1959, “Ben-Hur”, comete varios crímenes no solo hacia la historia ya conocida sobre la expiación del príncipe judío, sino también hacia la narrativa misma del lenguaje cinematográfico, siendo quizá su peor pecado la eliminación del elemento antagónico en una historia que supuso a finales de los 50’s una de las mejores interacciones entre el bien y el mal con el agregado de variados aspectos personales, incluso íntimos y hasta sexuales, órdenes del mismo director William Wyler para someter a esta hermandad de odio y amor entre Messala y Judá Ben-Hur a una rivalidad compleja, que rebasó muchos de los estándares actorales de aquella época sobre todo gracias a ese gran villano… un romano sin escrúpulos perdido en su abandono espiritual y transformado en un ente ajeno a la misericordia.

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Entre las grandes curiosidades y mitos que rodearon la producción de 1959, es conocido el odio que William Wyler le profesaba a Charlton Heston, un actor que según sus declaratorias era un incompetente impuesto de las productoras (No estaba muy equivocado que digamos); por tal razón el legendario cineasta se escudó en Stephen Boyd, un no tan recordado histrión de la época en el cual recayó la responsabilidad del tratamiento de los dos personajes, al serle confiado el secreto sobre la tendencia “homosexual” entre Messala y Ben-Hur, relación no establecida ni proyectada en la novela ni en la cinta, sino solamente en la mente de Wyler, el cual concebía esta hermandad como una transformación espiritual frente a la impotencia de no poder hacer frente a los verdadero sentimientos, llevando a uno a la perdición y otro a la expiación ¿Concepción errónea o exagerada? No importa. Al final el director con la ayuda de Boyd pudieron encaminar una de las químicas más gloriosas del cine convirtiendo a Heston, con todo y sus grandes defectos, en quizá el más grande héroe épico en la historia el cine.

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Vayamos a la secuencia clave de este gran film. No es la carrera de cuadrigas, sino lo que se avecina tras ella, donde la venganza, el arrepentimiento y la inclemencia son superadas por la rabia y la pasión desbordada y competitiva de estos seres castigados por sus creencias, espiritualidades y honores cuestionables: “La carrera no ha terminado”, dice un bola de carne moribunda antes de dar su último respiro frente a la desesperación de su rival. El manejo de la atmosfera de Wyler es inmejorable a l posicionar y transfigurar la figura de Heston de un vengador a una víctima de aquella masa sangrienta supuestamente vencida. El  perdón y la misericordia llegarán a la postre, pero el drama de este clímax, eliminado por completo en el vomitivo remake, perdura gracias a la fuerza actoral y sapiencia narrativa y técnica (El plano inicial donde el contorno de Judá se dibuja bajo el marco de la puerta es gloriosa), todos ellos rodeados de un halo de misticismo religioso y espiritual provistos por el elemento de “Jesucristo”, uno que por cierto, aquí no tiene rostro, ni diálogos, ni está sobreactuado, ni parece atleta de la natación olímpica ¡No! ¡No! ¡No! Infierno para todos los responsables de este remake, y mejor pasemos a recordar uno de los momentos favoritos y claves del cine:

¡Solemne! ¡Magnífica! A pesar del buen esfuerzo de Heston, se puede apreciar el nivel y compromiso de un Boyd hacía con su personaje, sin embargo detrás de todo esto se encuentra un Wyler en su nivel máximo directivo, comprometiendo al espectador con el dolor de este relato, para algunos religioso, para otros dogmático, pero para todos épico.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


6 comentarios

  • Yo aún no me explico cómo se atrevieron a hacer un remake de esta obra maestra del cine, ¿ya no hay ideas originales en Hollywood que tiene que recurrir a lo que les dio éxito hace más de 60 años? Por lo que vi destrozaron la historia original, vaya sacrilegio, pero tal vez a los millenials les guste esta versión, al fin y al cabo son los que están sosteniendo las industrias actuales. Yo me quedo con la original, es insuperable. Saludos estimado.

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  • Ciertamente cuando la ví casi grité (oh, creo que sí grité) ‘¿qué pedo? ¿dónde está la venganza, a dónde se llevaron el odio? ¿Dónde dejaron la mejor escena de esta cinta? la que podría haber medio salvado esta porquería hecha para millenials’… sin duda un error haber dejado fuera esta parte pero peor aún haberle dado ese final que me seguirá atormentando casi como las palabras de Mesala (el de Boyd) a Judah (Heston).

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  • Epica, joya. Un insulto hacer un remake.

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