Momentos Favoritos del Cine: First Man

Me queda claro que First Man fue una película muy selectiva, causa de una infravaloración originada en el mero desentendimiento y/o falta de comprensión de su trama y desarrollo, y donde también influyó de manera notable su propositivo y generalizado elemento “mcguffin”: la luna.

En efecto, la película de Chazelle (que fuera de su zona de confort sigue demostrando porque es uno de los mejores cineastas gringos en la actualidad) es sobre el primer hombre en la luna ¡no sobre la luna! ¡No sobre la NASA! ¡No sobre el viaje! ¡Sino sobre el hombre! Si bien la misión del Apolo es tomado como el vehículo de la cinta, Chazelle y su guionista Josh Singer no centraron su interés sobre la misma (de ahí a que muchos injusta o erróneamente la refieran como un desperdicio o como un metraje aburrido), sino sobre la humanidad de Armstrong, el cual en aquella travesía guardaba un silencio que se encuentra tan implícito como explicito durante todo el metraje, y que ve en su conclusión una secuencia clímax por demás emotiva basado en una hipótesis tras ciertos informes del comportamiento del astronauta durante su estadía en la superficie lunar.

First Man por lo tanto es una película sobre el duelo (no sobre el espacio), y de cómo tratar de sanar o sobreponerse al mismo tras una misión y acciones simbólicas que terminan por crear una conexión y empatía excelsas con el espectador adepto o consciente de esta narrativa. Fallecida Karen Armstrong a la edad de 2 años víctima del cáncer, Singer y Chazelle toman este trágico evento y los transportan a la pantalla para ejercer no solo como factor motivante y determinante de la misión de este hombre, sino también como el irónico nexo entre la desconexión emocional del astronauta para con la sociedad y con su núcleo familiar, siendo la figura de la esposa (una estupenda Claire Foy), la parte afectada y de intensidad dentro de esta resquebrajada relación a partir de dicha tragedia.

La química actoral equipara al fastuoso desempeño técnico y directivo de Chazelle, estos dos último elementos viéndose coronados durante la apoteósica secuencia del aterrizaje, un pre clímax que dota de sentido a la excusa argumental de la misión y que cumple con los estándares de lo “esperado” por el grueso de la audiencia para justificar su promoción. NO se necesitan viajes interestelares y veinte mil efectos por computadora para ejecutar con singular maestría el suspenso de aquel viaje, más que una más tradicional tarea de efectos ensalzada por uno de los mejores “scores” de los últimos años (y del cual nos seguimos preguntando porque ni siquiera estuvo nominado al Oscar).

Sin embargo, el verdadero clímax de la cinta está reservado para minutos después. Según registros de la misión, Armstrong se alejó un poco del punto de exploración y de la minuta de la misma para tomarse un tiempo en soledad frente a un cráter; es ese momento donde director y escritor aprovechan para formalizar su argumento, el último recuerdo y superación de un duelo que si bien no podemos negar ni asegurar que fue así, el cine de manera hermosa se ha encargado de hacerle un homenaje a la pérdida y lucha interna de aquel “Primer Hombre”, dando rienda a los últimos y entrañables flashbacks y punto final al arrojar aquel brazalete al cráter, simbolizando así lo que fue, es y será aquella misión para Armstrong: su hija. Una metáfora bella, intimista y hasta poética dentro del riesgo narrativo que llevó a cabo tanto Singer como Chazelle.

Nuestro momento favorito.

Sin patriotismo, sin faramallas sentimentales y/o absurdas, Chazelle crea una redención alrededor del luto, otorgando una estructura y tridimensional completa de Neil Armstrong  ya haya sido aquel momento real, ficticio o un poco de las dos.

Para terminar, aquella unión de manos entre esposa y esposo al final del film, simboliza de manera sutil y perfecta la incierta sanación de una tragedia innombrable y de la cual quizá es sencillamente insuperable.

Una gran cinta que permanecerá de manera injusta en una eterna infravaloración.

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Acerca del autor

El Fett   @El_Fett   cinescopia.com

El más realista y cabrón crítico de cine que pueda existir. Ente sin misericordia que tiene el halago de transmitir a los mortales su sentir y sabiduría en el mejor recinto sobre el séptimo arte. Cinéfilo de corazón y crítico crudo por vocación. Alter ego del Licenciado en mercadotecnia y RRPP Oscar M Rodríguez (FB) Sigueme en twitter @El_Fett


4 Comments

  • Sin duda de las mejores películas del año

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  • Si bien esta escena no me hizo llorar, admito que sí me conmovió mucho. Por eso es importante saber mezclar realidad y ficción en estas películas: que no se note la diferencia (y cuando al fin sepas qué es real y que no, que al menos el cambio sea coherente para la historia).

    Por eso me encanta la escena de Ed Wood donde él se encuentra con Orson Welles, porque aunque es sabido que ambos nunca se encontraron en la vida real, concuerda con la filosofía de la historia y deja ver que a pesar de estar en polos opuestos, el mejor y el peor de la época se parecen en más de un sentido.

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