Momentos Favoritos del Cine: El Vals de una noche por Celine.

Hace unas semanas, con un poco de tiempo libre a mis pies, me dediqué a realizar uno de los maratones cinéfilos más estimulantes de los que he tenido últimamente. Hablo de cerca de 6 horas continuas (no es un logro por su extensión, claro está) de la mano con la trilogía romántica por excelencia: Before. Por Richard Linklater. Y tengo que admitirlo, nunca antes había visto ninguna de estas joyas del cine romántico. Ahora, tras haber disfrutado plenamente de esos dialogos entrañables, esos plano-secuencia inmejorables y ese par de personajes tan crudos y verdaderos, solo puedo decir que Before Sunrise, Before Sunset, y Before Midnight, son juntas un pasaje verdaderamente brillante que perdurará a través del tiempo como una obra maestra -aunque sea mi subjetividad la que hable-.

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Un proyecto que se extendió por casi dos décadas, en el cual la cooperación entre Linklater, y los actores Ethan Hawke y Julie Delpy, nos regala una de las historias de amor más realistas de todos los tiempos. ¡Al diablo los vampiros, los barcos hundidos, los adolescentes empedernidos y los ancianos con Alzheimmer!, ¡Larga vida a Jesse y Celine!

A la espera de ver Boyhood, Before sigue siendo la obra maestra de Linklater. Los filmes juegan con el descubrimiento siempre a través del diálogo interminable entre la pareja que se convierte en el único foco de atención para unos planos secuencia ejecutados con maestría tanto en dirección como en actuación. Brindándonos momentos clave a través de cada filme, cada uno que supone un punto de inflexión para la relación de los personajes y la comprensión del espectador: El Beso en Sunrise, El Vals en Sunset y La Discusión en la habitación de hotel en Midnight.

Mientras veía Sunset, poco a poco se iba apoderando de mi una sensación de ansiedad tras saber que el metraje estaba cada vez más cerca a su final y los protagonistas seguían con su charla muy amena y reveladora, coqueteando entre el destino y el rechazo, los errores y las decisiones, el estar juntos o no. Vamos, ya sabía de la existencia de un tercer film y aún así estaba inmerso en esta necia interacción que prolongaba algo inevitable. Es entonces cuando la secuencia en el departamento de Celine se proyecta en todo su esplendor. ¿En realidad Celine intenta evitar tocar esa canción o está ofreciendo una disfrazada invitación a que Jesse le pida cantarla? El Vals, una secuencia onírica.

Tras finalizar su balada –A Waltz for a Night– que no es sino una analogía de lo que sucedió en Before Sunrise y la proyección de los deseos de Celine. Dos sonrisas, dos personas enamoradas y un destino que seguir. Sin lugar a dudas una escena para el recuerdo.  ¿Romanticismo?, ¿Dónde? Cualquiera que aun no haya visto los filmes, o bien, que no los haya visto seguiditos; los invito a hacer el ejercicio. Sublime.

Un saludo queridos lectores de Cinescopia.

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